Para mí, Gran Hermano ya no es lo mismo desde este pasado martes. Algo se rompió en mí, algo se me fue con él. Nunca más lo podré ver con los mismos ojos. Tropecé de pura chiripa con el momento, la escena, que todo lo cambió. Haciendo zapping, eso tan manido. Sintonizo GH y me veo a Estela Grande (23) sentada en un sofá enfrentándose a Sofía Suescun (23 años) y a Kiko Jiménez (27). Nada nuevo, previsible a más no poder. Ajustando cuentas con la novia de Kiko, con el que ella, Estela, había sentido algo de feeling en Guadalix. El trío perfecto. 

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Hurra, hurra, carnaza de la buena. Bravo por Gran Hermano. Zappelin se lo merece tras estas complicadas semanas en las que el boicot ha sido desmesurado, casi casi rozando lo inhumano, dicen algunos. Y lo que te rondaré, morena, digo yo. El caso es que me quedé pegado a la pantalla ante esa Estela tan tierna, tan mona, tan naíf. Mi indignación vino cuando, una vez mandados a paseo los amantes de Teruel -sí, tonta ella y tonto él-, la pareja de Diego Matamoros se quedó de nuevo sola y El Súper le puso unas bonitas imágenes. 

Estela escuchando y viendo todo lo que pasa fuera de la casa de Guadalix. Mediaset

Qué sorpresa, qué escándalo el que he sentido cuando veo que le ponen a la pobre muchacha -incomunicada del mundo, frágil, aislada de la vida real durante 82 días- ¡imágenes de Sálvame Diario y Sábado Deluxe! La están informando de todo lo que se ha liado fuera con su concurso, ¡y ella sin ser expulsada todavía! ¿Cómo se puede hacer eso? Ya no solo porque estás desestabilizando emocionalmente a una persona que está incomunicada, ni tampoco porque vaya a contar con una información privilegiada con respecto a los demás concursantes, no: ¡es que GH se ha destruido a sí mismo, se ha cargado su esencia! 

La verdad que viendo el percal he llegado a pensar, así rollo maligno: el programa ha optado por ponerse la soga a sí mismo e inmolarse en directo. Estela solo sabía balbucir "no puede ser, no puede ser", las redes han ardido y yo no salía de mi asombro. ¡Adónde vamos a llegar! Como experimento sociológico, el programa tenía su encanto precisamente en eso: en que durante tres meses los concursantes estén incomunicados. De hecho, cada jueves se advierte al expulsado de turno de que, al despedirse de la casa, no debe dar información del exterior. 

¡Y va el programa e incumple la norma así, por el morro! Soltándole a Estela toda la porquería de fuera, eah, ahí la llevas. En este punto, vaya por delante que estoy absolutamente a favor de la actitud de Diego para con el programa. Ah, porque no lo he dicho: después de los vídeos, el programa, que es muy empático, le tenía preparado a Estela la visita de su chico, que aparecía con un ramo de flores. Ya solo enseñando la nuca se percibía que el hijo de Kiko Matamoros andaba enfadado: ¡soltaba fuego por las orejas! Ese rictus endiablado, esos ojos echando lumbre, esas facciones que son la antesala de una lava abrasadora. ¡Tan sexy! -perdonen esto último-. 

Diego consolando a su pareja tras enterarse de lo que ocurre en los platós de Telecinco. Mediaset

¡Menudo cabreo tenía el colega! Y con razón. Nada más sentarse y calmar a su chica, se ha encarado con el programa: "A esto no había subido yo. Espero que esto se lo hagáis a Adara con su marido el jueves. Me parece una cerdada lo que habéis hecho hoy". Olé y olé, ¡lo es! Una encerrona, una falta de respeto, de consideración hacia una chica que está confinada, quien, tras la lluvia, solo sabía ovillarse en los brazos de su pareja, desconsolada. Diego sigue vomitando bilis: "No habéis puesto los vídeos de este sinvergüenza -Kiko-. Esto podíais habéroslo ahorrado hoy, haber esperado dos días, a que ella estuviese fuera. Una cerdada gorda". 

Subrayo cada una de sus palabras. A ver si hacen lo mismo con el resto de concur... ¡qué digo! ¡Si lo que tienen que hacer es no hacerlo, no darles información! No saltarse ese código de años y años... ¡¡Legendario!! Collons, la esencia, la base, ¡la espina dorsal del formato! ¿De qué va Gran Hermano VIP? Yo lo reflexioné hace unos días, cuando aquello del caso Carlota -¿notan que se va apagando?-: ¿qué opinará de todo esto Mercedes Milá (68)?

Se acuerdan de ella, ¿verdad? Solo digo esto y aquí me quedo: con ella al frente, ni la mitad de las cosas habrían sucedido ni estarían pasando. Total, que me quiero despedir con amor, ¡mucho amor! Aquí, la frase preñada de sentimiento de Diego a su mujer: "Gordi, te quiero mucho, me han hecho mucho daño. Te he echado mucho de menos. No van a poder con nosotros". ¿Se puede decir más con menos palabras? ¿Se puede estar más guapo enfadado?

[Más información: Mediaset, ¡tenéis al enemigo en casa! El tirón de orejas de Risto Mejide sobre el caso Carlota]