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A escasos metros del bullicio frenético de la Puerta del Sol, la calle Tetuán, custodiada por el olor a fritura limpia y tradición, mantiene intacto uno de los grandes templos de la gastronomía madrileña.

Se trata de Casa Labra, la taberna centenaria fundada en 1860 que figura entre los rincones predilectos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (54 años). Un espacio sobrio y ajeno a los artificios donde se come bien, rápido y sin rodeos.

El local no solo atrae por la excelencia culinaria de sus bocados estrella. Guarda en su ADN un peso histórico decisivo para la política española. En una pequeña sala al fondo del establecimiento vio la luz el Partido Socialista Obrero Español en mayo de 1879, un hito que recuerda una placa conmemorativa en su interior.

Jordi Évole y Pedro Sánchez, durante la grabación de la entrevista. ATRESMEDIA

La vinculación con la formación de la calle Ferraz sigue plenamente viva: en 2024, el PSOE celebró allí su 145º aniversario. Y, en junio de 2023, el propio Sánchez eligió la atmósfera de esta taberna para conceder una sonada entrevista en televisión al periodista Jordi Évole (52).

A pesar del auge de la gentrificación y el turismo de masas que transforma el centro de la capital, Casa Labra conserva un modus operandi impecable y castizo.

La dinámica es directa. El cliente hace cola ante una ventanilla de madera para encargar la comida, abona en caja y retira la ración.

La bebida, siempre al margen, se pide directamente en la barra. Aunque el local dispone de algunas mesas, el ritual imperante dicta comer de pie, a pie de calle, integrándose en el dinamismo urbano.

Fachada del restaurante Casa Labra, en el centro de Madrid. @casalaabraoficial

En el apartado gastronómico, el bacalao reina sin discusión. Ya sea en forma de croqueta cremosa o como el icónico soldadito de Pavía —crujiente en el rebozado exterior y suculento por dentro—, la ejecución respeta una fórmula centenaria prácticamente inalterada desde el siglo XIX.

La propuesta se completa con una selección de clásicos de barra: calamares recién fritos, callos a la madrileña, oreja a la plancha y atún en escabeche. Platos sin pretensiones, elaborados con rigor y a precios extraordinariamente ajustados para su enclave privilegiado.

Con sus maderas oscuras, solados de piedra y un mostrador que evoca el Madrid decimonónico, Casa Labra no necesita impostar encanto. Su éxito radica en mantener viva la autenticidad en un entorno cada vez más despersonalizado: ofrecer materia prima de calidad, un servicio ágil y una atmósfera con identidad puramente castiza.

Pedro Sánchez. GTRES

La afición de Pedro Sánchez por la gastronomía va más allá del clásico tapeo de la calle Tetuán y abarca desde pizzerías de barrio hasta prestigiosos restaurantes con estrella Michelin.

En la capital, uno de los locales más recordados en la trayectoria del mandatario es la pizzería Luna Rossa, ubicada en el barrio de Malasaña, donde acudió en la Nochebuena de 2010 y inmortalizó en sus redes sociales su célebre recomendación.

Asimismo, durante años se le ha visto frecuentar la taberna Válgame Dios, situada en Chueca. Allí se le ha inmortalizado compartiendo mesa con su esposa Begoña Gómez (55) o con compañeros de gabinete como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (63).

En el ámbito de la alta cocina, el presidente ha optado por paradas de relevancia nacional durante sus viajes institucionales, como el restaurante Bagá en Jaén, liderado por el chef Pedro Sánchez Jaén (48) —con quien comparte nombre—, o la finca Quinta Lacy en Elda (Alicante), donde almorzó en septiembre de 2026 tras una jornada de trabajo en la provincia.