Sergio Ramos no se rinde: sigue dispuesto a comprar el Sevilla tras el fiasco de las negociaciones con los grandes accionistas, a las que se resiste a ponerle punto y final.
"Nosotros seguimos aquí. Yo sigo aquí. Queremos seguir negociando y nos gustaría seguir recibiendo algún tipo de comunicación de los accionistas", ha dicho ante una abarrotada sala de prensa en la capital andaluza.
De negro sobrio –de negro luto– ha aparecido el camero a dar sus explicaciones sobre el desenlace de estas negociaciones, que iban encarriladas hasta que el miércoles pasado una nueva propuesta presentada por Ramos y sus socios fue rechazada por las grandes familias propietarias.
"Sigo tendiendo el brazo. Nuestra oferta es una gran oportunidad", ha insistido.
El camero ha dado su versión sobre lo sucedido con cautela para no romper el acuerdo de la confidencialidad y queriendo alejarse del tono de 'rajada' que se esperaba de su comparecencia.
Sostiene que se presentaron dos ofertas. En la primera se compraría 85% de las acciones a un precio de 3.175 euros por título y una ampliación de capital de 80 millones.
Pero según negociaban, argumenta, hubo que modificar cosas "por recomendación de la Liga y asesores". "Recomiendan una ampliación de capital de 120 millones para garantizar la viabilidad del club", ha asegurado Ramos.
5 millones, el desacuerdo según Ramos
Cambian los números, pero sobre todo cambia que ahora se iba a pagar a los accionistas en dos pagos, en lugar de uno. El precio de la acción sería lo mismo, asegura, aunque al mismo tiempo admite que los grandes accionistas cobrarían 5 millones de euros menos en total al cambiar la forma de proceder y hacer primero una ampliación de capital.
¿Todo se ha liado por cinco millones de euros? "Eso parece", ha respondido.
Ramos ha insistido en que esta ampliación era fundamental: el club está en una "situación muy, muy delicada, con pérdidas acumuladas importantes en las últimas temporadas. Así como pérdidas recurrentes previstas para próximos años" y se ha defendido de que la previsión de inyección de capital se disparara de 80 millones a 120 en medio del proceso pese a contar con una due dilligence.
Las condiciones "no se están cambiando, se están adaptando", ha querido matizar.
Sobre los socios, confianza total. Apunta que no ha cambiado de rol, ni Five Eleven pasó a un papel más discreto ni ganaron protagonismo los mexicanos de DMI.
Además, asegura Ramos que el dinero nunca fue una cuestión porque llegaron la semana pasada con una prueba de fondos "ilimitada del Santander y otro banco internacional de primer nivel".
