Definitivamente, El Hormiguero se está convirtiendo en un fiel espejo de lo que está aconteciendo ahora mismo a nivel nacional. Si este miércoles el talk show emitía su primera entrega sin público en el plató, este jueves se quedó colgado a última hora con uno de sus invitados. Roberto Carlos (46 años) y Julio César Baptista (38) regresaban de nuevo al programa de Pablo Motos para presentar una nueva edición del Corazon Classic Match, pero ese evento quedó en un segundo plano por la actualidad.

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Roberto Carlos no pudo personarse en las instalaciones de la calle Alcalá, ya que se encuentra en cuarentena. La razón es la situación que vive el que fuera su club, el Real Madrid, que tras el positivo por coronavirus del jugador de baloncesto Trey Tompkins (29) ha decidido cerrar las instalaciones de Valdebebas a cal y canto para ser desinfectadas y poner a sus jugadores en estado de aislamiento. Pero el brasileño no quiso perderse la cita y entró en el programa vía telefónica.

Lo que no falló fue el ya habitual monólogo de Motos (54) sobre el coronavirus: “Estamos en medio de una situación que no sabemos cuánto va a durar. Como en un trauma, estamos en la primera fase, la negación. La segunda, el enfado. La tercera es la tristeza. Luego vienen las buenas, la aceptación y la superación. ¿Para qué sirve todo esto? Para que las fases duren lo menos posible, cuanto antes lo aceptemos, mejor”. 

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Su particular discurso acabó con una reflexión entre la dualidad que a veces vivimos entre lo virtual y lo real: “Esto me ha servido para darme cuenta que hace unas semanas daba mucha importancia a las redes sociales y ahora todo eso da igual. Las personas no nos podemos tocar. El coronavirus es fuerte, pero el amor lo es más”.

Después de esa sentencia, llegó el momento de dar la bienvenida a Baptista quien se presentó con un atuendo muy elegante. Y es que el exjugador brasileño es muy coqueto: “Me encanta la moda y llevo esta marca que es una mezcla de estilo casual y formal”. En esta tesitura, Pablo Motos no dudó en comentarle que su mujer asegura que tarda mucho en prepararse: “Sí, pero hoy rápido he dado con el modelo”. 

Tras esta breve introducción, llegó el momento de contactar con Roberto Carlos, quien primero hizo gala de su gran sentido del humor para vacilar a Baptista, pero rápidamente se puso serio para disculparse: “Quería muchísimo estar con vosotros, pero hoy he recibido una notificación del club y aquí estamos en casa, en cuarentena. Y le pido a la gente que haga lo mismo, que no salga si no es necesario y ayuden a acabar cuanto antes con el coronavirus”.

Baptista, en su entrada a 'El Hormiguero'.

Versión más canalla

Después de la vuelta de publicidad, el tema del coronavirus siguió apareciendo de forma esporádica, pero Motos consiguió reconducir la entrevista hacia un carácter más ameno y divertido. Para empezar con el cachondeo, las hormigas quisieron saber si Roberto Carlos estaba al teléfono con el pijama puesto. “Roberto nunca se pone pijama”, bromeó Baptista. El otro invitado quiso disipar las dudas: “He estado entrenando en casa y ahora me estoy recuperando”.

Ese fue el momento en el que se habló del Corazon Classic Match, un partido especial porque la recaudación se destina a la Fundación Real Madrid. “El año pasado sufrimos muchísimo para ganar al Chelsea 5-4. Me tengo que concentrar la noche anterior”, valoró Roberto Carlos, algo que Baptista corroboró: “El ritmo es brutal, a veces vas a partidos benéficos y la gente no corre tanto”.

El mítico lateral izquierdo parece que se está preparando para la cita: “He perdido 5 kilos, pero si atrasan el partido los voy a coger enseguida”, bromeó. “Roberto, con las cámaras te va a ayudar quitarte la perilla. Esa promesa dura ya 7 años”, le aconsejó su compatriota.

Cristina Pedroche, llevando a cabo su sección.

Tras otro breve inciso sobre el coronavirus, Baptista valoró los primeros pasos que está dando como entrenador del Juvenil B del Valladolid: “Estamos trabajando, estoy muy contento, he montado mi staff técnico y estoy muy feliz”. “Gracias por llamarme”, le cortó Roberto Carlos. “A ti, Roberto, te puedo llamar cuando entrene a la selección de Brasil”, respondió Baptista.  

El exfutbolista, apodado ‘La Bestia’, está en tierras pucelanas por su relación con Ronaldo Nazario (43), presidente del club. A Motos le intrigaba si, como presidente, ‘El Fenómeno’ exige a los jugadores que no salgan de fiesta. Las risas de Baptista y Roberto Carlos ya fueron elocuentes, aunque el primero de ellos destacó que “yo creo que en la vida hay etapas. Cuando tienes 17 años vas a salir, lo más importante es que ellos reconozcan cuándo y cómo. A mis jugadores les dejo que salgan, pero no el día antes del partido porque va a perjudicar su rendimiento”.

Hablando del tipo de entrenador que es cada uno, Roberto Carlos recordó que durante sus etapas en otros países como Rusia “ponía las sesiones a las 9 de la mañana, para que estuviéramos juntos para desayunar, pero no me metía en la vida privada de los jugadores. El vodka allí es demasiado, pero yo ya no bebo. Pablo, te he guardado una botella del vino que comercializo y te la llevaré cuando pueda. La gente me ha dicho que no da resaca, así que será bueno”.

Antes de colgar el teléfono, Roberto Carlos dejó otra broma para regocijo de Baptista y Motos: “Una vez estaba en una cena romántica en París y pensaba que una servilleta era para comer. La metí en agua y no paró de crecer. Menos mal que Marianna me dijo que me estaba equivocando. Soy un chico humilde de Brasil que va a un restaurante en París a una cena romántica, imagínate la situación. A mi mujer le gastó muchas bromas, a veces llamo desde Valdebebas con voz de mujer preguntando por Roberto Carlos”. 

Después, el programa siguió su curso. Esta vez tocaba sección de Cristina Pedroche (31), quien ya reclamó protagonismo al entrar en el plató bailando una canción de reguetón. La madrileña no se cortó y aprovechó su saludo con Baptista para sacar en pantalla las zapatillas de una conocida marca que ella misma ha diseñado. Una vez más, Pedroche presentó inventos cuya patente no había triunfado, una idea que no termina de gustar entre algunos telespectadores, no sabemos si por la sección en sí o por ciertas fobias que despierta la vallecana:

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