El Real Madrid inicia este viernes en Abu Dabi, ante el Dubai Basketball y en la semifinal de la Supercopa de la Euroliga, una temporada de reconstrucción profunda que combina un nuevo entrenador, una cúpula deportiva reforzada y siete fichajes.
El club no ha buscado una revolución de nombres deslumbrantes, sino una plantilla más profunda, más joven y más adaptable, capaz de repartir la anotación y sostener una rotación larga tras un curso anterior sin títulos y golpeado por las lesiones.
La operación de fondo es doble. Por un lado, la llegada al banquillo de Pedro Martínez, que aterriza con un ideario nítido y con la misión de dotar al equipo de una identidad reconocible.
Por otro, un reajuste en la dirección deportiva con el regreso de Juan Carlos Sánchez a un papel de referencia y con Alberto Herreros y Rudy Fernández al frente de las decisiones de plantilla. El resultado es un Madrid distinto en estilo, en jerarquías y en filosofía de construcción.
Plantilla más larga y moldeable
El equipo llega a la primera cita oficial con 17 jugadores bajo control de primera plantilla, con dos matices importantes: Usman Garuba está lesionado y no será una solución inmediata, y Gabriele Procida mantiene abierta una posible cesión a un club de Euroliga.
A ese grupo no se suma Eli John Ndiaye, que fue recuperado por el Madrid pero se marchó cedido al Joventut para toda la temporada, en una operación de patrimonio deportivo más que de refuerzo efectivo.
La plantilla del Real Madrid 2026/27
Bases: Facundo Campazzo, Theo Maledon y Andrés Feliz
Escoltas: Sergio Llull, Nick Smith Jr. y Maksym Shulga
Aleros: Timothé Luwawu-Cabarrot, Alberto Abalde, Gabriel Procida* y Gaby Deck
Ala-pívots: Mikael Jantunen, Jaime Pradilla, 'Chuma' Okeke y Usman Garuba
Pívots: Walter Tavares, Damian Jones y Olivier Sarr.
La dirección queda en manos de tres perfiles complementarios: Facundo Campazzo conserva la jerarquía, Théo Maledon debe ganar peso como creador y Andrés Feliz aporta físico, defensa y energía.
La línea exterior es la más numerosa y también la que concentra más incógnitas, con Sergio Llull, Nick Smith Jr., Max Shulga, Timothé Luwawu-Cabarrot, Alberto Abalde, Gabriel Deck y el propio Procida.
En el juego interior conviven cuatros de perfiles distintos -Chuma Okeke, Jaime Pradilla y Mikael Jantunen- y una posición de pívot blindada con Walter Tavares, Olivier Sarr, Damian Jones y Garuba cuando se recupere.
La gran diferencia respecto al equipo anterior es la maleabilidad. El Madrid puede jugar con dos bases, con tres exteriores, con dos interiores móviles o con una pareja de pívots más física. Esa abundancia abre competencia interna, pero también obliga a definir jerarquías cuanto antes.
Siete fichajes, siete funciones
El fichaje de Nick Smith Jr, anunciado el miércoles y en la expedición hacia Abu Dabi, cierra el apartado de incorporaciones. Firma hasta junio de 2027, tiene 22 años y llega tras 147 partidos en la NBA con Charlotte Hornets y Los Angeles Lakers.
Aporta desborde desde el bote, tiro tras drible y capacidad para jugar de base o escolta, y responde a una carencia que el club dejó explícitamente abierta durante el verano: un anotador puro exterior capaz de resolver posesiones atascadas.
El resto de incorporaciones responde a necesidades concretas. Jaime Pradilla suma tamaño, rebote y energía, además de la condición de cupo, y rejuvenece el ala-pívot. Mikael Jantunen ofrece un cuatro móvil e inteligente que abre la pista y puede convivir con Tavares.
Timothé Luwawu-Cabarrot añade puntos y tiro desde el alero, con físico para defender varias posiciones. Max Shulga da profundidad y manejo secundario a la línea de guards.
