Ha llovido desde que una jovencísima Ana Rosa -pecosa, rigurosa y lúcida- se licenciase en Periodismo y empezase sus prácticas en Radio Nacional de España. Desde aquel 1980 -hasta este 2019- no ha perdido un día: hoy es sin duda una de las profesionales más admiradas de España, reina de las mañanas televisivas que no olvida el cable a tierra, que no se insonoriza de la calle -de sus filias y sus traumas-. Igual entrevista a un presidente del Gobierno que abre una mesa de debate rosa. Igual arranca temporada desde la franja de Gaza en pleno conflicto que colabora con la policía contra la trata de mujeres.

Ana Rosa se ha abierto paso en un mundo empresarial testosterónico haciendo sonar los tacones. Sin estridencias, sin histrionismos, pero dando el golpe si hay que darlo: como el año pasado, cuando hizo huelga el 8 de marzo. No sólo resiste; ya se pasó todas las marcas. Con su trabajo se ha ganado el respeto de millones de ciudadanos en esta sociedad ruidosa donde la credibilidad es un milagro. Hoy charlamos con ella sobre feminismo, seducción, sexualidad y mitos eróticos. La experiencia no la ha vuelto escéptica: sigue creyendo en el gran amor de la vida, "aunque haya que besar muchas ranas para encontrarlo".  

Llevas años conquistando a la cámara en antena. ¿Qué sabes hoy de la seducción y de atraer al otro?

Hombre, yo espero… (risas). Creo que cuando te mueres es cuando se pierden estas ganas de seducir a quien sea, no solamente a los hombres. Todos queremos gustar y queremos que nos quieran. Bueno, hay personas. No sólo mujeres. Mujeres y hombres que eso no lo olvidan nunca, a ninguna edad, y hay otros a los que no les ha interesado nunca.

¿Cómo lo vives tú?

No sé. ¿Qué significa seducir? Vamos a empezar por ahí. ¿Seducir es gustar? Pero no solamente en el término amoroso o sexual, sino gustar a amigos, o gustar a la gente, o en mi caso conectar con el público. Creo que eso no es intencionado: se tiene o no se tiene, te gusta o no te gusta, necesitas la aprobación de los demás o no. Yo creo que en el fondo todos necesitamos la aprobación de los demás. 

¿Para qué sirve la belleza?

Bueno, pues es importante. Es más fácil cuando la gente es atractiva y es bella, es más fácil… a veces puede ser un inconveniente, depende de a qué te dediques, depende de cómo lo gestiones… creo que lo mejor es ser normal y sacarse buen partido.

¿Y la palabra?

Fundamental. Hay mujeres a las que sólo les atrae un determinado físico, hombres a los que sólo les atrae un determinado tipo de mujer exuberante… y hay a quien se le convence con la palabra. O, por ejemplo, con la voz. Yo, por ejemplo, no podría estar con una persona de la que no me gustara su voz. 

¿Qué tipo de voz me interesa?

No, me da igual, pero hay voces que a veces las escucho y digo “pf, yo no podría estar con esta persona, aunque sea atractivo, o guapo… es que no podría”. Eso debe ser deformación profesional. Cada uno tiene una manía. Hay gente que se queda con las manos… pero para mí la voz es importantísima.

Ana Rosa Quintana en sus comienzos en la radio.

¿Cómo crees que ha cambiado la seducción desde la Transición y los primeros años de la democracia hasta ahora? Hay un libro de Marta Sanz que se llama Éramos mujeres jóvenes y habla de los miedos y tabúes de las mujeres españolas de esa generación, y de cómo los han ido superando. 

No creo que haya cambiado tanto. En la Transición empezaba mi vida profesional, estaba casi, casi, terminando la carrera, y en esos años, al revés, creo que hubo una explosión de libertad. Es verdad que no alcanzó a toda la población, pero las mujeres profesionales, o las políticas, o las periodistas, rompimos un montón de tabúes y empezamos a quitarles importancia a todos los miedos que había habido. Fíjate lo que supuso la movida madrileña, por ejemplo: un momento de libertad, no sólo a la hora de votar, de decidir, de hablar en público de política; sino también libertad sexual. 

