El mundo del ciclismo ha entrado en cólera tras la última decisión de la UCI. La Unión Ciclista Internacional hizo modificaciones con respecto a la seguridad tanto de las carreras como de los ciclistas. Este reglamento se actualiza cada año, pero las novedades que se han incluido en las normas de este 2021 han levantado ampollas y no tienen a todo el pelotón contento. Entre los profesionales hay casi unanimidad a la hora de pensar que era innecesaria.

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Los profesionales pidieron más protección después del episodio que protagonizó Fabio Jakobsen en 2020 en el Tour de Polonia y el organismo internacional escuchó sus peticiones aumentando las medidas en las llegadas de las etapas. El ciclista neerlandés vio su vida pasar cuando se vio bloqueado por Dylan Groenewegen en aquel esprint y se dio de bruces contra todas las vallas publicitarias y la línea de meta portátil. Esto no puede volver a pasar y todo el mundo lo tiene claro. Aunque este cambio de normativa no refleja nada sobre la prohibición de los esprints cuesta abajo como el que produjo este accidente.

Pero también ha dejado una decisión que ha provocado mucha controversia: los ciclistas no podrán bajar haciendo el llamado 'bicho bola'. Todo el mundo se había acostumbrado a ver a los favoritos de una general o al escapado de turno buscar la mayor aerodinámica para descender un puerto lo más rápido posible. Algunos han determinado esta postura muy peligrosa por las altas velocidades que alcanzan y lo que supondría una posible caída.

Esta postura encima del cuadro de la bicicleta cuando los profesionales bajan un puerto de montaña ha quedado prohibida desde el próximo 1 de abril. Esto no ha sentado nada bien al pelotón porque no era más que una forma de aprovechar la aerodinámica para tratar de sacar ventaja. Consideran que controlan perfectamente esta postura y que no supone tanto riesgo. Además, creen que hay otras prioridades que atender antes que esta.

Críticas a la decisión

Mientras en la prueba de la Etoile de Besseges que ha tenido lugar en Francia esta última semana los ciclistas han seguido utilizándola, la mayoría de los profesionales ha criticado esta decisión. Michal Kwiatkowski, que estaba corriendo esta competición, explotó tras llegar a meta y enterarse de esta decisión: "Es solo una forma de responsabilizar a los ciclistas de los accidentes. Hay muchas otras cosas que podrían hacer primero en términos de mejorar la seguridad vial, como las barreras".

UCI, por encima de la peligrosidad que tenga para el pelotón, quiere que estos den ejemplo a los aficionados para que no lo hagan cuando hacen rutas cicloturistas. Aunque el peligro existe también para los profesionales, el organismo internacional quiere que den ejemplo no promoviendo estas posturas que pueden ser imitadas por gente que practica el ciclismo por ocio y se ven involucrados en grandes accidentes. También es cierto que esta cuestión es responsabilidad de cada uno cuando se sube a una bici.

Los principales corredores creen que es una medida "absurda" y han expuesto que UCI "debería centrarse en otros temas verdaderamente importantes". "Si prohíben apoyarse en el tubo superior ahora, entonces el año que viene será poner las manos en el aire para celebrar la victoria. Traerán límites de velocidad y cosas así", argumentó Kwiatkowski. Eso sí, también han prohibido que se tiren los bidones en mitad de la carretera, algo que sí que ha provocado caídas más comúnmente y esto ha sido aplaudido por el pelotón.

Los ciclistas han sido consultados para tomar esta decisión, pero parece que esta es una imposición del organismo internacional. Gianni Bugno, como presidente de la Asociación de Ciclistas, aprobó estas medidas en la reunión con el Comité de Dirección de la UCI, siempre apuntando que miran por la seguridad de sus representados. El cisma está sobre el pelotón, que tendrá dos meses para seguir disfrutando de esta posición hasta nueva orden.

Por qué ahora

Chris Froome fue uno de los que la puso de moda cuando se puso sobre su Pinarello en el Tour de Francia de 2016 lanzándose por las rampas de los puertos hacia su tercer maillot amarillo. El británico fue uno de los que reaccionó a esta noticia en las redes sociales. "La próxima vez prohibirán mirar el potenciómetro o ir con los codos por fuera...", escribió en su cuenta de Twitter acompañando a la publicación con un emoji de un payaso, otro de un mono tapándose los ojos y otro con una cara partiéndose de risa.

Prácticamente no existe ningún ciclista que no haya utilizado el 'bicho bola' en algún momento. En el último Tour se pudo ver a Primoz Roglic o a Tadej Pogaçar haciendo uso de esta posición para lanzarse por las rampas francesas cuesta abajo. Era un recurso que ha hecho que algunos ciclistas hayan ganado incluso vueltas. Lo normal ahora se ha vuelto prohibido, aunque es verdad que UCI se acoge a un suceso de este pasado 2020.

Tras el episodio de Remco Evenepoel que también provocó un gran susto en el pelotón general al caerse bajando un puerto la pasada temporada, UCI ve respaldada su decisión en buscar mayor seguridad. El ciclista, que este lunes ha recibido el alta para volver a subirse a una bici de manera profesional, sufrió una gran caída cuando afrontaba las últimas curvas del Sormano en Il Lombardia. El ciclismo estuvo a punto de quedarse sin la joya más prometedora de los últimos tiempos.

Aún así, desde el pelotón aseguran que esto volverá a cambiar más pronto que tarde. Las sanciones para quienes lo hagan serán económicas, un motivo para que a nadie se le vaya de las manos una bajada y quiera recrear tiempos pasados. En cualquier caso, está claro que una imagen ya tradicional en las tardes de los seguidores de este deporte será borrada. Se prima a la seguridad por encima de la habilidad. El efecto de esta medida se comprobará cuándo empiece la temporada de las clásicas de primavera.

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