Y en el cinco, Olivier Sarr aporta longitud y protección del aro mientras Damian Jones garantiza presencia física y experiencia NBA, en un puesto que el club decidió reforzar en exceso tras la crisis de disponibilidad del curso pasado.
La lógica es coral. Pradilla, Jantunen, Sarr y Jones evitan que una lesión vuelva a exponer al equipo; Luwawu y Shulga elevan el volumen de recursos exteriores; y Smith Jr. es el nombre que cambia el diagnóstico, porque introduce un factor de desequilibrio individual del que el resto de la plantilla carecía.
Lo que se marcha
El Madrid ha encajado siete salidas relevantes: Mario Hezonja, Trey Lyles, David Krämer, Alex Len, Ömer Yurtseven, Mady Sissoko e Izan Almansa. La baja que redefine el proyecto es la de Hezonja, que se marcha a los Cleveland Cavaliers después de haber sido uno de los grandes focos ofensivos del equipo.
El club pierde a un alero capaz de anotar desde fuera, generar desde el bote, castigar en el poste, rebotear y cargar con los tiros decisivos, un repertorio que ninguna llegada cubre por sí sola.
Mario Hezonja, en su última temporada con el Real Madrid.
La respuesta vuelve a ser colectiva: Luwawu-Cabarrot asume parte del volumen anotador, Smith Jr. aporta creación exterior, Deck deberá ganar peso como referencia y Campazzo y Maledon tendrán que generar más ventajas para terceros.
La salida de Trey Lyles, otro cuatro con puntos y tiro, refuerza esa idea de pérdida ofensiva en el juego interior, compensada con diversidad de perfiles.
Las marchas de Len, Yurtseven y Sissoko explican el sentido del mercado: eran parches de la crisis de pívots, y el club ha preferido diseñar desde el verano una rotación de cinco mucho más cubierta.
Cambio de estilo con sello propio
Pedro Martínez es, seguramente, el fichaje más decisivo del verano, porque no cambia solo el banquillo, sino el sentido de la plantilla.
El técnico ha fijado tres principios -defensa agresiva, ritmo alto y balón compartido- y ha reclamado un equipo con identidad, en el que todos sean capaces de tirar, pasar, anotar y asumir responsabilidad. La plantilla parece diseñada para eso: bases que corren, exteriores que abren el campo, cuatros móviles y pívots que relevan a Tavares sin dramatismo.
El matiz es que Martínez no podrá trasladar un sistema prefabricado. El Madrid no tiene las jerarquías de sus anteriores equipos y deberá equilibrar su vocación coral con zonas de poder claras: Campazzo al mando, Tavares como sistema defensivo en sí mismo, Deck como ala de referencia y Llull como valor de resolución.
El principal riesgo es quién asume los finales igualados sin Hezonja; ahí Smith Jr. puede terminar siendo diferencial si adapta pronto su talento a los ritmos europeos.
Dirección deportiva reforzada
El giro llega también a los despachos. Juan Carlos Sánchez recupera un papel de referencia en la sección, mientras Alberto Herreros y Rudy Fernández concentran la última palabra en los movimientos de plantilla.
Juan Carlos Sánchez Lázaro y Florentino Pérez, en una imagen de archivo.
Martínez ha admitido sentirse cómodo con ese reparto: su criterio cuenta, pero la decisión final no recae sobre él. El propio entrenador ha reconocido que la confianza que le transmitió Sánchez fue determinante para aceptar el reto.
La renovación se extiende al cuerpo técnico, con el regreso de Paco Redondo como segundo entrenador y la incorporación de Salva Camps, junto a la continuidad de Lolo Calín, David Jimeno y Piti Hurtado.
El Madrid, en definitiva, no aspira a reemplazar a Hezonja con un solo nombre, sino a diluir su impacto en un grupo más profundo, joven y flexible.
Si Procida se queda, Martínez tendrá una nómina exterior extensa; si sale cedido, perderá una opción de proyección, pero ganará claridad en las jerarquías de una rotación ya masificada.