¿Cuáles eran esos miedos sexuales?

Yo no he tenido ningún miedo, si te digo la verdad. Depende mucho de tu educación, de tu familia. Y yo nunca tuve miedo a tener relaciones sexuales. Ni a la libertad.

¿Cómo crees que afectó a esa generación de mujeres españolas la influencia del catolicismo, a la hora de enfrentarse al amor o a las relaciones íntimas?

A ver: una cosa es el amor y otra cosa es el sexo. Yo creo que hay mujeres (antes y ahora) que interrelacionan mucho amor y sexo, y otras mujeres que lo tienen absolutamente disociado. Una cosa es tener relaciones sexuales y otra cosa es… ¡ya no amor, pero…! Por ejemplo, para mí: para mí tiene que haber sentimiento. No es que me parezca mal, que cada uno haga lo que le dé la gana y se acueste con quien quiera, tantas veces como quiera. Pero yo hablo de mí: necesito tener sentimiento. El sexo es una prolongación del sentimiento. No es sólo una satisfacción momentánea. 

¿Y en cuanto a esa influencia religiosa por la que te preguntaba; cómo afectó a la libertad y a los miedos? 

Depende. Ya te digo, a mí nunca me influyó, y fui a colegio de monjas. No. Soy mucho más lo que he leído, lo que he visto, lo que he aprendido, la facultad, los amigos… otro tipo de cosas mucho más importantes que la influencia que pudiesen tener las monjas sobre mí. Al menos hasta los 14 años, que estuve allí. 

¿El feminismo está revolucionando las relaciones? ¿Con qué cosas salta ahora una alarma que antes no saltaba?

No, yo creo que hemos avanzado en otras cosas, no tanto sexuales. En los años 20 había unas relaciones que… es verdad que no se contaban, que no se decían, que eran más tapadas… pero históricamente siempre ha pasado lo mismo. Lo que sí hemos cambiado con el feminismo es la igualdad: que las relaciones sean entre iguales. Y sobre todo, la lucha contra los malos tratos y el dominio del hombre sobre la mujer. Las libertades, la libertad. La lucha, desde el año pasado fundamentalmente, está en auge y creo que las mujeres estamos consiguiendo la paridad. Nos queda todavía un poquito de camino por recorrer, pero creo que en España hay mucha conciencia. Lo que hace falta es que esa conciencia se extienda a todas las mujeres, no solamente a las mujeres que tienen determinados puestos de trabajo o determinadas facilidades. La educación tiene mucho que ver. 

Ana Rosa. Silvia P. Cabeza.

¿Qué obstáculos machistas has vivido en tu carrera?

Yo no me puedo quejar, esa es la verdad. Desde que empecé mi carrera profesional siempre he tenido el respeto de mis compañeros, de mis jefes; relaciones muy igualitarias con mis compañeros… sí que he notado cosas, pero más en la parte empresarial. El techo de cristal. Tú ves que llega un momento (y yo soy de las que no se pueden quejar) en el que hay que pisar moqueta y los tacones, todavía, ahí van poquito a poco, más despacio de lo que deberían. Hablo de consejos de administración, hablo de consejeras delegadas, hablo de presencia en las grandes organizaciones donde se mueve realmente la política y la economía. 

¿Hay pendiente un Me Too en el mundo del periodismo español?

Pf… sí, pero en el nivel que yo te digo. Con las mujeres hay mucha paridad. Te puedo hablar de lo que conozco, que es Mediaset, o Telecinco, o este programa. No hay diferencias de salarios entre mujeres y hombres, pero sí que es verdad que luego miras el consejo de administración y las mujeres son minoría. Y hay que dar ese salto. 

¿Crees que las personas de izquierdas y las de derechas abordan de forma diferente sus relaciones íntimas?

No lo sé (risas). Ese mito de que… bueno, París, cuando nos quitábamos los sujetadores y ese tipo de cosas… no lo sé. Por ejemplo, la gente del PCE siempre ha sido muy conservadora en sus relaciones. No estaba bien visto el divorcio. No sé si influye la ideología. Creo que unos lo hacen más por delante y otros más por debajo, pero no hay mucha diferencia. Al final… somos humanos.

