En 23 de junio 1993 el mundo se quedó paralizado ante una noticia. Lorena Bobbitt cortaba el pene a su marido mientras dormía, lo cogía, se montaba en un coche, huía y pocos minutos después lo lanzaba por la ventana del vehículo antes de entregarse a la policía. El suceso fue tan sorprendente para la gente que en vez de ir al origen del suceso, el mundo se quedó en el chiste, en la anécdota, y convirtieron a aquella señora en la loca que le cortó el miembro a su pareja y ante la que todos tenían que temer.

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Si uno pregunta por la calle todos conocen a Lorena Bobbitt. Hubo chistes, bromas, y hasta canciones, casi todas con tintes machistas, pero nadie sabe nada más. El cantautor Ricardo Arjona cantaba en Si el norte fuera el sur la siguiente frase: “Córtaselo a tu marido y ganarás reputación”. Daba por hecho que la malvada Lorena había hecho eso para hacerse famosa. Todos los prejuicios se desataron sobre ella. Era una mujer ecuatoriana, que se había casado con un americano y luego le había cercenado su órgano sexual. Era carne para el machismo y el amarillismo de los medios de comunicación.

Las televisiones se cebaron. Daba igual lo que hubiera pasado antes, si Lorena Bobbitt tenía motivos para hacer lo que hizo, o si algo la había llevado a un estado tan desquiciado que vio en una agresión su única salida. Desde los talk shows de la mañana a los de la noche se aprovecharon y sacaron partido de un suceso que escondía dentro una realidad mucho más dura que nadie quería mirar.

Lorena Bobbitt en el juicio.

Es lo que ahora muestra el documental de Amazon Lorena. Así, a secas, sin apellido. Sin el nombre de la persona que la sometió a años de vejaciones, palizas, violaciones y abusos. Un trabajo de cuatro episodios en el que se escuchan los testimonios del juicio en el que ella ya cuenta todo esto, aunque a los jueces les interesaba poco. Sus preguntas iban al morbo, a saber qué hizo con el miembro, por qué lo tiró… Las lágrimas de aquella joven de 22 años no conmovieron, y ella esgrimió enajenación mental transitoria para librarse de la cárcel y ser declarada no culpable por incapacidad mental. John Bobbitt, que se pudo reimplantar su pene, fue declarado ‘no culpable’ de todas las acusaciones de Lorena.

Joshua Roffé da voz a Lorena Bobbitt, que cuenta en primera persona todos los abusos sexuales, físicos y mentales que sufrió. También testigos y jueces que nos hacen abrir los ojos a cómo se trató un tema tan serio. No importaba que una mujer pudiera ser sometida de forma impune, si no que se hizo sentir a ella culpable y se la convirtió en un mono de feria.

Nunca vi las 'banderas rojas' de que iba a ser abusivo durante el matrimonio. Él me decía: 'Perdoname', y yo lo perdonaba; y yo me decía 'va a pasar', pero nunca pasaba

El documental usa una estrategia parecida a la que ya usó el dedicado a Amanda Knox en Netflix. Coger un crimen real (en aquella ocasión todavía no se sabe quién fue el asesino) para hablar de juicios paralelos, del sensacionalismo y del poder de una prensa que hasta hace poco no miraba a las mujeres, sino que las usaba como productos audiovisuales. En plena época del Me Too es interesante estos enfoques que hacen que abramos los ojos para descubrir que juzgamos a una mujer sólo por el hecho de ser joven, extranjera y haber respondido de forma violenta a una década de mucha más violencia.

El responsable detrás de este trabajo no es otro que Jordan Peele, director de la estimulante Déjame salir, que se ha convertido en una de las figurasmás interesantes del audiovisual actual. También produjo Infiltrados en el KKKlan, y ya con su ópera prima se atrevió a hablar del racismo de los ‘progres’ desde el género, y que ahora cuestiona el machismo en este documental.

Lorena, que ha aprovechado el lanzamiento del documental para reaparecer en la televisión con una entrevista en Telemundo en la que contaba, ahora ante una audiencia que ya creía en lo que decía, que nunca vio “las 'banderas rojas' de que iba a ser abusivo durante el matrimonio, él me decía: 'Perdoname', y yo lo perdonaba; y yo me decía 'va a pasar', pero nunca pasaba".

Muchos criticaran su resurgir público, pero a ellos también les interesará que en 2007 fundó la fundación 'Lorena's Red Wagon' para ayudar a víctimas de maltrato. Su caso merecía ser escuchado, esta vez de verdad.