De una zona modesta, a gastar autenticas millonadas. De vivir en una casa humilde, a presumir de una mansión de lujo. Del sacrificio de luchar por un sueño, a acabar desahuciado y con problemas con el alcohol.

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Esta es la realidad a la que se enfrentan muchos deportistas profesionales a lo largo de su vida una vez acabada su carrera y que en muchas ocasiones termina en tragedia.

Las inversiones que hacen las estrellas deportivas como Gerard Piqué –con la compra del Andorra CF y el proyecto de la nueva Copa Davis-, Andrés Iniesta con la marca de vinos que lleva su propio nombre o Sergio Ramos con su yeguada, son ejemplos de deportistas que están labrándose un futuro para cuando estén lejos de los terrenos de juego.

Sin embargo, no todos tienen la suerte de haber amasado grandes fortunas durante su carrera, por lo que cuando esta se acaba, el futuro es incierto.

Albert Serrano cuando formaba parte del Barça B

Albert Serrano (Sabadell, 1981) conoce bien a los segundos. Llegó a compartir vestuario con Victor Valdés, Thiago Motta, Trashorras u Oleguer en las categorías inferiores del FC Barcelona durante dos temporadas.

Finalmente se marchó al Cornellá donde decidió retirarse: "Para mí era prioritario acabar la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones. Tuve ofertas de otros equipos de categorías superiores pero en ese momento preferí centrar mi carrera en los estudios", asegura. 

Actualmente, con una vida alejada del terreno de juego, ha escrito el libro Postfutbolista, una obra que cuenta una de las caras más desconocidas del fútbol: la vida tras la retirada del deporte profesional.

"Hay muchos padres de futbolistas potenciales que me escriben. El libro va dirigido al jugador y su entorno para entender cómo gestionar el éxito desde joven, y a partir de ahí prepararse. Nunca es tarde para ello", comenta. 

"El 50% tiene problemas económicos"

Serrano indica que el futbolista profesional tiene una ventaja competitiva a nivel económico respecto a lo demás "pero a veces, el ritmo de vida hace que tengan unos gastos muy grandes y cuando acaban la carrera profesional no son capaz de reinventarse y casi el 50% de ellos acaban con muchísimas dificultades económicas".

La lista de futbolistas profesionales que acaban con problemas de dinero es conocida. En España, el caso más conocido es el de Julio Alberto, lateral del Atlético de Madrid que posteriormente ficharía por el Barça y que, una vez retirado, se sumergió en una espiral de drogas que arruinó su vida. El último caso conocido es el de Dani Benítez, que tuvo que abandonar el Granada tras dar positivo en un control de drogas con el conjunto nazarí.

Julio Alberto, exjugador del FC Barcelona.

Serrano considera fundamental que "desde el inicio los jugadores comiencen a formarse o realizar inversiones en cosas que les pueda generar ingresos o una ocupación en el futuro. Lo que no es bueno es hacer todo eso al final de la carrera, porque si se hace deprisa normalmente se hace mal".

Él no pone como ejemplo a las superestrellas como Piqué o Ramos, sino a aquellos que no tienen tantas oportunidades y lo consiguen. Pone como ejemplo a Javier Sánchez Broto, exportero que jugó en el Zaragoza, Villarreal, Castellón, Málaga o Getafe entre otros y que es el fundador de Futbol Emotion, una de las firmas de de distribución de prendas deportivas más grandes de España.

El entorno, clave

El foco está ahora en los más jóvenes. Las canteras están llenas de niños con la ilusión de poder jugar en Primera División algún día y poder vivir del fútbol: "Es necesario prepararse. Como en todas las profesiones, existen diferentes casos: chicos que están empezando a tener el problema ya, otros que quizás lo tengan dentro de cinco años y otros que lo vean tan lejano que ni se lo hayan planteado", asegura.

"Cuando se es joven hay que elegir bien los representantes, tener amigos fuera del futbol y tener muy claro que el fútbol es como montar una empresa, puede salir bien o puede salir muy mal, por lo que hay que prepararse para el fracaso", concluye.

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