¿Un hombre culto es un hombre atractivo, o el atractivo no tiene nada que ver con eso? Por ejemplo, decía Fernán Gómez que él quería a las mujeres cultas no como parejas, sino como profesoras.

Eso es muy machista. Muy machista. Yo creo que estar con una persona de conversación interesante (digo como mujer, no me puedo poner en el papel de los hombres) ayuda. Hay hombres cuyo atractivo precisamente es un pensamiento elaborado, intereses por determinadas cosas que a ti te pueden interesar… claro que te puedes enamorar de una persona por su… no sé si por su cultura, pero sí por su curiosidad, sus intereses, lo que le gusta. Pero bueno, también te puedes enamorar de otro que sea…

Un cafre.

Tampoco un cafre (risas). Pero sí a lo mejor más primario, pero que tenga otros encantos: sinceridad, belleza, yo qué sé. Nadie tiene o muy poca gente tiene un prototipo del que sólo se enamora. El amor te llega cuando te llega, cuando menos te lo esperas. 

¿Y qué hay del humor?

Eso es fundamental. Pero es que la gente inteligente suele tener humor. Tampoco ser culto quiere decir ser inteligente, ¿eh? 

Hablemos de educación sexual. ¿Te preocupa la cuestión de los pornonativos? Es decir, de los niños que tienen su primera experiencia sexual con el porno y luego, con las chicas, reproducen los patrones aprendidos ahí. 

Me parece un horror, pero inevitable. 

¿Qué hacemos con esto?

Pedagogía en la casa. Pero esto pasa igual con muchas de las otras cosas que te llegan a través de las nuevas tecnologías. Tendremos que aprender a convivir con ello, y explicarle a los chicos y a las chicas que eso no es lo natural, que lo que sale en una película porno precisamente son las cosas menos naturales, y que la gente al final no se casa. Digo en las películas porno. Que no terminan en boda (risas).

Ana Rosa. Silvia P. Cabeza.

¿A nivel legislativo puede actuarse aquí?

En muchísimas web tienes control parental, pero los niños es que ya con 14 años tienen tableta ¡para el colegio!, que ya no es tableta para jugar en casa al Fornite. Tienen teléfono… es mucho mejor educar, igual que les educas para que no contacten con personas que no conocen, para que no entren en determinados sitios… queda la educación. Y rezar. Oye, y hablar de sexo con los hijos con tranquilidad, que también es importante. 

No sé si recuerdas que en los meses de La Manada, se publicaron informes donde se decía que lo que más se buscaba en pornografía eran violaciones. 

Bueno, esto es terrible. Pero yo no sé si lo hacían por ver qué había pasado con La Manada o porque realmente tenían una atracción por ese tipo de cosas, es horroroso. 

La educación sexual de los niños ¿es una tarea del colegio o de los padres?

La educación se hace en casa. Y la educación no se hace en casa contando lo que los niños tienen que hacer ni lo que no tienen que hacer. La educación se hace día a día, minuto a minuto, con el ejemplo. Tú le puedes decir a un niño “mira, hijo, lo que tienes que hacer es leer, porque leer es muy importante para tener una cultura, para tener una buena ortografía...”, y luego en tu casa no hay un libro. O no te ven nunca leyendo. Es que la educación es muy pesada. Pesadísima. Porque eso es todos los días, todas las horas, hasta que se van de casa. 

Es verdad que no estamos habituados a hablar de sexo con nuestros padres. No nos han explicado muchas cosas. 

Hombre, los chicos son listos. Tampoco podemos entrar a explicarles a los niños cosas que ya les han explicado en el colegio y que saben. Pero sí que hay que explicarles lo que es lo normal, lo que es el respeto por las mujeres, lo que es el cariño… es lo más importante: mostrar respeto.

Existe el debate sobre si hay que educar a los niños en una diversidad sexual (es decir, heteronormatividad igual que LGTB) o no. Los sectores conservadores consideran que eso es adoctrinar. 

