No suele Sara Carbonero (42 años) abordar sin ambages aspectos de su vida privada y familiar en actos públicos o en entrevistas. En realidad, nunca fue muy dada a ello y, pese a su mediático matrimonio con Iker Casillas (45), siempre se ha mantenido firme a ese respecto.
En su caso, cuentan quienes la conocen que en esa suerte de recogimiento se alinean dos circunstancias: que tiene un punto de timidez, y que es periodista de profesión y, por tanto, sabe perfectamente qué contar y hasta dónde. Es consciente de que es dueña de lo que dice y calla.
No obstante, en los últimos días la de Corral de Almaguer se ha sincerado en una entrevista para El País. Sara se siente relajada en la interviú y se abre en canal como hacía mucho tiempo. En esta charla, la comunicadora ha abierto, un poquito, su parcela más personal.
Sara Carbonero, en un acto público.
El presente de Sara se escribe desde el duelo tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo, acaecida el pasado mes de abril. La partida de su progenitora la tiene, como es natural, transitando por un momento duro, difícil, sensible. "No es el mejor momento", asevera.
Y agrega: "Mi madre falleció por el mismo tipo de cáncer que el mío. Hay días que me levanto pensando: 'Por favor, que pase algo bueno'".
"Ahora tengo que pasar un duelo por mi madre, por mis procesos de salud, que han sido muy duros, mucho más de lo que la gente puede pensar".
"Y entonces, como tengo esta prioridad de salud, yo la poquita energía que tengo me la tengo que guardar para mí. Y después de mí, los niños", asegura la cofundadora de la firma de moda Slowlove.
Volviendo a la figura de su madre, esa honda y reciente ausencia le cuesta y a veces se hace complicado, cuando no imposible, vivir y seguir, así lo cuenta Sara.
Goyi Arévalo.
"No he sido capaz todavía de ir a su casa a sacar todo, esa es la verdad, pero algunas cosas que me han llegado me las pongo, como este anillo que llevaba desde que nací -señala el anillo-. Es como tener un trocito de ella", revela Carbonero en el citado medio.
En otro orden de cosas, Sara está centrada en ella; en su cuidado personal y emocional, y en el de sus vástagos. Claro que hay hueco para el trabajo y el amor, pero después de lo anterior. En el terreno del amor, se considera la toledana muy "idealista": "Yo voy a ser así siempre, voy a idealizar".
La comunicadora en un evento en 2025.
"Lo que pasa es que a veces es más difícil porque no doy con lo que yo exijo. Para mí el amor está muy arriba y cuando me separé comprendí que no para todo el mundo está en el mismo lugar. Es difícil encontrar gente tan intensa como yo. Intensa es la palabra que me define", cuenta.
"A mí me encanta la vida compartida, me encanta. Soy romántica confesa".
Para concluir, y hablando del físico -se define de constitución delgada, aunque cuida su alimentación-, Carbonero pone el foco en el componente emocional: "Ya sabes esa frase que dice que no hay mejor dieta que los divorcios y las mudanzas, que te quedas consumida".
"Y en este caso hay un duelo. El estómago se cierra, se cierra, se cierra, y ahí no puedo hacer mucho", remata.
