La noticia, como tal, está clara: el Comité Ejecutivo de la FIFA ha decidido que el Mundial de Qatar 2022 tenga lugar entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre. O lo que es lo mismo, será el campeonato más corto (27 días) desde Argentina 1978 (24) y el primero de la historia que se celebre en invierno. A partir de ahí, el resto son todo incógnitas. ¿Cómo afectará a las principales ligas europeas, a las televisiones, a los equipos y, sobre todo, a los aficionados? Eso está por ver, aunque algunas de las consecuencias ya se pueden anticipar.

Cambio de las competiciones europeas

La Asociación de Ligas Profesionales Europeas (EPFL) ha mostrado en reiteradas ocasiones su rechazo a la celebración de un Mundial en invierno, argumentando que “perturbará y causará un grave daño al normal desarrollo de las competiciones”, con lo que eso supone en términos logísticos y monetarios. Todos los principales campeonatos del viejo continente se verán obligados a modificar sus calendarios y a ceder a sus internacionales, con los riesgos implícitos que eso conlleva: posibles lesiones, parón de aquellos jugadores no seleccionables, cambio de ciclo (el Mundial pasaría de ser cada cuatro años a cada tres y medio) o perjuicio en la venta de los derechos de televisión.

En este aspecto, en España existen dos opciones: hacer el calendario más corto, por ejemplo, recuperando la tradición de celebrar las eliminatorias de la Copa del Rey a partido único; o, simplemente, comenzar antes (esta temporada lo hizo el 23 de agosto), con los prejuicios meteorológicos que ello también implica en la Península.

La Serie A comparte los mismos problemas que España. En la Premier se podría dar el caso de que un campeón del mundo tuviera que jugar el ‘Boxing day’ apenas una semana después de la final. Y en la Bundesliga se están planteando suprimir el parón invernal (siempre en enero) para dar cabida a todos los partidos. Y, todas estas competiciones, se tendrían que poner de acuerdo con la UEFA para acordar cuándo y cómo se celebraría la Champions League y la Europa League.

Perjuicios para los clubes

Karl-Heinz Rummenigge, presidente de la Asociación Europea de Clubes, exigió que se les “compense por el daño causado”. Y Richard Scudamore, jefe ejecutivo de la Premier League, se mostró decepcionado: “Se trata de una decisión incorrecta. Hemos sido abandonados”. Son dos de los muchos presidentes que se han quejado por la locura de Qatar.

La primera consecuencia y la más directa se deduce con facilidad: los clubes deben ceder a sus jugadores, pero nadie les asegura que vayan a regresar sanos para disputar la segunda parte de la temporada. Eso las grandes entidades; las pequeñas, una vez iniciado el campeonato, tendrán que mantener a su plantilla durante algo más de un mes sin disputar partidos oficiales. Y, a todo lo anterior, hay que unirle el inconveniente en la parte logística: compra y venta de abonos y entradas, adquisición de los jugadores o modificación del mercado de fichajes de invierno...

Los jugadores, entre dos aguas

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Puestos a celebrar el Mundial en Qatar, desde el Sindicato Internacional de Futbolistas (FIFPro) han respaldado la decisión de que el campeonato se celebre en invierno: “Es la única forma de proteger la salud y la seguridad de los jugadores”. Eso sí, también, desde el mismo organismo, se recalcó: “Quedan muchos aspectos por resolver”.

Entre ellos, cuándo se van a realizar las pretemporadas –tanto en selecciones como en clubes–, cómo les va a afectar en su físico lo apretado del calendario o, incluyendo también el tema monetario, hasta qué punto los vaivenes que existan en la venta de los derechos de televisión les podría afectar a la hora de negociar renovaciones o futuros traspasos.

Aficionados: Depende del continente

Qatar ya se encargó de contratar comparsas de aficionados en el Mundial de balonmano; en el campeonato de fútbol, previsiblemente, las necesidades serán menores, pero no por ello diferentes. A día de hoy, saben que uno de sus grandes problemas será atraer público extranjero durante la competición. ¿Cómo lo harán? Está por ver.

La posibilidad de llenar los estadios, una vez más, pasa por financiar parte de los viajes. Eso, al menos, para verlo en directo. ¿Qué consecuencias puede tener para las televisiones? En Latinoamérica ninguna. Al contrario, el campeonato se celebra en verano y esa es una razón suficiente como para que se convierta en un éxito. Sin embargo, en Europa, en invierno, las audiencias siempre son menores, por lo evidente: hay que trabajar. Y bien que lo sabe usted.