España ganó a Australia en un partido que pasará a la historia y se planta en la final del Mundial. Marc, Llull y Ricky fueron los mejores de un equipo que sigue haciendo historia y que peleará por su segundo oro mundialista contra Argentina[Narración y estadísticas: España 95-88 Australia].

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Miradas cruzadas. Los himnos a todo trapo. La grada vibrando cada vez que Kobe Bryant salía en las pantallas. La primera semifinal de este campeonato del mundo ya estaba aquí.

Guerra de golpes inicial

Arrancaba el choque a un ritmo frenético. Tanto España como Australia se retaban en ataque una y otra vez desde el perímetro. Mientras que Dellavedova desafiaba a Ricky flotándole para fomentar su tiro, la Selección se plantaba ante Mills con constantes cambios defensivos y ayudas, como se preveía. Ambas opciones no sacaban rédito en ninguna de las dos selecciones. Rubio anotaba con facilidad y Mills lograba escurrirse para generar beneficios ofensivos. 

España se estancó con la entrada de la segunda unidad. Anotar comenzaba a costar más gotas de sudor de las debidas y Australia se ponía por delante en el marcador. Australia lideraba el luminoso y así parecía que se iba a llegar al final del cuarto hasta que apareció Llull. La Selección apretó en defensa en las dos últimas posesiones del cuarto y, con una 'mandarina', el de Mahón ponía a España por delante sobre la bocina.

Australia seca a España

Si en el primer cuarto la selección de Scariolo había mostrado un buen nivel ofensivo, en el segundo iba a brillar por su ausencia. El fallo se apoderaba de cada ataque español y Australia no lo iba a desaprovechar. Con Mills a la cabeza del ataque aussie, el equipo de Lemanis ponía ocho puntos de ventaja en el marcador para desesperación de Scariolo.

El técnico italiano se hartaba de gritar desde el banquillo pidiendo paciencia en ataque e intensidad en defensa y rebote. Rudy entraba de nuevo y la defensa volvió a ganar puntos. La zona 3-2, que tantas alegrías ha dado al combinado nacional, paraba la sangría y hacía que el 32-37 con el que se llegaba al descanso no supiera tan mal.

Marc, solo contra todos

Comenzaba el tercer cuarto y el mejor jugador español aparecía para mostrar que su día era hoy. Marc Gasol cogía galones y guiaba al equipo en ataque una y otra vez. Anotaba el jugador de los Raptors pero, en defensa, España era un desastre. 

Patty Mills anotaba y generabas casi sin impedimento y, para más INRI, la Selección no reboteaba como es debido. La distancia se iba ampliando y Marc solo no podía con los ocho jugadores de rotación de Australia. +11 para el equipo de Oceanía y nuevo tiempo muerto de Scariolo para exigir tranquilidad e intensidad a partes iguales.

Con 42-50 se paraba el partido de manera obligada por un apagón en el marcador. No sólo la defensa española flaqueaba, también lo hacía la electricidad en Pekín. Una vez reparado el error electrónico, el partido se reanudaba y Ricky volvía a la pista. España necesitaba a alguien que acompañara a Marc. 

Rubio tira del carro

Reaccionó España, en conjunto, y volvió a acercarse en el marcador. La sangría en el rebote, que tanto de cabeza estaba trayendo a la Selección, parecía apaciguarse y tras buenas canastas de Llull y Ribas, España se ponía a cinco y con balón. Fue entonces cuando apareció el criterio arbitral para paliar la reacción española.

Una canasta clara de Ricky era considerada tapón y Rubio entraba en cólera. Técnica para el base español y de un +3 se volvía un +6. Pero Rubio es especial. Robó el siguiente balón, anotaba y sacaba una falta en ataque a Mills justo antes del final del tercer periodo. La mejor versión de España volvía de la mano de Ricky a falta de 10 minutos. El partido estaba en todo su esplendor.

El rebote ahoga a España

51-55 mostraba el marcador antes de que el último periodo entrara en acción. España había conseguido dejar a Australia en 13 puntos tras un final de cuarto sensacional. La reacción había llegado y ahora era el momento de la remontada.

