Menos de una semana queda para la final del Mundial y España ya conoce a los rivales que intentarán impedir una nueva presencia de los de Scariolo en una final.

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Polonia primero en los cuartos de final y Australia o República Checa después en la semifinal serán los escollos de una España que ya olfatea el metal.

Primero, Polonia

Sergio Scariolo le ha puesto la etiqueta de "la sorpresa del Mundial" a una selección polaca que se ha plantado en cuartos de final tras ganar de manera sorprendente a Rusia.

Polonia celebra el pase a cuartos de final del Mundial de baloncesto de China 2019. Foto: FIBA

Los de Mike Taylor, tras perder únicamente un partido en lo que va de competición, se han plantado en esta fase con un ritmo lento, con pocas posesiones y basado, principalmente, en su juego exterior. Con grandes tiradores como Slaughter, el mejor del equipo, y Waczynski, las opciones del combinado polaco pasan por tener tino desde la línea de tres e imponer su físico en defensa.

Si bien es cierto que esta selección es la más débil de todas las que están en los cuartos de final, hay un punto flaco a destacar por encima de los demás. El juego interior de Polonia deja mucho que desear y más con la falta de nombres importantes como Lampe o Gortat que, en otras ocasiones, hacían de este combinado un equipo mas peligroso.

a estrella: A.J. Slaughter.

Quinteto tipo: A.J. Slaughter, Ponitka, Waczynski, Cel y Hrycaniuk.

Mills marca el ritmo aussie

El otro partido de los cuartos de final lo disputan Australia y República Checa. El equipo de Oceanía ha llegado a esta ronda sin ninguna derrota, al igual que España. Además de la valiosísima victoria obtenida contra Francia, hecho que evitó su cruce con Estados Unidos, los de Lemanis hicieron una machada histórica en la preparación al vencer al combinado norteamericano. 

Australia, en el Mundial de baloncesto de China 2019. Foto: FIBA

Con un juego tácticamente muy rico gracias a la batuta de Joe Ingles, Australia espera imponer su alto ritmo ofensivo ante el combinado checo. Este poderío en ataque tiene un nombre propio y ese es el de Patty Mills. El jugador de los Spurs promedia 21,8 puntos por partido y acapara el 22% de los tiros de su selección. Un dato altísimo que, hasta el momento, le ha servido para comandar a su combinado nacional.

El punto fuerte de Australia puede volverse en su contra si no sale como es debido. Si Patty Mills no está acertado, el conjunto aussie tiene graves problemas de anotación. Tanto Ingles como Dellavedova son jugadores excelentes para el baloncesto FIBA pero deben de ser el foco anotador del equipo ya que su experiencia e IQ baloncestístico quedarían empañados. Si España seca a Mills la final estará muchísimo más cerca dado que la segunda unidad de Australia también deja mucho que desear.

La estrella: Patty Mills.

Quinteto tipo: Dellavedova, Mills, Ingles, Landale y Baynes.

Satoransky y la inexperiencia

Por la puerta de atrás, sufriendo de lo lindo contra Grecia, con la que pidió la hora, pero con un boleto para cuartos bajo el brazo. De esta manera alcanzó la República Checa los primeros cuartos de final en su historia.

Tras caer derrotada en la primera jornada contra la favorita, Estados Unidos, los checos se remangaron, se liaron la bandana en la cabeza y sacaron las dos victorias necesarias para pasar a la segunda fase. Turquía y Japón sucumbieron al poderío ofensivo de Satoransky antes de que fuese Brasil quien probara la calidad del base de 2,01.

Tomas Satoransky, en un partido de la República Checa en el Mundial de baloncesto de China 2019. Foto: FIBA

Contra Grecia se jugaba el pase a cuartos y escribir su primera página de gloria en la historia de su baloncesto. Necesitaban perder por menos de doce puntos y que Estados Unidos ganase a Brasil. Doble check el que se produjo en la última jornada y República Checa, con un juego sostenido en las decisiones de Satoransky y en el físico (sus transiciones defensa - ataque son vertiginosas), se plantaba en cuartos de final donde se verá las caras con Australia.

Ahora bien, el jolgorio por este hecho histórico está muy bien, pero la inexperiencia le puede pasar factura contra selecciones ya acostumbradas a vivir en el alambre de las eliminatorias. Además, el basar su juego tanto en su estrella es un arma de doble filo. Los Schilb, Balvin y compañía no son igual de fiables que Satoransky y si este no tiene su día el futuro es bastante negro para ellos.

La estrella: Thomas Satoransky.

Quinteto tipo: Satoransky, Schilb, Hruban, Auda y Balvin.

[Más información - Así quedan los cuartos del Mundial de baloncesto: el camino y el doble objetivo de España]