Enric Mas, en la decimocuarta etapa de la Vuelta a España.
Enric Mas, a las puertas de la gloria: la última semana de La Vuelta pone en juego el sueño de ganar su primera grande
El mallorquín tendrá que defender 2:06 sobre Gall y 2:10 sobre Roglic para subirse el domingo a lo más alto del podio.
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La Vuelta afronta su último día de descanso con Enric Mas vestido de rojo y ante la oportunidad más grande de su carrera. A pesar de que hoy es la segunda jornada de descanso, comenzará la cuenta atrás para una última semana que decidirá si el mallorquín convierte en realidad el sueño que le ha acompañado durante años: conquistar su primera Gran Vuelta.
El martes, en Cortegana, arrancará la recta final de una carrera en la que el corredor del Movistar ha pasado de aspirante a dueño del maillot rojo y en la que ya ha demostrado que tiene piernas, cabeza y ambición para defenderlo.
Enric Mas llega con 2:06 de ventaja sobre Felix Gall y 2:10 sobre Primoz Roglic. Richard Carapaz, cuarto, está a 4:24. La clasificación dibuja un escenario inédito para el balear: por primera vez en su carrera afrontará la última semana de una Gran Vuelta como líder con opciones reales de ganar la general.
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Y no es un liderato heredado que el corredor de Movistar se haya limitado a conservar. Desde que asumió el rojo tras la retirada de Tadej Pogacar en la octava etapa, el mallorquín ha ido transformando la carrera con actuaciones que han cambiado por completo su posición. En Aitana llegó el primer gran golpe.
Apenas 24 horas después del abandono del esloveno, Enric Mas asumió la responsabilidad en la subida final, respondió a los ataques de Gall y terminó imponiéndose a Oscar Onley en la cima. Fue su segunda victoria de etapa en La Vuelta y confirmó que era el rival a batir.
En 2018 terminó segundo; repitió posición en 2021 y 2022 y regresó al podio en 2024, esta vez tercero. Tenía la espina clavada de no haber conseguido todavía una Gran Vuelta y este año tiene una oportunidad de oro.
Ahora, sin embargo, la historia es diferente. Enric Mas no está persiguiendo el podio. Está defendiendo el maillot rojo.
El golpe de Calar Alto
Si Aitana confirmó que el maillot rojo no le pesaba, Calar Alto certificó que Mas estaba dispuesto a correr para ganar la carrera y no simplemente para conservarla. En la duodécima etapa, con llegada al puerto almeriense, el líder respondió al movimiento de Felix Gall y lanzó su propio ataque en los kilómetros finales.
Terminó sacando 27 segundos a Roglic y Gall y elevó su ventaja hasta 1:45 sobre el esloveno y 2:06 sobre el austríaco. Jakob Omrzel se llevó la etapa, pero el gran vencedor fue él.
La Pandera volvió a darle la razón. En la decimocuarta etapa, Marco Brenner se llevó la victoria desde la fuga, pero lo importante era que Enric Mas volvía a mostrarse superior a Roglic.
El líder terminó ampliando su renta en otros 15 segundos y, sobre todo, dejó al cuatro veces ganador de La Vuelta tercero en la general, por detrás de un Felix Gall que se ha convertido en su principal perseguidor. Roglic está ahora a 2:10, apenas cuatro segundos por detrás del austríaco.
La contrarreloj, primera gran amenaza
La ronda española se reanudará mañana con la etapa entre Cortegana y La Rábida. El miércoles llegará una jornada más propicia para los velocistas entre Dos Hermanas y Sevilla. Sin embargo, el jueves es la primera gran fecha marcada en rojo: 32,1 kilómetros de contrarreloj individual entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera.
Ahí Roglic puede encontrar una de sus mejores oportunidades para reducir la diferencia. El esloveno es un especialista en esta disciplina y afrontará la crono con la obligación de recuperar tiempo.
Enric Mas, en cambio, tendrá que convertir su renta de 2:10 en una defensa frente a un rival que no necesita ganar la carrera en la montaña si consigue acercarse lo suficiente contra el reloj.
Enric Mas celebra su victoria en el Alto de Aitana.
La carrera ha llegado a este punto después de sufrir un vuelco radical. Tadej Pogacar tenía prácticamente ganada La Vuelta en la etapa cuatro, pero en la ocho sufrió una grave caída que le provocó una fractura desplazada de la clavícula izquierda y una fractura cervical estable en C7, además de una conmoción cerebral.
A Enric Mas La Vuelta le descubrió en 2018, cuando terminó segundo y ganó una etapa. Desde entonces ha regresado una y otra vez al escenario en el que mejor ha rendido. Cuatro podios después, el mallorquín tiene por fin lo que tantas veces buscó: una ventaja que defender en la última semana y la posibilidad de convertirse en ganador de una Gran Vuelta.
Él mismo ha pedido cautela. Después de ganar en Aitana reconoció que había tenido muchos golpes durante su carrera y que debía ir día a día. Tras Calar Alto habló de ir creyéndoselo poco a poco. Y después de La Pandera volvió a insistir en la tranquilidad que le proporciona su margen.
"Queda muchísimo, habrá que defenderse y días en los que sacar más tiempo"
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🗣️ Enric Mas, cauto en @Eurosport_ES pese a tener más de dos minutos con Gall y Roglic.#LaVuelta26 pic.twitter.com/C8WjoMvZ7h
La gloria está cerca, pero queda lo más importante. Primero habrá que superar la contrarreloj de Jerez. Después, Peñas Blancas. Y, sobre todo, el Collado del Alguacil, la última gran montaña de esta Vuelta. Solo entonces quedará el último trámite, la llegada a Granada.
Hasta entonces, Enric Mas tendrá que defender 2:06 sobre Gall y 2:10 sobre Roglic. Una renta suficientemente grande para alimentar el sueño y suficientemente pequeña para mantener intacta la tensión.