El Liverpool se enfrentaba al West Ham en la jornada 25 de la Premier League. El conjunto red se jugaba la condición de ampliar la ventaja con el Manchester City, pero finalmente lo importante no fue el resultado, ya que Mo Salah recibió insultos racistas durante el encuentro mientras se disponía a sacar un saque de esquina, situación que quedó grabada en los teléfonos móviles de los aficionados locales. 

Un aficionado del conjunto dirigido por Pellegrini se dirigió al egipcio con comentarios racistas y ofensas a la religión musulmana. Lamentablemente, no es novedad que se produzcan este tipo de hechos en el fútbol moderno, ya que hace poco, en Italia se vivieron momentos similares con el central del Nápoles. Desde Inglaterra ya han comenzado la caza de ese aficionado que atacó verbalmente al '11'. 

Los primeros en denunciar tal acción ha sido el club local, que ya ha empezado la búsqueda del aficionado, que tendrá difícil volver a entrar a un campo de fútbol. Desde el West Ham se han pronunciado con el fin de dar su versión de los hechos: "En West Ham tenemos tolerancia cero para cualquier forma de violencia o comportamiento reprensible. Cualquier persona que sea culpable de mala conducta será identificada. Su expediente se enviará a la policía y se le prohibirá la entrada al estadio". 

Salah en el choque frente al West Ham Reuters

El racismo golpea al fútbol

Según avanzan los años, algunos aficionados van hacia abajo, y lo demuestran con comportamientos que se alejan de cualquier práctica deportiva moderna. El extremo egipcio fue una de las caras más reconocidas en mostrar apoyo a Kalidou Koulibaly. Tras este incidente habrá que seguir luchando por eliminar estos sucesos del deporte, que manchan el nombre de los equipos y deja muy mala imagen de lo que significa de verdad el fútbol en el mundo.

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