No es oficial, pero el adiós de Neymar parece ser inminente. El jugador brasileño acudió a la ciudad deportiva del Barcelona para despedirse de sus compañeros y comunicarles su marcha al PSG, según ha informado RAC 1. Falta por concretarse, eso sí, el montante total de la operación, que rondaría los 220 millones de euros. 

Neymar, que llegó el martes a la Ciudad Condal tras un evento en China, no habló con los medios de comunicación que le esperaron a su llegada. Sin embargo, este miércoles por la mañana, se acercó a la ciudad deportiva para comunicarle su decisión tanto a Valverde como a sus compañeros. El club, posteriormente, en un comunicado, reconoció que el "técnico le ha dado permiso para no entrenar y resolver su futuro". 

Con este anuncio, se pone fin a uno de los culebrones del verano. El primero de todos los que están por venir, puesto que la salida de Neymar del Barcelona da un vuelco al mercado, no sólo por ser el fichaje más caro de la historia del fútbol, sino también porque a partir de ahora el Barcelona tendrá que mover ficha y tratar de engatusar a otro crack para que forme junto a Messi y Suárez en la delantera azulgrana. 

PRESENTACIÓN EN LA TORRE EIFFEL

El PSG, que va a tirar la casa por la ventana para fichar al crack brasileño, quiere presentarlo en sociedad por todo lo alto y en un marco incomparable, junto a la Torre Eiffel, según informó la radio Europe 1. El club parisino cree que con la adquisición del brasileño puede dar el salto cualitativo que necesita para ganar la Champions League, competición que se la ha resistido hasta el momento a pesar de sus numerosas inversiones. 

Ahora, la pelota está en el tejado del Barcelona. Su presidente, Josep María Bartomeu, afirmó en la gira por Estados Unidos que el conjunto azulgrana está dispuesto a denunciar al PSG en caso de que rompa el fair play financiero. Y la propia UEFA también comunicó que, aunque no reciba denuncia, investigará el traspaso para tener la certeza de que "se respetan las reglas del juego limpio financiero". 

Pero lo cierto es que, más allá del fair play financiero, la entidad azulgrana sólo tiene una opción: plantarse para que el PSG pague la cláusula del brasileño (220 millones de euros) y no se vaya por un montante inferior. Eso es lo único que tiene en su mano, porque el jugador ya ha tomado la decisión de irse al club francés y no va a ceder. Ni siquiera tras los ruegos de sus compañeros, que le instaron a quedarse: como prueba de la foto que Piqué colgó en su cuenta de Twitter hace unas semanas. La decisión, en cualquier caso, está tomada y sólo faltan por concretarse los detalles. Y lo hablado anteriormente ya da igual. 

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