Los casos de discriminación y racismo se han convertido en algo habitual en nuestra sociedad y en el mundo del fútbol tampoco pasan desapercibidos. Esta vez, la protagonista es la hija de Antonio Candreva, jugador del Inter de Milán, quien recibía un menú diferente al de los demás compañeros en su comedor escolar y siempre obtenía una lata de atún con pan o galletas.

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Como no podía ser de otra manera, Candreva puso remedio de inmediato al ver que su hija llegaba todos los días llorando a su casa por la misma situación. La pequeña ha sido víctima de discriminación en un colegio de Minerbe, situado en el norte de Italia a 35 kilómetros de Verona, y el jugador del Inter contó lo que estaba sucediendo en varios medios de comunicación.

No obstante, la cosa no iba a quedar ahí, sino que Candreva también iba a llamar por sorpresa a Andrea Girardi, alcalde de la ciudad y miembro de la ultraderechista Liga Norte, para solicitar que el recibo del comedor de su hija le fuera enviado para estar al tanto de su alimentación.

La eterna lucha contra el racismo

Por su parte, el alcalde también quiso tener unas palabras sobre el racismo en los medios de comunicación: "Si les diéramos lo mismo, se enfadarían los padres que sí pagan". El gesto de Candreva ha tenido una gran repercusión positiva en su país y el futbolista ha ofrecido toda una lección de solidaridad con el objetivo de poner fin a estos casos de racismo y discriminación.

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