Yo creo que lo que hay que ser es natural. Tú nunca vas a educar a un niño para que sea homosexual ni para que sea heterosexual. Sencillamente, volvemos a lo mismo. Tratar con normalidad que hay chicas y chicos homosexuales, otros heterosexuales… otros que a lo mejor nacen con un sexo que no es el que ellos sienten y que eso es normal y natural. Y luego ya que los chicos o las chicas se decanten. Eso lo saben ellos. Tú no le vas a decir a un niño: “Niño, yo quiero que seas gay”. O lo sienten o no lo sienten. O lo son o no lo son.

Te parece que lo de adoctrinar es una tontería. 

Me parece una bobada.

Otro tema importante: la prostitución. El debate está muy sangrante entre las propias feministas. ¿Regulacionismo o abolicionismo?

Es un tema muy complicado. Evidentemente, a mí no me gusta que una mujer se prostituya. Que tenga la obligación de prostituirse para su supervivencia. Pero también entiendo que haya mujeres que quieran hacerlo. Y habrá que proteger que esas personas tengan una sanidad, ¿no? Por ellas y por los hombres que vayan a estar con ellas. No lo sé, me paso de un lado a otro yo sola en mi debate interno. Creo que prohibirlo es muy complicado, es algo que existe desde que existe el mundo. Eso sí, yo aboliría absolutamente la trata. Contra eso sí hay que luchar.

Y si hay una mujer que libremente quiere ejercer la prostitución, pues que lo haga con las mejores condiciones sanitarias, pero desde luego no se puede obligar a ninguna mujer a ejercer la prostitución. Yo he hecho campañas con la policía y no se acaba con ello. Y la culpa es de los hombres que lo consumen. Un hombre sabe perfectamente cuándo está en determinado sitio con determinada mujer, si esa mujer está ahí libremente o está obligada. Y no existiría la trata si no existieran hombres que están dispuestos a consumir sexo sabiendo que esas mujeres están obligadas.

Ana Rosa. Silvia P. Cabeza.

En ese sentido, ¿estás de acuerdo con el PSOE, con perseguir al putero? Castigarle, sancionarle. 

Yo creo que el hombre que está practicando sexo con una mujer prostituida (y eso se sabe, por el lugar, la nacionalidad, el precio, etc) está cometiendo un delito.

¿Por qué las mujeres no ejercemos demanda sexual? Es decir, ¿por qué no hay puticlubs para mujeres?

Pero hay gigolós, ¿no?

Son casi siempre chicos de compañía. 

Perdona, chicos de compañía pero no tomas el té con ellos (risas)

Para ir a la ópera. 

Es algo fisiológico. Yo cuando me miro al espejo no veo mi sexo: ellos lo tienen presente todo el día. 

¿Es una sociedad falocentrista?

No lo sé. Pero es verdad, y las mujeres no tenemos menos necesidad de sexo que los hombres, pero somos más listas en eso. 

¿Crees que se desexualiza a la mujer madura? Hace poco hubo una polémica con un escritor francés…

Sí, un imbécil. Pero luego ha rectificado. Era una estupidez. Hay una reclamación de las actrices, de las profesionales… es otra lucha que tenemos que hacer las mujeres. Un hombre de 50 está en la mejor edad y una mujer… ¿es mayor? Pero claro, ahora te saco yo las fotos de todas las mujeres de 50 extraordinarias que están infinitamente mejor que todos los hombres de 50. Yo creo que un hombre inteligente estará con una mujer a la que ame, o que le guste, o que le atraiga, tenga la edad que tenga. Ojo, que también hay muchas mujeres que utilizan despectivamente la edad para hablar de otras mujeres. Esa es una de las cosas que nosotras tenemos que cuidar. Nuestra reivindicación tiene que ir para la sociedad pero también para nosotras mismas. 

Parece normal que un hombre esté con una mujer más joven, pero no al contrario. 

Todavía hay muchísimos tics machistas. Un señor de 70 años tiene un hijo con una mujer de 30 y es estupendo, y una mujer de 50 tiene un hijo con uno de 30 y es un escándalo. Eso como sociedad tenemos que ir modulándolo. 

