Lionel Messi es uno de los grandes derrotados del último desastre culé en Champions. Quizás solo se pueda responsabilizar más a Ernesto Valverde, cuyo puesto está en entredicho, de que el Barcelona no hiciera buena su renta favorable de 3-0 que arrastraba de la ida. Solo le hacía falta un gol a Leo y los suyos, pero nunca llegó. El '10', el capitán, el cinco veces Balón de Oro se borró en Anfield.

Leo Messi preocupado durante el encuentro frente al Liverpool REUTERS

Messi llevaba esperando el día de ayer desde hacía mucho tiempo. La noche del batacazo contra la Roma en el Olímpico le marcó y, más aún, ver a Cristiano Ronaldo ganar su tercera Champions League consecutiva con el Real Madrid. Por eso Leo prometió al barcelonismo que traería de vuelta la 'Orejona' al Camp Nou. "Prometemos que este año vamos a hacer todo lo posible para que esa copa, tan linda y tan deseada por todos, vuelva a estar acá otra vez en el Camp Nou", dijo en el último Gamper. La ilusión le duró nueve meses.

Todo el trabajo se echó a perder en 90 minutos en Anfield. La Champions del Barça estaba siendo impoluta, pasando por encima sin mayor problema sobre rivales como el Lyon o el United. La del Liverpool era la eliminatoria en la que no se podía fallar. Messi dio vida al Barça en el Camp Nou con un doblete que parecía sentenciar el cruce, pero faltaba un último empujón que ni en el '10' ni sus compañeros dieron. Messi volvió a desaparecer: 17 pérdidas en 35 pases.

Messi mostró su cara oculta, la cual enseñó el año pasado en el Olímpico de Roma. Aquella noche, el Barça tiró solo tres veces a la portería de Alisson y ninguna fue Leo. La temporada anterior, la 2016/2017, fue la Juventus el verdugo en cuartos y los culés se quedaron a cero tanto en la ida como en la vuelta. En esos octavos se remontó al PSG, pero el héroe no fue Messi, sino Neymar. Y no, Messi tampoco marcó en la eliminatoria contra el Atlético en 2016 que se llevaron los rojiblancos remontando en el Calderón.

Ya son cuatro años seguidos de fracaso en fracaso en la Champions, algo que no se puede permitir un club que presume de tener al mejor del mundo en sus filas. Messi está viviendo una pesadilla, como aquella que le marcó con Argentina perdiendo final tras final. En un año en el que iba lanzado a por la Champions y el Balón de Oro, de sopetón se ve cediendo un año más el cetro europeo y el que reconoce a los mejores de este deporte.

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