Rudy Fernández y Patty Mills, durante el Mundial de China FEB

Pero no iba a ser en los primeros minutos de cuarto. Aunque Australia no anotaba bien, lo mal que estaba España en el aspecto reboteador nos condenaba una y otra vez. Los de Lemanis sabían que si presionaban en el rebote podían poner tierra de por medio sin casi opción a respuesta y así hicieron.

12 rebotes ofensivos sumaba la selección aussie y 10 puntos de ventaja para ellos a falta de 6 minutos para el final. Nic Kay era el principal culpable y estaba hundiendo a España. Cinco rebotes en ataque y 16 puntos sumaba el alero australiano en el peor momento del equipo de Scariolo.

Marc y Ricky, dan vida

Fue entonces cuando apareció nuevamente Marc Gasol para dar una vida extra a la Selección. El pívot de Sant Boi volvía a mostrar su mejor versión cuando España más lo necesitaba. Al igual que al inicio del tercer cuarto, el poste dirigía, anotaba y ponía a España a dos puntos a falta de tres minutos para el final del partido.

1:35 para el final y Marc anotaba una bandeja sensacional tras una asistencia vital de Ricky. Jugaba Australia; fallaba y Rudy le quitaba el rebote de las manos a un Nic Kay que había sido la pesadilla de los españoles en la pintura. España atacaba mal pero defendía de manera sobresaliente. Rudy forzaba la pérdida de Mills y, a falta de 28 segundos, España podía ponerse por delante en el marcador.

Final de infarto

Se la jugaba Llull, el balón tocaba el aro y salía rebotado. Con los corazones españoles parados, los árbitros señalaban falta de Bogut y Marc tenía dos tiros libres a falta de 8 segundos. Anotó los dos Gasol y tiempo muerto de Lemanis con 71-70 brillando en el marcador.

La defensa, el punto más fuerte de nuestra selección era la clave para pelear o no por el oro mundial el domingo. Buscaba Mills la penetración y sacaba la falta que tanto quería. 5/7 llevaba el mejor jugador del torneo hasta ahora desde la línea de personal. Anotaba el primero Mills pero fallaba el segundo. Ricky se la jugaba desde su casa, el balón hacía la corbata y el choque se iba a la prórroga.

Una prórroga no era suficiente

Comenzaba España a un nivel sobrenatural la prórroga gracias a Marc. El poste español seguía sabiéndose protagonista y continuaba siendo nuestro principal baluarte. A las buenas acciones de Marc respondían Kay y Mills, pero España estaba realizando su mejor baloncesto en ataque y se mantenía por encima en el marcador.

Ninguno de los dos equipos anotaba y el partido iba a llegar a su fin con una igualdad máxima. Marc y Ricky eran los encargados de jugarse el último ataque, con España dos abajo en el marcador. El pívot fue frenado con falta y ahora era España quien debía de igualar el choque desde la línea de tiros libres. No perdonó Marc y Australia tenía 4 segundos para ganar el partido. Dellavedova fallaba y el partido se iba a una segunda prórroga.

España gana un partido épico

La igualdad en esta segunda prórroga la rompía Llull desde el triple. Marc ampliaba la distancia y España ponía nerviosa por fin a Australia. Tan nerviosa estaba la selección aussie que fallaba triples desde la esquina sin oposición. El que no fallaba era Llull que anotaba otro triple que ponía la final más cerca que nunca.

Los segundos corrían y España fallaba los tiros libres que podían sentenciar el partido antes de tiempo. Pero Australia no lo aprovechó. España ganaba y la final era un hecho.

España 95-88 Australia

España: Rubio (19), Rudy (2), Juancho Hernangómez (8), Claver (9), Marc Gasol (33) - quinteto inicial – Colom (0), Llull (17), Ribas (7), Beirán (-), Rabaseda (-), Oriola (0), Willy Hernangómez (0).

Australia: Dellavedova (6), Mills (34), Ingles (4), Landale (3), Baynes (6) - quinteto inicial - Bogut (12), Creek (2), Barlow (-), Goulding (5), Gliddon (-), Kay (16), Sobey (-).

Parciales: 22-21 | 10-16 | 19-13 |20-16 | - PR | 9-9 | 15-8

Incidencias: Partido de semifinales del Mundial de China disputado en Shanghai (China) en el Shanghai Oriental Sport Center.