A pesar de algún que otro escándalo reciente, caben pocas dudas de que el legado de Woody Allen (84 años) permanecerá escrito con letras de oro en la historia del mundo cinematográfico. Una muestra de su talento es el film ‘Rifkin’s festival’, que fue la encargada de inaugurar la última edición del Festival de San Sebastián, en el que, además, está ambientada.

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Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o mejor que esta película llega a España este viernes, Pablo Motos (55) y el equipo de El Hormiguero no lo dudaron a la hora de mover todos los hilos para que el histórico director fuera entrevistado en el talk show de Antena 3, aunque fuera a través de una videollamada.

A pesar de estar al otro lado del ‘charco’, el director en particular y Estados Unidos en general no son ajenos a los problemas derivados de la pandemia: “Es como una maldición, terrible en todo el mundo y también a título individual porque llevamos confinados meses, no hemos podido ir a restaurantes ni ver a amigos”, expuso Allen, quien cree que “esto no va a cambiar, me temo, hasta que no tengamos la vacuna”. Hablando de este asunto, el director de Brooklyn dejó una de esas perlas que demuestran su fino sentido del humor: “Me sorprende cuánto ha hecho el tonto la gente en el mundo, todo habría ido mejor si no hubieran hecho ciertas cosas. Imaginaba que había un número limitado de tontos, pero no que era tan alto. Podría haber sido menos malo de lo que ha sido. Cuando se acabe estoy seguro de que la vida volverá a la normalidad”, valoró.

Como decíamos anteriormente, ‘Rifkin`s festival’ está ambientada en San Sebastián, un lugar que tiene enamorado a Woody Allen: “Es de las ciudades más maravillosas, que, además, tiene uno de los mejores festivales de cine del mundo. Hay otros festivales muy grandes que están muy preocupados por las transacciones económicas, el de San Sebastián siempre ha sido más pequeño, más centrado en las grandes películas, que es lo que deberían ser siempre los festivales, el sitio donde se veían las películas menos comerciales, como las de Truffaut. Es de los pocos auténticos y con encanto”, definió. 

Aspecto más íntimo

Tras el paso pertinente por publicidad, Motos entró en el terreno más íntimo del invitado, preguntándole sobre qué es lo más importante para que una relación sentimental dure en el tiempo: “Lo más importante, en mi opinión, es la suerte. No es algo que puedes hacer que suceda, que encuentres a la persona adecuada y que, por un motivo o por otro, haya química y disfrutes con su compañía. Habrá peleas, pero que no lleven a la ruptura”, comentó.

Sobre su caso particular, Allen contó que a su esposa, al contrario que a él, “no le gusta nada el deporte”. “Se pone a ver una película y yo veo baloncesto, tenis, golf… Me gustan todos los deportes, hasta esos en los que cortan los troncos de los árboles”, matizó. Tras este detalle, Motos insistió: “¿En el amor se puede elegir?”. Allen se mantuvo firme en su apreciación: “Dentro de poco voy a cumplir 85 años y mi observación es que es pura suerte. Si es así, las cosas funcionan”.

En relación a las personas amargadas, el director destacó que no solo existe un tipo: “Hay algunos que son gente inteligente y sabia que tienen observaciones, que, aunque nos parezcan amargas, son exactas y pueden ser muy precisas y tengan interés. Luego hay gente quejica y pesada de la que es mejor huir”.

Tras este paréntesis, el cine volvió a ser protagonista. Allen contó que “la película que conectó conmigo personalmente fue ‘El séptimo sello’ de Ingmar Bergman”, antes de responder a una de sus preguntas más recurrentes: si muchos de sus personajes tienen rasgos suyos. “Sí que se ve un poco de mí, aunque normalmente son personajes que me invento. Cuando ves cosas de mí están muy exageradas. Si solo me presentase yo seria aburridísimo”.

Muchos se habrán preguntado cuál es la fórmula del éxito que habrá seguido el director norteamericano. Para él, “te hacen falta el talento, el esfuerzo y la suerte. Quizás esto último sea lo más importante, creo que influye en un 50% de tu carrera”. Otro de los secretos de Woody Allen es no estar pendiente de los comentarios ajenos: “No me he leído ni una entrevista ni una crítica sobre mí desde hace 45 años. Me parece un gran error. No me siento vulnerable, pero cuanto menos pienses en lo que dicen sobre tu trabajo, mejor. Cuando el artista piensa demasiado en su obra se pierde, por eso lo mejor es trabajar y trabajar, eso es lo que merece la pena”, valoró.

Preguntado sobre si dirigirá muchas más películas, el veterano director comentó que “la  próxima película que ruede, de la que ya tengo el concepto, va a ser la número 50 y alguna vez sí que he pensado que con ese número ya es bastante. Habrá que ver cómo estará el mundo entonces. Cuando llegue a esa cifra me lo replantearéA lo mejor hago más películas o me dedico a vivir la vida”.

Pablo Motos no quiso cerrar la entrevista sin tocar una de las aficiones más conocidas de Woody Allen, el saxofón, instrumento que le está acompañando en el confinamiento: “Si no tocas, pierdes el labio, es un músculo que no se mantiene en forma, no es firme como los bíceps. Practico todos los días porque llegará un momento en el que nuestra banda llegará a reunirse, aunque quien tocaba el banjo ha muerto en la pandemia. Creo que dentro de poco pensaremos en la pandemia como algo que hemos superado. Volveremos a hacer música y películas”, vaticinó.