La mejor liga de baloncesto del mundo no gana para disgustos en este inicio de curso. Después de que uno de los flamantes fichajes de los Boston Celtics, Gordon Hayward, se rompiese en la jornada inaugural (al presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, se le llenó el timeline de Twitter de menciones por el parecido de la lesión con la que él sufrió en 2007), el segundo día de la temporada NBA dejó KO a Jeremy Lin.

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El jugador de origen asiático de los Brooklyn Nets tuvo que abandonar el partido que su equipo disputó ante los Indiana Pacers este miércoles (victoria de los primeros por 140-131) tras caerse después de realizar una entrada a canasta. Su rodilla derecha se resintió lo suyo del golpe y, mientras gritaba y lloraba de dolor, Lin supo que no podría continuar jugando esta noche.

"¡Me he roto, me he roto!", acertó a decir uno de los grandes nombres propios de los Nets mientras se tocaba la zona dolorida y recibía asistencia. No tardó en marcharse a los vestuarios con la cabeza envuelta en una toalla y cojeando visiblemente: la cosa tenía muy mala pinta.

Este jueves, tras las pruebas médicas pertinentes, se ha confirmado que, como todo parecía indicar, la lesión de Lin era de mucha gravedad: se pierde toda la temporada, y Hayward también. Según informaron los medios estadounidenses, en los Nets había bastante preocupación con el estado de salud de Lin.

Por eso, algunos de sus compañeros le mandaron mensajes dándole ánimos. Incluso el propio jugador lanzó una suerte de oración en Twitter esperando que la dolencia fuese menos seria de lo que finalmente es. En el momento en el que sufrió la caída que le sacó del encuentro, había logrado anotar 18 puntos. Malas noticias para su equipo, que pierde a uno de sus líderes para todo lo que resta de curso.