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El deporte internacional mira con preocupación hacia Oriente Medio. La escalada bélica de los últimos días, con ataques en Riad y un misil contra la sede de Aramco en Dhahran, ha puesto en duda la celebración de varios acontecimientos deportivos previstos en la región.

La Fórmula 1, MotoGP y el Rally Dakar apuran sus opciones para mantener sus calendarios, mientras el fútbol saudí empieza a sufrir las consecuencias de una crisis que amenaza con alterar los planes de los principales organizadores.

El último episodio se produjo en la madrugada del martes, cuando un misil lanzado por los hutíes de Yemen impactó contra la sede de la petrolera estatal saudí Aramco.

El ataque tuvo una especial repercusión en el mundo del motor, ya que Dhahran fue la ciudad elegida por Aston Martin para presentar el AMR26 de Fernando Alonso. Aramco, además, es uno de los principales patrocinadores de la escudería británica.

Las autoridades saudíes informaron de un incendio limitado en uno de los edificios de la compañía y de la interceptación de misiles y drones en otros puntos del país. La caída de escombros dejó cuatro heridos en Riad.

Estos incidentes se suman al ataque contra el aeropuerto de la capital saudí del sábado, que, según la información facilitada, causó 13 muertos, y a las amenazas de los hutíes de continuar con sus operaciones.

En este contexto, la seguridad se ha convertido en la principal preocupación de las competiciones internacionales que tienen compromisos pendientes en el Golfo.

La F1 estudia un plan B en Europa

La Fórmula 1 mantiene, por ahora, los grandes premios de Catar, del 27 al 29 de noviembre, y Abu Dhabi, del 4 al 6 de diciembre, previstos para cerrar la temporada. Sin embargo, la evolución del conflicto ha abierto dudas sobre la viabilidad de ambas carreras.

Aunque no se ha anunciado ninguna modificación oficial, la organización contempla posibles alternativas ante un escenario cada vez más incierto. Entre ellas figura la posibilidad de trasladar el final del campeonato a Europa, con el circuito de Imola como una de las opciones que se barajan.

El margen de maniobra es reducido. Cambiar dos grandes premios supondría reorganizar el transporte de los monoplazas, coordinar a las escuderías y renegociar compromisos comerciales y logísticos.

A estas dificultades se añade la postura de las aseguradoras, que, según la información disponible, amenazan con retirar la cobertura si no existen garantías suficientes de seguridad.

La preocupación también se refleja entre los pilotos. Verstappen expresó sus reservas sobre la posibilidad de competir en la región en las actuales circunstancias. "Normalmente me gusta ir a Catar y Abu Dhabi, pero cuando hay una guerra cerca y algunos países están en conflicto, creo que no deberíamos ir allí, no es adecuado", afirmó el neerlandés, quien considera que los contratos no deberían estar por encima de la seguridad.

Por el momento, la Fórmula 1 evita tomar decisiones precipitadas, pero la incertidumbre crece a medida que se acerca el final de la temporada.

MotoGP, pendiente de la carrera de Catar

MotoGP afronta una situación similar. El campeonato ya aplazó su prueba de Catar, inicialmente prevista para abril, y la trasladó al 6-8 de noviembre. Ahora, la escalada militar vuelve a poner en duda la celebración de la carrera en el circuito de Losail, situado a unos 160 kilómetros de la zona de las explosiones en la vecina Arabia Saudí.

La preocupación se extiende por toda la región. El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, instó a sus ciudadanos a prepararse para el peor escenario posible, una advertencia que refleja la gravedad del momento.

Carlos Ezpeleta, consejero delegado adjunto de MotoGP, aseguró en Indonesia que, por ahora, no hay cambios previstos. "Estamos siguiendo de cerca la situación. Tenemos previsto viajar a Qatar pero, obviamente, la seguridad y el bienestar de todo el personal y de los aficionados es nuestra máxima prioridad", explicó.

