Era la novena jornada de Tour. Sólo la novena. Sin embargo, hay muchas cosas que esta jornada ha dilucidado. Por ejemplo, que Contador da por terminado su Tour (se queda a 4:20 del líder), que Nairo Quintana está cansado (dormirá a 2:13 del líder) o que Richie Porte, que se la ‘pegó’ en la bajada, pierde sus opciones. Por tanto, sólo quedan (salvo sorpresa) Fabio Aru y Chris Froome. Ellos dos, presuntamente, se jugarán el trono de París de aquí en adelante. Y, además, lo harán picados. Así terminaron la etapa.



La razón de su pique, de su competencia y su rabia, se originó durante la subida a Mont du Chat. En el kilómetro 31, los dos ciclistas suben y se miran. Froome pide asistencia por una avería en su bicicleta. ¿Y qué hace Aru? Atacar. El italiano ve que su rival anda liado y trata de sacar ventaja de la circunstancia. ¡Qué sucio! Pensarían muchos aficionados al ciclismo. Otros, sin embargo, afirmarían aquello de ‘ha estado vivo’. Es decir, ha sido listo. La picaresca, tan española como italiana.

Dos kilómetros después, sin que las cámaras se detengan tanto en ellos, vuelve a sucederse el pique a la inversa. Froome, al subir, empuja a Aru. No se corta. No dice nada. Actúa movido por el impulso de la injusticia. Entonces, obviamente, nadie sabía que a la postre, cuando llegaran a la meta, ambos estarían primero y segundo en la general. Que ambos, tras la etapa, son los dos favoritos a ganar la ronda gala. Al final y al cabo, Aru tan solo está a 18 segundos de Froome. Y puede soñar. Con juego ‘sucio’ o sin él.

Noticias relacionadas