La nueva Copa del Rey ha regalado al aficionado al fútbol una cita única e inédita tras 117 años de historia de la competición. Por primera vez se verá un derbi vasco entre Real Sociedad y Athletic en la final, pero el fútbol amenaza con quedar en un segundo plano por culpa de los intereses políticos. Los pitos al himno se han hecho un constante en la final -tras seis años seguidos del Barça en la lucha por el título- y todo hace indicar que se repetirán en Sevilla el próximo 18 de abril.

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Decenas de miles de aficionados vascos -se esperan más de 50.000- viajarán a Sevilla para ese fin de semana. Aunque se desplazarán agentes de la Ertzaintza, el foco no estará en lo que ocurra fuera del estadio sino dentro. El fútbol servirá otra vez a modo de altavoz independentista y antimonárquico. Lo sufrió durante años Juan Carlos I y no se ha escapado Felipe VI desde que fuera proclamado Rey.

La final vasca peligró durante unos minutos, el tiempo que el Granada estuvo 2-0 por encima en el marcador. En el 81' llegó el gol de Yuri Berchiche, estalló la euforia de los 'leones' y se empezaron a suceder las reacciones de personajes abertzales. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, escribía este mensaje: "Por encima de todas las zarzas, por debajo de todas las nieblas, nos vamos a Sevilla. El futbol vasco, en la cima".

Ortuzar fue protagonista en la previa del partido por unas polémicas declaraciones: "Sería una maravilla. Le podríamos cambiar incluso el nombre y ponerle la Copa del Lehendakari", dijo imaginándose una final entre Real y Athletic. Y también se refirió a los pitos al himno y al Rey: "No es un gesto demasiado educado pero también demuestra un estado de opinión. [...] Si la pitada es tan generalizada, igual hay que pensar en las razones del pitido. En el cargo también va escuchar pitidos", dijo.

La imagen de Iribar y Kortabarria

En la cuenta del partido colgaron la icónica imagen de José Angel Iribar, capitán del Athletic, y Inaxio Kortabarria, de la Real, portando 1976 la ikurriña, por entonces sin legalizar. Una imagen que también colgó Arnaldo Otegi en su Twitter bajo el lema "¡que nos oigan!" en referencia a los españoles. "Final vasca en Sevilla", también se lee.

El coordinador general de EH Bildu también recordó a Iñigo Cabacas, el seguidor del Athletic muerto tras recibir un pelotazo de goma de un Ertzaintza. "¡Mañana para la final el Athletic! Fiesta sevillana "jornalero" independentista y republicana! ¡Vamos!", escribió Otegi el miércoles tras conocerse el pase a la final de la Real Sociedad.

El actual lehendakari, Iñigo Urkullu, que nunca ha profesado sentir pasión por el fútbol, fue más comedido: "Hoy ha sido el Athletic y jugará la final de la Copa. Será una final que mostrará la fuerza del fútbol vasco. Felicidades".

La Copa ha estado dominada en los últimos años por los equipos catalanes y vascos, pero la primera vez que se midan Real y Athletic en la final. Además, es la primera final vasca desde 1927 cuando se midieron Real Unión y Arenas en la tercera de las tres finales vascas de la historia. Será la 40ª vez que los rojiblancos peleen por el título y la sexta de los txuri-urdin, que no jugaban una final desde 1987. La última del Athletic fue en 2015.

La política amenaza con robarse los focos de una final a la que no le hacen falta factores externos para ser de las emocionantes de la historia. Alguacil contra Garitano. Monreal contra Iñigo Martínez. Oyarzabal contra Muniaín. Dos clubes tradicionales en busca de un título inédito en las vitrinas de la Real y que el Athletic no consigue desde 1984, última vez que paseó la gabarra por la ría de Bilbao. Pitos, protestas y reivindicaciones independentistas y antimonárquicas pueden empañar una cita histórica.

[Más información: La trompeta de Villalibre: la fiesta única del Athletic para celebrar el pase a la final de la Copa del Rey]