La liga japonesa dará que hablar en los próximos días tras una de las celebraciones más surrealistas nunca vista. El brasileño Anderson Lopes no va a olvidar su estreno en el Sapporo Dome, su nuevo estadio. El delantero, recién fichado por el Consadole de la ciudad nipona, fue la gran estrella del partido en el que ganaron por un contundente 5-2 al Shimizu S-Pulse, con cuatro tantos de enorme factura. Pero en la celebración del cuarto, realizó una acción que poca gente entendió.

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Al ser un fichaje muy reciente y convertirse en la nueva estrella de su equipo el primer día, no sabía que detrás de las vallas de publicidad había una diferencia de altura y el suelo estaba bastante más bajo que el césped del campo. Cuando anotó el cuarto tanto en su cuenta personal, se fue corriendo hacia la grada, al saltar la barrera se dio cuenta que algo había salido mal y se dio un gran golpe con el suelo tras una caída de un par de metros.

Las asistencias médicas no tardaron en llegar a lugar de los hechos, donde comprobaron que el golpe había sido muy fuerte. Los jugadores locales y del equipo rival se interesaron por el estado del atacante, que estuvo a punto de sufrir una lesión más grave de lo que verdad pasó, un golpe de fortuna para el brasileño, que se lo pensará dos veces antes de volver a celebrar un gol así. 

El golpe obligó al técnico de su equipo a sustituirle, aunque ya corría el minuto 77 de partido, más por precaución que por otra cosa. "Estoy muy agradecido al equipo, a los entrenadores y a Dios", agradecía Lopes tras el encuentro. "Gracias sobre todo a los aficionados, que convirtieron este partido en un festival. Seguiré haciéndolo lo mejor posible", prometió el atacante brasileño.

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