Viendo MasterChef Celebrity este miércoles me he dado cuenta de que ninguna familia es perfecta, de que en todas existen unas taras, un defecto, una anomalía que la hace más humana. Más cercana, más atractiva. Los famosos también lloran, también sufren, también pasan malas Nochebuenas. Carallo, no solo iba a ser yo el único. Ay, qué callado se lo tenían los vips. Este miércoles, los concursantes que quedan han recibido en la semifinal del programa las visitas de algunos familiares, con variopintos parentescos: desde el marido, hasta el hermano o hermana pasando por el primo. Ha sido durante la primera prueba: el famoso y el familiar de turno tenían que ayudarse, mano a mano, en el plato. Un minutico uno; otro, el otro. 

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Hay que decir que las críticas más feroces por parte del jurado las han recibido los concursantes, por aquello de tratar bien a los invitados, de congraciarse con la visita de turno. Qué mínimo, oye. Pero, más allá del plato, del que he pasado un pelín, me he fijado en lo que nadie, o casi nadie: en los gestos, en las miradas silenciosas, en ese mohín tímido, frugal, imperceptible, que delata y sentencia. Por sincero y cruel. En lo que se omite en palabras y se vomita con la mirada. 

La hermana de Boris Izaguirre en 'MasterChef Celebrity'. TVE

En eso en que nadie se fija. En la verdad más pura y sincera. Descarnada. ¿Se han fijado en que entre Boris Izaguirre (54) y su hermana existe un abismo afectivo? ¿Una turbulencia emocional? Ahora puede que estén pasando por una buena etapa, pero se nota, en su forma de mostrarse amor -pero, sobre todo, en su ademán esquivo- el bache que padecieron. 

Ese umbral de años en que no fueron los mejores hermanos, la mejor familia. ¡Porque los hermanos también son imperfectos! Porque pasan por épocas de desencanto, broncas, de menos feeling. De más odio y poco amor. Porque no existe la familia idílica. Y esa singularidad me ha atrapado, me ha enganchado. ¡Se me acumulaba el trabajo, no crean! "Prométeme que nos vamos a querer más", le suplicaba un tierno Boris a su hermana, quien lo arrullaba en un tierno abrazo. ¡Seguimos, seguimos! ¿Hablamos de Vicky Martín Berrocal (46) y su hermana? Pasamos de la tensión a la connivencia, al compadreo en forma de cirujano. ¡En forma de bótox y pinchazo! Nada debe unir más a dos hermanas que un cirujano. 

"Joder, estas dos comparten médico y jeringuilla. No digáis que no" y "Es que la estética une mucho, ¡ese pómulo amigo!", son algunas de las reacciones. No voy a negar lo que he disfrutado con las críticas: sabido es lo mal que me cae Vicky. Y su hermana Rocío dirá ahora lo que Ana Obregón (64); que lo suyo se debe a las ampollas La Cabine. Que ¡cómo que botox!, qué menudo insulto. Oye, dijo una vez con todo su... Obregón, ¡que yo solo me operé el pecho, pero por inseguridad como actriz! Claro, claro, Anita. Te digo, como apunte maligno, que un servidor se asustó sobremanera el otro día cuando te vio de espaldas y sobresalía en ti un pómulo amenazador con vida propia... ¡Volvamos a Vicky, que Ana me cae bien! Vicky y su hermana Rocío,de esas hermanas que comparten pinchazo a la andaluza. 

Sigamos. Paren las máquinas que cuando mi Tamara Falcó (37) se ha sorprendido de esa manera al ver a su familiar... ¡casi pensaba que era su madre, la magnánima y suscrita a La Cabine, Isabel Preysler (68)! Porque, aquí entre tú y yo, Preysler tampoco se ha operado. Qué gentuza y cuánta maledicencia se respira por ahí. No, era su primo el visitante. ¿U otro hijo no reconocido de Julio Iglesias (76)? Noooo, no seamos malos. Era su primo, pero no me negarán que es calcaíto a Julio José Iglesias (46). ¡Idéntico, el jodío!

Aquí tengo que hacer una apreciación: ¿por qué extraña y hiperbólica razón se empeñan los pijos en hablar en inglés? Ay, es que perdona, no me sale en español. No sé por qué lo harán, pero en sus caras, cuando cambian el tercio del idioma, se aprecia un regodijo burlón. Leñe, que hasta para ser pijazo hay que valer. Su esfuerzo cuesta. Me pone pelín enfermo, lo reconozco. Y cierro, dejándome mil cosas en la chistera, con el marido de Yolanda Ramos (51). La pobre Yolanda y su peor noche. El hombre ha causado furor en la red, pero yo, fíjate tú, no le quitaba el ojo de encima al hermano de Félix Gómez. Ay, Dios, esta cerveza que tengo enfrente juro no abrirla...

Expulsada: Yolanda Ramos

Finalistas: Boris, Tamara, Félix y Vicky

[Más información: Bullying contra Tamara Falcó en MasterChef Celebrity: ¡dónde pongo la denuncia!]