Durante la Segunda Guerra Mundial anticiparse a los movimientos del enemigo o tratar de generar confusión entre los soldados del otro bando era casi tan importante como cualquier victoria en el campo de batalla. Los Aliados, por ejemplo, buscaban confundir a los alemanes sobre el lugar en el que se iniciaría el desembarco que determinó la guerra.

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Asimismo, eran incontables los espías que desde suelo europeo recaudaban información para sus gobiernos. Entre ellos destacaba el teniente coronel Dudley Clarke, pionero en la estrategia británica conocida como decepción militar —acciones militares cuyo propósito era que los nazis sacaran conclusiones erróneas acerca de la magnitud de la armada inglesa—.

A finales del año 1941, cuando el triunfo de los Aliados no estaba claro todavía, Clarke recibió una llamada para que volviera a Londres a informar de sus progresos respecto al enemigo. Para llegar a la capital inglesa desde El Cairo el espía debía hacer escala en Madrid, en plena dictadura franquista. Sin embargo, las posibles represalias del régimen no le impidieron disfrazarse de mujer y pasear por el centro de Madrid. No obstante, y como era de esperar, el agente secreto fue descubierto y detenido por la policía española.

En primera instancia, Clarke declaró, no sin antes ser fotografiado por la policía con su vestido y el carmín de sus labios, que su intención era comprender las reacciones que provocaban las mujeres en los hombres cuando se cruzaban con ellas por la calle para escribir su nueva novela. Además, se hacía pasar por periodista del prestigioso medio inglés The Times. Cuando el cónsul visitó al detenido travestido este cambió su versión y le confesó que no se trataba más que de una "broma".

"Asunto homosexual"

Realmente nunca se confirmó qué hacía Clarke vestido de mujer. Aunque lo más probable y factible sea que el espía tratara de sacar información de algún tipo en Madrid, nunca confesó. La policía tampoco insistió demasiado, pues no les pareció una amenaza y calificaron el suceso como un "asunto homosexual". Habían encontrado más ropa de mujer en su equipaje y papel higiénico extrafino que curiosamente sorprendió a los oficiales españoles. De hecho, la suavidad del papel hizo desconfiar a los policías, por lo que se llevaron el rollo para someterlo a análisis químicos.

De esta manera, después de confirmar que el rollo no contenía ninguna sustancia sospechosa, Dudley Clarke pudo salir sano y salvo de España y pese a ser el hazmerreír británico durante unas semanas no tuvo ningún inconveniente en su carrera militar. Su estratagema en relación a la desinformación fue fundamental a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Fallecería en 1974 a los 75 años de edad, tras una carrera envidiable y una anécdota histórica.