Para cerrar su primera semana tras el regreso de vacaciones, El Hormiguero firmó uno de esos programas que, por un lado, sirven para demostrar las sinergias de una misma cadena y, por otro, del feeling que tiene Pablo Motos (55 años) con los coaches de La VozPablo López (36), Alejandro Sanz (51), Antonio Orozco (47) y Laura Pausini (46).

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El estreno de una nueva temporada del talent show este viernes en Antena 3 fue la excusa perfecta para que Motos reuniera a este elenco de artistas, eso sí, solo tres de ellos estuvieron presentes en el plató, ya que Laura Pausini entró, como si del confinamiento se tratara, desde su Italia natal.

Tras un lapsus de Pablo Motos en la presentación (dijo "Alejandro López"), los artistas entraron en el plató entre gritos desde las gradas donde se notaba que había muchos fans. Pero lo primero fue incluir, con todos los honores pertinentes, a Pablo López en el club platino, uniéndose a Alejandro Sanz, lo que llevó a Antonio Orozco a afirmar que "me siento como el cuñado al que nadie quiere".

Precisamente fue el barcelonés el primero en ser preguntado por Motos sobre cómo le había ido el verano. "Pareces Popeye", bromeó el presentador. La razón, la peculiar experiencia de Orozco: "Hace mucho tiempo que llevaba preparando una regata. Mi hijo me ha acompañado, y ha sido muy bonito. He hecho más de 2.650 kilómetros. No me aburrí, la verdad es que tengo que decir ha sido una forma de aprender un montón de cosas, ha sido muy enriquecedor", explicó el barcelonés.

Ese momento tan íntimo dejó paso al cachondeo. Pablo Motos quiso saber algunos de los secretos de convivencia entre los coaches. Alejandro Sanz fue el primero en mojarse: "A mí Pablo López me llena de orgullo y satisfacción. Al principio éramos como los raritos, nos quedamos los dos como muy callados. El que tiene más carácter de los cuatro es Laura, gana claramente".

Nada más mencionarla, la italiana apareció por videollamada. A pesar de lo que había dicho su compañero, la transalpina parecía no guardar rencor: "Os extraño mucho", confesó antes de adelantar que "esta edición va a ser la bomba, porque nosotros somos maravillosos y los concursantes que vienen son extraordinarios". Después de eso matizó que tenía que hacer frente "a los tres mosqueteros", con los que se comunicaba con "el pausiñol": "Hay veces que no sé una palabra en español, lo digo en italiano y le pongo una s al final. También he aprendido que cuando quiero quedar bien, en lugar de decir 'claro', digo 'aro', como si fuera andaluza", puntualizó.

Nivel altísimo

Lo que apuntaba antes Laura Pausini, lo corroboró Antonio Orozco: "Esta edición ha sido de un nivel brutal. Ha habido mucho compañerismo entre los concursantes, que han demostrado un talento extraordinario. Le recomiendo a la gente que no se pierda ni una sola gala porque se desborda por todos los lados. De verdad, ha sido maravilloso, no exagero nada, aunque la gente pueda pensar que sí lo estoy haciendo. En este país hay muchísimo talento".

"Dejadme que haga una pregunta de las no previstas, tú has estado haciendo mini conciertos, ¿no?", le preguntó a Pablo López, antes de pedirles que recordarán los mejores conciertos en los que hayan estado en sus vidas. La primera, Laura Pausini: "Una vez me fui en coche hasta Suiza para ver a Oasis, que es uno de los grupos que más me gusta". Para Alejandro Sanz, el concierto de The Rolling Stones en el Calderón: "Me lo pasé increíble, era de la época en la que todos podíamos beber de la misma botella". Antonio Orozco no dudó: uno de Paco de Lucía. "Fue el primer artista que cantó con una guitarra", definió Alejandro Sanz, que contó una anécdota: "Los últimos años los vivió en Mallorca, con un señor que vendía melones. Me dijo que había muchos mundos y que el problema es creer que el tuyo es el único".

Volviendo a los conciertos, le tocaba el turno a Pablo López, pero en ese momento Laura Pausini pidió que Pablo Motos hiciera como si fuera un concursante de La Voz, con los coaches en actitud de audición. Ninguno se dio la vuelta, aunque Laura Pausini dijo que le admitía en su equipo. Volviendo al de Fuengirola, se quedó con un concierto de Coldplay en el Calderón. Esa intervención llevó a Orozco a reconocer la labor de la Cultura en este país: "Este señor ha hecho conciertos en este país, ha ido gente y se ha portado como debe".

Parecía que en ese momento el guion ya no existía. Pablo Motos pidió a Laura Pausini que dijera lo que quisiera, porque "esto ya no es una entrevista, es una charla de bar, faltan las cañas". Dicho y hecho, el equipo de Producción llevó cerveza a todos los invitados salvo a Antonio Orozco, que se quejó con un punto de guasa antes de recibir su bebida.

Mientras los del plató se refrescaban, Pausini elogió a sus compañeros: “Hay veces que dicen cosas a los concursantes que son poesía. Me dan ganas de apuntarlas en un cuaderno para luego escribir canciones”. Parecía que el programa volvía por sus derroteros, pero la propia artista italiana cortó cualquier atisbo de seriedad llamando primero "cabrón" a Antonio Orozco y después reconociendo que dice frases que, según Alejandro Sanz, "no se pueden reproducir ni en horario nocturno".

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