En 2014, a Tiffany, la mujer de la estrella del rugby inglés Tom Youngs, le diagnosticaron cáncer: linfoma de Hodgkin. Entonces, empezó el tratamiento, pero sin resultados. En 2017, en la revisión, le dijeron que no tenía solución, que le quedaban entre cuatro meses y un año de vida. Y ella se despidió de todos. “Le dije a mi hija: ‘Mamá va a ir al cielo’”. “Entonces ella empezó a llorar. Es lo peor que he vivido jamás, no se lo deseo a nadie”, reconocía su marido.

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Tom, en aquel momento, planeó el “funeral de su mujer”. Ella eligió la “la música y le dijo a su familia “cómo quería morir y qué fotos tenían que incluir”. Incluso un amigo tenía un tatuaje en su honor preparado. Fue el momento más duro de su vida y de todos sus allegados. No tenían esperanza ni atisbaban solución a una situación. Pero, entonces, encontraron una vía de escape.


Su mujer optó por un tratamiento alternativo. Empezó a comer solo pescado, tomaba aceite de cannabis y dejó de comer carne roja, azúcar, cafeína… y pasaba hambre, mucha hambre. Hasta que se empezó a sentir bien. "Algunas mañanas creía estar recuperada". Y, en una revisión en febrero, cuando acudió al médico para curar un resfriado, le dijeron que el cáncer estaba remitiendo. “Llamé por teléfono y le dije a todos: “¡Se ha ido! Estaba muy emocionada. Que te digan que vas a morir y luego descubrir que no es increíble”, reconocía en declaraciones al Daily Mail.


De un día para otro, Tom y su mujer vieron su vida cambiar. Ahora, han contado lo que experimentaron en la prensa británica. Y no es para menos. Lo que era un drama se ha convertido en una suerte. Con un tratamiento alternativo que le ha salvado la vida a Tiffany. Ahora, lo celebran como se merece.