Cuatro por el precio de dos. El nuevo formato de El Hormiguero subió este martes su apuesta con cuatro protagonistas en su programa, eso sí, divididos por parejas, ya que a una le une la profesión musical y a otra la deportiva. Hablamos de Estopa, los hermanos David (44 años) y José Muñoz (41), y de los Sainz, padre (58) e hijo (25).

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Antes de la diversión llegó el habitual mensaje de Pablo Motos (54), esta vez más sentido si cabe, ya que iba dirigido a la gente mayor: “No sé cómo hacer lo que tengo que hacer hoy, pero no podía seguir adelante sin hacerlo. He oído a amigos que algunos de sus padres están llevando mal el confinamiento. Me quiero dirigir a la gente mayor: te sientes como de tercera, que a nadie le importa tu opinión y que eres como un trasto viejo, que encima tiene más riesgo de caer enfermo. Pero no puedes abandonarte. Tienes más fuerza de la que piensas. Yo lo vi con mi madre antes de que muriera. Se estaba dejando. Le pedí que siguiera luchando por mí. Le di una razón. Se aferró a ella y aguantó casi un año más. De hecho, a la semana siguiente me llamó para pedirme un camisón nuevo porque quería verse guapa por las noches. Tienes angustia y miedo, nos pasa a todos. Cuando puedas salir a la calle, la gente te va a tratar como un superviviente. No nos falléis”.

Como cada martes, la presencia de Cristina Pardo (42) sirvió para hacer un repaso de la actualidad, centrándose, cómo no, en la desescalada que pocas horas antes había anunciado Pedro Sánchez (48). Pablo Motos aprovechó uno de los momentos de la conversación para mandar un mensaje a la población y, de paso, criticar una vez más al presidente del Gobierno: “Hay que tener mucho cuidado con la presión, tenemos que salir fuera y convivir con el coronavirus, la única forma que tenemos de que esas fases vayan saliendo adelante es que nos cuidemos, esto es, lavándonos las manos, respetando la distancia y usando de forma obligatoria la mascarilla. Repito, obligatoria, algo que Pedro Sánchez no reconoce por orgullo. Con esto también la han cagado”.

De buen royo

Aunque formen dúo artístico y sean hermanos, David y José Muñoz están pasando el confinamiento separados e hicieron la conexión desde sus respectivos hogares. “Nunca hemos pasado tanto tiempo separados, esto es algo insólito, por no ver a nuestros padres y por no ver a este, aunque hablamos de nuestras cosas, no necesariamente profesionales”, explicó David. José fue un poco más explícito y contó con ironía que todos los días “después de hacer deporte nos conectamos tenemos la hora del levantamiento de vidrio, tomamos un té”.

Sobre la situación de confinamiento, el pequeño de los Muñoz contó que “intento valorar las pequeñas cosas, los pequeños detalles. No sé si me estoy volviendo tiquismiquis, pero nunca me tomo la cerveza de mediodía con las zapatillas de estar en casa, me sienta mejor”, detalló José. Por su parte, David dijo que “en defensa de mi hermano, me está dejando flipado de todos los libros que se está leyendo. Es un ávido lector y todos esos adjetivos que se ponen”.

Lo que sí tienen en común los Muñoz es que parecen estar llevando bien el confinamiento. “Creo que no estamos agobiados, ni mi hermano ni yo”, confesó David. Eso sí, José contó que sufrió un apagón de luz: “Teníamos unas lentejas descongelando desde el día anterior. Había puesto a cocer el chorizo aparte y los tuppers estaban en el microondas. Eran las dos del mediodía. No podía hacer la comida y mi hijo decía que tenía hambre. Pasaron las horas y al final nos hicimos un sándwich de atún. Si se va la luz, no funciona nada”.

Sobre la dieta, David confesó que al principio de la cuarentena “vi venir que se iban a agotar los donettes. Los he dejado por el miedo a engordar, solo me he dado algún capricho. Me baso en el bocadillo de fuet y en el de foie gras”.

Uno de los aspectos que quería conocer Pablo Motos era saber cómo estaban llevando su rol de profesores: “Es una mierda. Mi hijo va a Segundo de Primaria y digo, ¿pero esto qué es? Está con sumas y restas, pero lo hacen de otra manera a cuando nos lo enseñaron a nosotros”, aseguró José.

Entre tanto cachondeo, Pablo Motos les dijo a los miembros de Estopa que “noto que no os está afectando nada el confinamiento. Os voy a pedir que hagáis un ping-pong con guitarrita”. El resultado fue el siguiente:

A toda velocidad

Quienes sí aparecieron juntos fueron los Sainz. El hijo dice que su padre “está encantado haciéndome todo el día preguntas de Fórmula 1, nunca hemos pasado tanto tiempo juntos. Mi madre está encantada, mis hermanas lo llevan por días”. El cabeza de familia confesó que “la convivencia está dejando grandes momentos, pero también de cierta tensión. Hay alguien que siempre llega tarde a comer, porque está entrenando. Me he puesto con él para que no se venga muy arriba”.

Ante ese ataque cariñoso, el piloto de Fórmula 1 contraatacó diciendo que “¿sabes lo que pasa? Que él después del entrenamiento se toma su queso y su lomo, por lo que nunca llega tarde a comer”. Sobre el entrenamiento, el ganador del Dakar contó que “he levantado un poco el pie del acelerador, porque hasta me he lesionado, pero sigo preparándome por si acaso”.

A partir de ahí, siguió el vacile mutuo: “¿Qué es eso de estar dando vueltas al mismo circuito? Que si la misma curva, que si tienes que frenar un poco antes o no, si se salen tienen una parte para que no pase nada…”, comentó Carlos Sainz señor, mientras que su hijo se defendió diciendo que “en Mónaco ir a 300 km/h no lo hace todo el mundo, entre otras cosas porque tu coche de rally no pasa de 180”.