Uno de los nombres de La Liga en el regreso de la competición es el mismo que el que dejó la Champions League antes del parón del fútbol por el coronavirus. Marcos Llorente está siendo igual de esencial para el Atlético de Madrid que lo fue en Liverpool. 'El Cholo' ha conseguido crear un mediapunta de un pivote, simplemente, "porque vi en los entrenamientos que hacía goles". El centrocampista ha paliado los problemas de cara a portería que había demostrado el equipo a lo largo de la temporada y será capital para llevar al equipo a los puestos que clasifican para la máxima competición continental al final de la temporada.

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Este sábado hace un año que Marcos Llorente abandonaba el sueño de seguir la estela de su familia en el Real Madrid después de una temporada en la que no cumplió con las expectativas ni le entró por el rabillo del ojo a Zinedine Zidane. La entidad madridista se embolsaba 40 millones de euros y el canterano ponía rumbo al Metropolitano que hacía una inversión importante por un jugador sin confianza y que, a priori, parecía del estilo de futbolistas que le gustan a Simeone.

Le costó conectar con el técnico colchonero, a pesar de seguir esa filosofía del trabajo y del esfuerzo que tanto alaba el argentino. Ahora, con más confianza aún que en su primera temporada en Primera División cuando destacó en el Alavés, es uno de los jugadores más en forma de La Liga. Solo hace falta ver cada vez que impacta con el balón, ya sea ganando todos los duelos, regateando o disparando a portería. Gol y dos asistencias ante el Osasuna y exhibición física y de talento ante el Athletic. El Llorente de Liverpool llegó para quedarse.

Sin confianza

Sus inicios en el Atletico de Madrid tampoco fueron sencillos quedándose fuera de algunas convocatorias y siendo titular solo tres veces entre el inicio de la temporada y el mes de noviembre. Se le acusaba de no medir sus esfuerzos, de no controlar ese privilegiado cuerpo que se le dotó y que él moldea con mucho trabajo no solo en los entrenamientos del equipo.

Marcos Llorente se estrenó en un partido amistoso donde fue expulsado contra Chivas de Guadalajara EFE

Cinco tarjetas amarillas había recibido entre sus partidos de Liga, Copa y Supercopa tras acumular menos de 500 minutos. Casi salía a una tarjeta por cada 90 minutos que pasaba en el terreno de juego. Esta fuerza descontrolada, sumado al hecho de que no terminaba de conseguir que el equipo estuviera equilibrado con él al mando del centro del campo, no le permitía asentarse en el equipo de Simeone.

El cambio

Con la llegada del 2020 su suerte comenzó a cambiar. Contaba más para el Cholo ante la cantidad de partidos que se esperaba, pero la Copa no trajo mejores noticias tras la eliminación ante la Cultural. Este fue el punto y a parte que permitió a Llorente ir asentándose entre los habituales y, gracias a que Simeone necesitaba cambiar algo tras empatar ante el Leganés, se fue ganando su sitio en el once.

Aunque perdió ante el Real Madrid en el derbi madrileño en el Santiago Bernabéu, su actuación fue del agrado del argentino. Desde ese momento sumó tres partidos consecutivos jugando todos los minutos encontrando el premio del gol ante el Valencia. Ese primer tanto de la temporada sería el preludio de lo que vendría después. Ahí cazó en el área un mal despeje de la defensa de Albert Celades, pero le comenzaba a dar al Cholo lo que necesitaba: gol.

Liverpool, un antes y después

Cuatro días después llegaría la eliminatoria de octavos de final de la Champions League. Llorente no saldría titular, de hecho no podía esperar que este doble partido cambiaría su carrera. En un partido físico, duro, en el que Oblak tuvo que aparecer varias veces, tenía cabida el centrocampista que entraría por Thomas Lemar al descanso. Había que aguantar el resultado que campaba en el marcador desde el minuto 4 con el gol de Saúl. Los de Simeone lo conseguirían, saldrían sin encajar del Metropolitano e irían a Gran Bretaña con todas las opciones del mundo de eliminar al vigente campeón de la máxima competición continental.

Marcos Llorente y Diego Pablo 'Cholo' Simeone, fundidos en un abrazo EFE

Su momento culmen llegó en Liverpool. También salió desde el banquillo y puso patas arriba el partido marcando dos goles, dándole otro a Morata y clasificando definitivamente al Atlético para esa fase final de la Champions League que se espera en Lisboa en el mes de agosto. Los dos disparos desde fuera del área del centrocampista le coronaban a los ojos del Cholo, de la afición rojiblanca y se ganaba un sitio en la historia del club con una noche de leyenda.

Sin freno

El parón por el Covid-19 no ha frenado su gran temporada y ha vuelto a la competición liderando al Atlético de Madrid en los dos choques que ha disputado hasta ahora en Liga. Aunque no evitó el empate en San Mamés, ya demostró que es otro jugador en comparación con el que empezaba la temporada. Su capacidad para ganar todos los duelos quedó patente en Bilbao y se confirmaría en Pamplona.

Ante Osasuna, su gol es fiel reflejo del estado de su confianza en sí mismo. Se llevó todos los duelos de esa lucha en el área rival, se plantó delante del portero y fusiló la portería. Después hizo exhibición de su capacidad de robo de balón poniendo en ventaja a Álvaro Morata y a Yannick Carrasco con dos asistencias que coronaban sus grandes 90 minutos en El Sadar.

El cambio de posición

Todo ello ha derivado en un cambio de posición natural para convertirse en una especie de media punta o de interior 'box to box' que le hace tener influencia en los dos campos y, sobre todo, a comenzar una relación muy cercana con las porterías ya que está marcando con bastante facilidad.

Piña de los jugadores del Atlético de Madrid para celebrar el gol de Marcos Llorente Reuters

Todo empezó a partir de eso, de una necesidad que tenía el equipo y que, en un alarde de ingenio de Simeone, el argentino colocaba a Llorente de segunda punta, por detrás del delantero de turno. Su capacidad aérea parecía simular al Raúl García del principio de la etapa de Simeone en el banquillo colchonero. Se puede decir que por la calidad con el balón del canterano madridista, mejora esa versión.

La dieta paleolítica

El culto a su cuerpo que lleva de una forma tan estoica ha tenido su premio. Esa dieta paleolítica tan famosa que lleva, su trabajo físico extra diario además del trabajo que hace en cada entrenamiento con el que se ha terminado ganando al Cholo, está reconduciendo su carrera hacia el estrellato.

Durante el confinamiento, día tras día Llorente asombraba con sus entrenamientos. Antes ya lo hacía, por ejemplo, consiguiendo picar a muchos jugadores de La Liga con su salto vertical a una pierna. Seguidor del crossfit, el jugador del Atlético de Madrid lleva una dieta en la que solo consume productos como lo hacían nuestros antepasados, es decir, carne, frutas, verduras, pescado y marisco, dejando fuera cereales, lácteos y legumbres, así como cualquier tipo de alimento procesado, los azúcares y las harinas.

No es un hecho que esta dieta sea la única razón del buen rendimiento de Llorente. Pero su buen estado de forma actual garantiza que el trabajo que hace el que fuera canterano del Real Madrid está teniendo su premio gracias al ingrediente que ha añadido Simeone: ese adelanto de su posición en el campo le convierte en un jugador más que el argentino transforma y le convierte en un futbolista del primer nivel.

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