Alejandro Valverde es una de las grandes leyendas del deporte español. Aunque colgó la bicicleta a nivel profesional hace ya un tiempo, el incombustible corredor murciano, actual seleccionador nacional de ciclismo, sigue demostrando que su idilio con las dos ruedas es completamente inquebrantable.
A sus espaldas lleva un palmarés envidiable y cientos de miles de kilómetros recorridos, pero su nueva etapa dirigiendo a los mejores talentos del país no le ha alejado del asfalto ni de sus rutinas de entrenamiento, aunque ahora las afronte desde una perspectiva completamente distinta.
El 'Bala' ha sabido reinventarse, asumiendo su rol como seleccionador con la misma pasión que mostraba en las grandes vueltas, pero reconociendo la dificultad íntima de apagar ese voraz instinto competitivo que le caracterizó durante más de dos décadas en la élite.
Sobre ese difícil adiós al pelotón profesional, el murciano se sincera con cierta nostalgia: "Todavía tengo ganas de ciclismo para seguir compitiendo, pero tenía que haber un principio y un final". Las palabras las dijo poco después de su retirada en una entrevista con Europa Press. Ahora es seleccionador nacional de ciclismo.
Esta mentalidad de eterno ciclista le permite seguir rodando casi a diario, manteniendo un estado de forma que asombra a propios y extraños, e incluso a los corredores a los que ahora tiene que dirigir. Lo que sí ha experimentado una transformación radical es el enfoque mental con el que encara cada pedalada. Lejos quedan los días de estrés absoluto y las ausencias prolongadas.
"Ha cambiado que no tengo la presión por buscar algo, y no estoy tanto tiempo fuera. Me cuido, pero no tanto. A nivel de entrenamiento, muy similar, pero sin la exigencia de buscar objetivos y con la cosa buena de estar más con la familia", confiesa el campeón. Esa paz es ahora su mayor recompensa, pudiendo disfrutar del deporte puramente por placer.
Evidentemente, esta leve relajación en la dieta y en el rigor extremo del profesionalismo ha traído pequeños cambios físicos, aunque Valverde sigue luciendo una figura envidiable para cualquier aficionado. Hablando sobre su báscula actual y sus hábitos, el técnico nacional detalla con naturalidad: "Ahora peso 63 kilos y el año pasado 61,5. Y cuando estaba 'fino' podía bajar hasta 60. Es que en el Mundial comí mucho para tener fuerza".
A día de hoy, Alejandro Valverde ha encontrado el equilibrio perfecto. Sigue machacando los pedales con la disciplina de un campeón, pero disfruta de la calma del seleccionador que ya lo ha ganado todo.
