La historia tiene altos grados de crueldad. Los ciclistas del equipo Illes Balears-Arabay, formación española de la tercera categoría, lo tenían todo preparado para empezar la temporada la pasada semana, pero de repente todo se vino abajo.
Los responsables comunicaron a los deportistas y a todo el staff que se podían marchar para casa porque la escuadra no iba a tener continuidad. La escueta explicación, que un fondo público no iba a llegar de la forma planeada y comprometía la viabilidad del proyecto.
Álvaro Sagrado encarna tan sólo una de las decenas de historias que esta decisión deja a su paso. El joven ciclista soñaba con hacer un gran 2026 para seguir subiendo su nivel, pero de repente se ve sin equipo, sin competición, y hasta sin bicicleta.
Venció la suya pensando que, con el material del equipo, no la iba a necesitar. En su charla con EL ESPAÑOL refleja la desesperación de alguien que se ha quedado sin trabajo de la noche a la mañana y en el peor momento.
Porque en enero las plantillas ya están cerradas y los equipos apenas tienen margen para hacer fichajes. Mientras el tiempo pasa, quienes han sido abandonados en la cuneta a su suerte esperan un milagro que no saben si llegará.
¿Cómo ha sido lo que les ha pasado? Estaban terminando de ponerse a punto para su debut en la temporada y de repente les dicen que el equipo no sale.
Ha sido así, tal cual. Nosotros hemos hecho todo el invierno preparándonos para empezar la temporada. Esperábamos empezarla el pasado viernes en Estivella. Tú estás muy concentrado en eso y en estas últimas semanas se acercan las fechas y estás más nervioso, con ganas de empezar.
De repente, en una aparente concentración del equipo... Salimos por la mañana a entrenar todos juntos, y por la tarde en una reunión nos comunican que el equipo no va a salir adelante y se procede a disolverlo. Te quedas en shock.
De repente, toda la preparación de invierno, que en mi caso y en el de mi compañero José María habíamos invertido mucho tiempo y dinero pasando unos días en Sierra Nevada en altura, no ha servido para nada. Nos quedamos sin equipo y sin correr, que es nuestro trabajo.
Esto sucede a escasas horas de que usted debute en este 2026, ¿cierto?
El lunes estábamos entrenando y el miércoles o jueves habríamos viajado a Castellón para correr viernes, sábado y domingo. Me fui con una maleta para estar tres semanas fuera, y me volví al día siguiente.
¿Qué explicación les han dado?
Nos dieron la noticia unos minutos antes del comunicado oficial. Nos dijeron un mensaje similar al del comunicado, que hay algún problema institucional. Todo el material estaba preparado, había presupuesto y de todo, pero había algo institucional que no les da estabilidad suficiente como para seguir con el proyecto.
Nunca, en todo el invierno habíamos imaginado nada. Nadie nos comentó que hubiera ningún problema. Esperábamos el año perfectos. Ha sido una sorpresa increíble.
Este es el peor momento en el que les podía suceder, sin tiempo para reaccionar. ¿Nadie les avisó?
Nadie sabía nada. Los mecánicos estaban trabajando, llegamos de entrenar y estaban limpiando bicicletas, el responsable de rendimiento haciendo sus cábalas, los directores en el coche, los masajistas nos dieron masaje... Todo normal.
Es algo que a nosotros nos afecta mucho por el momento de la temporada
Esto parece además un paso atrás para el ciclismo español. El Illes Balears-Arabay era un equipo que, deportivamente, venía haciendo las cosas bien en los últimos tiempos.
Creo que el equipo, dentro de las posibilidades que tenía, siempre las aprovechó y explotó muy bien. Luego también había un grupo de auxiliares y directores que eran muy competentes, que hacían el trabajo por amor hacia el ciclismo.
Este año teníamos un grupo de corredores interesante. Había unas cuantas incorporaciones notables, unos cuantos renovamos y estábamos convencidos de seguir mejorando. En el equipo siempre nos hablaron de que el objetivo iba a ser subir un nivel más, sacar una categoría más. Lo último que esperábamos era un final así.
A estas alturas de la temporada, ya todas las plantillas están cerradas. ¿Qué panorama se le abre a usted y a sus compañeros?
Estoy llamando a absolutamente todo contacto que me llega. Llevo un par de días con el teléfono echando humo. Cuando consigamos algo o nos rindamos voy a tener que estar un mes sin tocar el teléfono. Estoy llamando a todo el contacto que me llega de algún equipo.
Estoy intentando que me escuchen un minuto, enviando correos electrónicos a todo lo que encuentro, e intentando explicar la situación. Para nosotros es difícil, pero para los equipos también porque tienen todo planificado y el dinero no le sobra a nadie. Meter ahora un corredor con el que no contabas, es un gasto que los equipos no pueden asumir.
Si te avisan en octubre o noviembre, te empiezas a mover y quizás encuentras equipo, pero ahora las plantillas ya están cerradas.
¿Ha tenido alguna respuesta?
Sí, los directores en general se están mostrando muy interesados. Te expresan que son conscientes de la situación, que les sabe muy mal por nosotros y que éramos gente muy válida. Sin embargo, están atados.
Algunos me han dicho: 'Yo te ficharía, pero no tengo ni para pagarte viajes'.
A nivel personal, ¿cómo es quedarse sin sueldo de un día para otro y sin capacidad de reacción?
Hay compañeros del equipo que están pagando hipotecas, otros que tienen críos... Son familias que necesitan sustento económico, que si no lo necesitan en otro equipo rápidamente van a tener que dejar de trabajar en ciclismo y trabajar en lo que puedan para salir del paso.
Esto es para lo que hemos trabajado duro en los últimos años. Esto era un sueño, pero es un trabajo. Te comportabas de manera seria con tu profesión, te esforzabas en intentar mejorar y en que este estilo de vida no se detuviese porque era lo que te sustentaba económicamente.
¿Qué se plantea hacer a corto plazo?
La situación ahora es complicada, pero voy a seguir entrenando y me voy a mantener en forma como si mañana tuviera que correr. Si dentro de unas semanas o un par de meses recibo una llamada, voy a estar listo para ello.
Sé que no va a ser sostenible eternamente en el tiempo que en algún momento uno tendrá que buscarse la vida. De momento, a corto plazo voy a seguir entrenando lo mejor que pueda e intentando centrarme más en lo que pueda pasar que en lo que ha pasado.
Es difícil entrenar si sales pensando en la injusticia que estamos viviendo. Hay que intentar volver a una cierta normalidad lo antes posible para ser más eficiente en lo que haces durante el día.
¿Cuál iba a ser su inicio de temporada?
Yo iba a correr las tres clásicas de Estivella, Castellón y la Clásica a la Comunidad Valenciana. También algunos días de la Challenge de Mallorca, la Volta a la Comunidad Valenciana, iba a descansar una semana y después correr Vuelta a Andalucía.
Era un inicio de temporada bastante intenso, por eso en invierno hicimos una concentración en altura. Invierno es el único momento que tienes para estar en casa un tiempo prolongado, y nosotros lo invertimos en estar fuera para ser mejores corredores, y ahora ya no somos corredores.
¿Habla con sus compañeros? ¿Alguno lo está pasando especialmente mal?
Hay dos tipos de reacciones. La del que se da cuenta que su carrera deportiva está muy fastidiada, y también la del que se da cuenta de eso pero ve que se ha quedado sin el sustento económico que tenía.
La gente que en unos días tiene que pagar la hipoteca, esa gente está con la cabeza el doble de preocupada.
