Hace exactamente un año, Ilnur Zakarin (1989, Naberezhnye Chelny) se presentó en la élite del ciclismo en el Tour de Romandía. En el final en alto de Champex-Lac derrotó a Quintana, a Majka, a Urán, a Froome; sólo Thibaut Pinot (FDJ) fue capaz de llegar por delante de él a la línea de meta. Después, en la contrarreloj conclusiva de Lausana, superó también al francés y certificó su victoria en la general pese a un pinchazo a medio ejercicio.



Fue una prestación tan brillante como insospechada: Tony Martin, varias veces campeón del mundo y ganador de aquella crono, confesó que hasta esa semana no sabía quién era Zakarin. Y sin embargo aquel ruso espigado no era una estrella fugaz, sino un ‘sputnik’ que llegaba para quedarse. Lo demostró ganando una etapa en el Giro d’Italia al mes siguiente; lo corroboró en marzo, sometiendo a Geraint Thomas y Alberto Contador en París-Niza; lo disfrutó hoy en la carrera de su despegue, el Tour de Romandía.



Era la tercera jornada de la ronda suiza, marcada hasta ahora por una meteorología hostil y por un prólogo en el que campeonó Ion Izagirre (Movistar Team), uno de los garantes del futuro del ciclismo español. Tocaba final en alto en Morgins, típico puerto suizo de longitud considerable y pendientes relativamente amables. La carrera llegó empatada a la subida conclusiva, con Chris Froome (Sky) fuera de concurso por una carencia de piernas acentuada por un pinchazo que le retrasó. El anglokeniano llegó a meta con más de 17 minutos de retraso y gesto contrariado.



Fue a 6,5 kilómetros de la conclusión que Nairo Quintana (Movistar Team) realizó un demarraje que se antojaba definitivo. El colombiano dejó atrás al resto de favoritos, aparentemente incapaces de responder. Tuvo que ser Zakarin quien apareciera para secarle. Con apenas treinta segundos de ataque, el ruso rompió a Pinot y Tejay Van Garderen (BMC), que osaron salir a su rueda, y enjugó los cien metros de ventaja que había fraguado Nairo.



Mientras el resto de contendientes penaban a rueda de Sébastien Reichenbach, apreciable gregario de Pinot, el dúo de cabeza colaboró para convertir su movimiento en un golpe de efecto de 26” en su favor. En la resolución vino la polémica: Zakarin superó claramente a Quintana al sprint, pero los jueces interpretaron peligroso su nimio bandazo justo antes de meta y le relegaron a la segunda plaza.



No obstante, la victoria de etapa era hoy una anécdota; de importar algo, eran las bonificaciones que beneficiaron a Quintana en lugar de a Zakarin. En cualquier caso, ambos contendientes tendrán terreno para dirimir su duelo mañana, en la crono de 15 kilómetros alrededor de Sion, y pasado, final en alto en Villars-sur-Ollon. Aun maltrechos, otros doce ciclistas se mantienen a menos de un minuto del maillot amarillo ostentado por Nairo. Su coequipier y anterior titular del mismo, Ion Izagirre, es el mejor español de la general con una notable tercera posición provisional.

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