¿Cuál crees que es el mayor tabú sexual que España conserva en 2019? 

No sé qué decirte. Es que las orgías, todo eso… no me ha interesado nunca. 

Cronología de los mitos eróticos españoles. 

Antes eran las actrices, luego las modelos, ahora las mujeres de los futbolistas…

Me refiero más bien a un Julio Iglesias, por ejemplo.

No. ¿Julio Iglesias ha sido un mito sexual? No. No lo creo. 

¿Que no?

¿Sí? Yo creo que era mucho más Robert Redford. O en otra época, Paul Newman. Y ahora hay unos actores españoles guapísimos que son los de esta generación, como Alex González. Ay, y este un poquito más mayor, que lo tengo en la punta de la lengua…

¿No será Bertín Osborne?

¡No! (Risas). No, hombre. Coronado. Pero fíjate: Coronado es uno de esos hombres que ha sido un hombre que ha gustado y ha sido objeto de deseo cuando era joven, cuando era mediano y ahora que es mayor. Porque ha sabido superar el tiempo con naturalidad. Que eso es muy importante, también. No hay una cosa peor que ser un falso joven. Hay que estar con la edad que tienes… lo mejor posible, a la moda si te gusta la moda, lo que sea, pero asumiendo tu edad, no queriendo ser un falso o falsa joven. 

¿Y mitos femeninos?

No sé…

¿Una Ana Obregón?

¿Ana Obregón ha sido un mito sexual? Tampoco. Nadiuska en el año de la polca era un mito sexual. No sé qué decirte. Es que nunca me han puesto las mujeres. 

¿Ha muerto el canalla? Esta figura de Sabina que ha generado mucha suscitación. Entre la poesía y la bohemia.

El problema es que ahora el canalla tendría que tener mucho cuidado con lo que escribe y lo que dice. Pero no, siempre va a existir.

¿Y siempre nos va a gustar el canalla?

Siempre va a haber mujeres a las que les guste el malote. 

¿A ti no?

No. Nunca me ha gustado el malote. 

¿Quién te ha gustado?

El sentido del humor, que me interese, que me haga gracia… pero no esto de que “me haga reír”. Para hacerme reír te vas al circo. Pero gente con la que compartes cosas. Intereses. El malote me aburre mucho. 

¿Uno se puede enamorar más de una vez en la vida?

Absolutamente. Cada época de la vida tiene su afán.

¿Pero hay un gran amor que sobresale sobre el resto?

Sí, yo creo que sí. Yo sí creo en el gran amor, y también es verdad que hay que besar muchas ranas para encontrar el príncipe. 

¿Cómo se reconoce?

Eso no se reconoce. Sólo lo reconoces cuando han pasado los años.

En cuanto a política, ¿crees que hay un nuevo Adolfo Suárez que con su sex appeal, su elegancia, su belleza… pueda seducir a España? Esto de que la fotogenia es liderazgo. 

Pues mira, es Pedro Sánchez y no le está yendo muy bien. 

¿Es el nuevo Adolfo Suárez?

Hombre, es el presidente más guapo que ha habido, eso sin ninguna duda, físicamente es un hombre muy atractivo. Lo que pasa es que cuando tú buscas solucionar tus problemas cotidianos… la belleza te empieza a importar menos y quieres otro tipo de soluciones, ¡o no!, depende de la ideología que tenga cada uno. Ahora ha cambiado mucho la política en eso. Empiezas a mirar… Rubalcaba, que a mí me encanta y me cae fenomenal, me parece un hombre brillante e inteligente; Rajoy… ¡y ahora! Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Casado… son gente más agraciada.

¿Dónde están los guapos en Podemos?

Sí, hombre. Hay varios. Ramón Espinar es un chico muy atractivo.

Y ya se fue.

Había otro en el congreso súper guapo. 

El que le gustaba a Andrea Levy. 

Sí. Pero no creo que haya llegado ahí por guapo.

Ana Rosa. Silvia P. Cabeza.