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Nunca se le puede dar por muerto al Real Madrid. A pesar de estar contra las cuerdas en la serie, jugar el partido decisivo a domicilio ante La Laguna Tenerife y ante las dudas en defensa, el conjunto blanco volvió a dar una lección. Mostró su poderío, forzó el tercer partido y ha recuperado el factor campo [Narración y estadísticas del partido: La Laguna Tenerife 83-118 Real Madrid].

No fue el partido más completo de la temporada puesto que en la primera mitad al Madrid le volvió a costar frenar el acierto de su rival en el triple, pero sí hizo una de las mejores segundas partes de la temporada, si no la mejor.

Los de Scariolo arrollaron, pasaron por encima de La Laguna Tenerife, dándole de su propia medicina. Y es que los triples de Hezonja, Abalde y Llull en el tercer acto fueron una losa demasiado pesada para un equipo que soñaba con obrar la proeza.

La contundente victoria también sirvió para poner en valor la figura de su capitán, Sergio Llull. El base balear completó una actuación de gran nivel con 12 puntos y dos triples decisivos cuando el encuentro aún no estaba resuelto, cerrando además un destacado +19 mientras permaneció sobre la pista.

Junto a él, Mario Hezonja volvió a liderar al conjunto blanco con una exhibición de 20 puntos, siete rebotes y 30 de valoración, impulsando la reacción de un equipo que logró dejar atrás una racha de siete derrotas consecutivas -seis en la ACB y la final de la Euroliga-.

También resultó determinante Théo Maledon, que asumió responsabilidades ofensivas en los momentos de mayor tensión tras el inesperado tropiezo del martes. Por su parte, Ömer Yurtseven firmó su primera gran actuación con el equipo y mitigó con autoridad la ausencia de Tavares.

El mismo guion

La sensación que se transmitió desde el Santiago Martín durante los primeros minutos de juego era que el partido que se jugó el miércoles en el Movistar Arena aún no había terminado.

Se empezó igual que se terminó el encuentro disputado hace apenas 48 horas: el conjunto tinerfeño haciendo mucho daño desde el triple, mientras el Real Madrid resistía con un gran Mario Hezonja.

Un inicio de partido con muchos errores para ambos equipos, pero con La Laguna Tenerife llevando la iniciativa en el marcador. Scariolo tiró de fondo de armario y tanto Trey Lyles como Andrés Feliz apretaron todavía más el partido.

Con los de Txus Vidorreta por delante al término del primer cuarto (26-21), el Real Madrid subió la intensidad defensiva, factor que resultó determinante en el tropiezo del pasado miércoles y que tanto había insistido el técnico del conjunto blanco en la previa.

La mejoría no tardó en verse a pesar del persistente acierto del equipo tinerfeño en el triple. Yurtseven empezó a imponer su físico dentro de la zona y a pesar de los triples de Van Beck, Mills y Jaime Fernández, tanto Deck como Llull inclinaron a su favor el partido al descanso (45-51).

Mientras la asignatura pendiente del conjunto blanco era frenar el acierto de su rival en el triple, los tinerfeños debían de dejar de protagonizar tantos desajustes.

Tras el paso por los vestuarios, los de Scariolo salieron concienciados de allanar el camino hacia la victoria. Era el momento de seguir castigando a La Laguna Tenerife. Los blancos siguieron apretando. La imagen que ofreció el Real Madrid fue colosal.

Los vigentes campeones jugaron con las cartas de su rival: los triples de Abalde, Hezonja y Llull fueron una losa demasiado grande para La Laguna Tenerife, que veía atónita cómo en un abrir y cerrar de ojos el electrónico reflejaba un contundente (55-74).

Doornekamp entra a canasta presionado por Trey Lyles. EFE

No cesó Patty Mills en su empeño de liderar a su equipo y mantenerlo en el partido, pero no había nada que hacer ante esta versión del equipo madridista. Cada canasta del conjunto local era replicada por el Madrid y a falta del último cuarto, el encuentro estaba ya decidido (65-85).

El Real Madrid alargó su ventaja y dominó a placer en el último cuarto. Alcanzó los 100 puntos con más de cinco minutos por jugarse y terminó superando los 30 de diferencia y batiendo su propio récord de anotación en unos playoffs ligueros (estaba en 116 contra el Estudiantes en 1995).