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Pablo Iglesias (48 años) e Irene Montero (38) compraron en mayo de 2018 una vivienda unifamiliar en Galapagar, al noroeste de la Comunidad de Madrid y a unos 36 kilómetros de la capital.

La operación, valorada en unos 660.000 euros, provocó entonces un intenso debate sobre la relación entre el patrimonio de los dirigentes de Podemos y el discurso político con el que la formación había ganado protagonismo. La pareja financió parte de la compra con una hipoteca conjunta de 540.000 euros a treinta años.

La vivienda se convirtió en noticia nacional pocos días después de conocerse la compra, tanto por sus dimensiones y precio como por el contraste que algunos críticos señalaron con los mensajes del partido político en el que militaban sobre las desigualdades económicas y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

El inmueble, situado en la urbanización La Navata, tiene unos 268 metros cuadrados construidos y se asienta sobre una parcela de alrededor de 2.000 metros cuadrados. Entre sus características principales destacan un jardín y una piscina.

Una casa "en la que vivir"

En mayo de 2018, Iglesias era secretario general de Podemos y Montero ejercía como portavoz parlamentaria de la formación en el Congreso. La adquisición se conoció mientras ambos esperaban el nacimiento de sus hijos mellizos.

La financiación también formó parte de la discusión pública. Según la información difundida en su momento, la pareja aportó alrededor de 120.000 euros y solicitó un préstamo hipotecario superior al medio millón de euros que rubricaron con Caja de Ingenieros.

“Tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros que iremos pagando poco a poco”, dijeron ambos entonces en un comunicado debido al revuelo que provocó la compra. "La entrada de la hipoteca y las reformas las hemos costeado con una parte de nuestros ahorros. Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre”, sostuvieron.

Ambos defendieron la decisión y señalaron que sus ingresos les permitían asumir el coste. También reconocieron que muchas familias no podían acceder a una hipoteca de esas características.

Asimismo, subrayaron que el chalet de Galapagar lo iban a pagar “en 30 años". Y añadían: "Lo pagaremos para comprar una casa en la que vivir, no con la que especular".

La controversia llegó al interior de Podemos. La compra abrió un debate sobre la imagen pública de sus dirigentes y la coherencia entre sus posiciones políticas y sus decisiones personales.

El asunto adquirió especial repercusión porque Iglesias había criticado años antes la compra de una vivienda de precio elevado por parte de Luis de Guindos, entonces ministro de Economía. Desde Podemos respondieron que ambas operaciones tenían circunstancias distintas.

La vida en Galapagar

La vivienda quedó ligada desde entonces a la trayectoria pública de la pareja.

Iglesias dejó sus responsabilidades institucionales en mayo de 2021, tras abandonar la Vicepresidencia segunda del Gobierno para concurrir a las elecciones autonómicas madrileñas. Después orientó su actividad hacia los medios de comunicación y otros proyectos profesionales.

Montero, por su parte, dejó el Ministerio de Igualdad en noviembre de 2023, cuando terminó la legislatura, y posteriormente obtuvo un escaño en el Parlamento Europeo. Su actividad política ha continuado, aunque fuera del Gobierno español.

La casa de Galapagar sigue formando parte del debate público sobre la pareja. En declaraciones difundidas este año, Montero volvió a defender la decisión de comprarla y sostuvo que fue una elección vinculada a las necesidades de su familia.