Marc Márquez AFP7 Europa Press

Marc Márquez, por su parte, evitó pronunciarse directamente sobre una posible cancelación, aunque dejó una reflexión significativa: "La vida es una y carreras, hay muchas".

La decisión dependerá de cómo evolucione el conflicto y de las garantías que puedan ofrecer las autoridades. Si la Fórmula 1 termina renunciando a sus carreras en el Golfo, también aumentaría la presión sobre MotoGP para revisar sus planes.

El Dakar contempla irse a Marruecos

El Rally Dakar, cuya próxima edición está prevista para el 1 de enero de 2027 en Arabia Saudí, también evalúa sus opciones. La organización, a cargo de Amaury Sport Organisation (ASO), mantiene por ahora la cautela antes de decidir si activa un plan alternativo.

Una de las posibilidades que se barajan es trasladar la prueba a Marruecos y reducir su duración de dos semanas a una, con un recorrido por el desierto norteafricano. Esta opción permitiría mantener el carácter de aventura y resistencia de la competición, aunque obligaría a rediseñar las etapas y reorganizar la logística.

A diferencia de la Fórmula 1 y MotoGP, el Dakar dispone de más tiempo para valorar la situación. Sin embargo, la planificación de una prueba de esta magnitud exige garantías de seguridad con meses de antelación. La evolución de la crisis será determinante para decidir si Arabia Saudí sigue siendo un destino viable.

Cristiano Ronaldo abandona el terreno de juego tras el Al-Nassr vs Neftchi Fergana. Reuters

Mientras las competiciones del motor estudian alternativas, el fútbol saudí ha comenzado a experimentar las consecuencias de la inestabilidad. El partido del Al Nassr de Cristiano Ronaldo contra el Neftchi Fergana, correspondiente a una competición asiática, sufrió una demora tras una alerta de seguridad en Riad.

La interrupción estuvo relacionada con la interceptación de un dron, que activó una alerta de Defensa Civil y coincidió con informaciones sobre una explosión cerca del estadio. El encuentro pudo comenzar finalmente, pero el incidente evidenció cómo la situación puede afectar incluso a los acontecimientos que no llegan a suspenderse.

El episodio supone un contratiempo para la Saudi Pro League, que ha invertido grandes recursos para atraer estrellas internacionales y consolidarse como una competición de referencia. La continuidad de ese proyecto depende también de que jugadores, trabajadores y aficionados puedan desarrollar su actividad con normalidad.

El Six Kings Slam, aplazado

La incertidumbre alcanza igualmente al tenis. El Six Kings Slam, previsto en Riad del 21 al 24 de octubre, ha sido aplazado hasta diciembre, con nuevas fechas anunciadas del 27 al 30 de ese mes. Su celebración, no obstante, seguirá condicionada por la evolución geopolítica.

El torneo destaca por los premios millonarios que reparte: el campeón puede embolsarse más de cinco millones de euros. Entre las principales estrellas previstas figuraban Novak Djokovic y Carlos Alcaraz, mientras que Jannik Sinner ya había causado baja por una lesión de rodilla.

En el boxeo, en cambio, sigue previsto el combate entre Saúl Canelo Álvarez y Christian Mbilli para el 31 de octubre en Riad. Turki Al-Sheikh aseguró que el mexicano había reiterado su intención de pelear en la fecha prevista, aunque la situación de seguridad podría obligar a revisar los planes.

La crisis plantea así un dilema para los organizadores: mantener compromisos comerciales millonarios o modificar sus calendarios ante un riesgo imprevisible.

Por ahora, la Fórmula 1 conserva sus carreras de Qatar y Abu Dhabi, MotoGP sigue pendiente de Losail y el Dakar estudia alternativas para 2027. El fútbol saudí y el tenis ya han vivido las primeras consecuencias.

Todo dependerá de la evolución del conflicto. Los contratos pueden renegociarse y las competiciones pueden trasladarse, pero la seguridad de deportistas, trabajadores y aficionados seguirá siendo el factor decisivo para determinar si el espectáculo puede continuar en Oriente Medio.