España vive un momento político crispado. En medio de este trance, los españoles están llamados a votar el próximo 29 de noviembre. Faltan 45 días para entoncesy hay persona, Flavia de Hohenlohe-Langenburg (62 años), que ya ha profetizado quién ganará las elecciones.
La aristócrata e historiadora del arte, nieta de Mimí Medinaceli, confía en que sea Alberto Núñez Feijóo (65), el presidente del Partido Popular, quien se alce con la victoria electoral y derroque así a Pedro Sánchez (54). Así plasmó su suerte de profecía, en su Instagram, el pasado 12 de octubre.
Tras presenciar el desfile militar, Flavia salió a comer por Madrid. Se decantó por la gastronomía del restaurante Madame Sushita, como adelanta Vanitatis.
Entre los comensales que acompañaban a la exmujer de José Luis de Vilallonga y Sanz se encontraba Núñez Feijóo. O, al menos, "coincidió" con él y compartió un rato de distendida sobremesa.
De eso se puede colegir del post que Flavia ha publicado: "Coincidir con el futuro presidente de tu país en un restaurante el día de la Hispanidad no tiene precio...". Se desconoce, hasta la fecha, la identidad del resto de acompañantes, y si Feijóo estaba junto a su mujer, Eva Cárdenas (61).
Para acentuar su mensaje, la aristócrata adereza la frase con los emoticonos de los dedos cruzados y las manos unidas en señal de oración. Así, Flavia ha despejado, a todas luces, cualquier atisbo de duda sobre sus preferencias electorales de cara al 29-N.
La fotografía de marras ha generado una oleada de interacciones entre sus 2.892 seguidores, quienes han celebrado la coincidencia y el apoyo de Hohenlohe al líder de la oposición.
"Que Dios le ayude -a Feijóo-", "Lo conozco y tiene una gran capacidad de gestión. Es serio y honesto", "Qué buena foto", "Serías una vicepresidenta fantástica, Flavia. ¡O Canciller!", son algunos de los comentarios que se pueden leer en el muro de la historiadora de arte.
En la estampa, ambos aparecen relajados y sonrientes compartiendo mesa. A nivel estilístico, Feijóo luce una camisa de tono azul claro sin corbata, mientras que Flavia viste una chaqueta de punto coordinada en la misma gama cromática y un elegante collar.
Flavia de Hohenlohe-Langenburg, en una imagen de su Instagram.
Hasta el momento, se desconoce qué tipo de relación o suerte de vínculo mantienen Flavia y Alberto. Lo único que se puede deducir de este encuentro, a golpe de instantánea, es que entre ellos existe cordialidad y afecto. Amén de una sobreentendida afinidad ideológica.
Flavia y su linaje familiar
En otro orden de cosas, hay que recordar que Flavia de Hohenlohe forma parte ineludible de la historia de la aristocracia española e internacional.
Es hija del príncipe Maximiliano de Hohenlohe-Langenburg y de Ana Medina y Fernández de Córdoba, condesa de Ofalia y primogénita de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, XVIII duquesa de Medinaceli.
El devenir dinástico de la Casa de Medinaceli -uno de los títulos con más grandezas de España e historia centenaria- recayó, posteriormente, en el hermano de Flavia, Marco de Hohenlohe, quien asumió la Jefatura de la Casa tras el deceso de la matriarca.
Tras el prematuro fallecimiento de Marco en 2016, el título ducal pasó a su hija, Victoria Elisabeth de Hohenlohe-Langenburg, sobrina directa de Flavia y actual XIX duquesa de Medinaceli. Es de justicia hablar al punto de la guerra que libran los familiares de Mimí por su herencia.
Flavia y su hermano.
Esta contienda se remonta al año 2013, cuando pereció Victoria Eugenia. Su único hijo superviviente, Ignacio Medina, duque de Segorbe, quedó al frente de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, que concentra gran parte del patrimonio familiar.
Tras esto, varios nietos y bisnietos de Mimí reclamaron su legítima y parte de los títulos, mientras Ignacio defendía que el legado debía permanecer íntegro en la Fundación. El tablero está claramente dividido en dos bandos. En uno, el propio duque de Segorbe.
En el otro, Rafael (47) y Luis (45), hijos de Rafael Medina y de Naty Abascal (82); Victoria Medina (40), duquesa de Santisteban del Puerto; Casilda Medina Conradi (37), marquesa de Solera, y Alexander Hohenlohe (27).
A este grupo se suma, con un papel propio, Victoria de Hohenlohe (28), actual duquesa de Medinaceli.
En lo que respecta y afecta a Flavia, a diferencia de su sobrina Victoria y de otros familiares, la aristócrata y su hermano Pablo se han alineado con el duque de Segorbe, apoyando la posición de que el patrimonio se mantenga en la Fundación familiar.
La importante novedad que ha marcado la agenda informativa en los últimos meses es que los herederos de la XVIII duquesa de Medinaceli han recibido la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, que niega el derecho a su legítima tras el recurso que interpuso el duque de Segorbe.
Frente al tono combativo de otros nietos y bisnietos, Flavia y su hermano han mantenido un perfil público mucho más prudente y conciliador.
Flavia, en una imagen.
En una conversación recogida en el libro de María Eugenia Yagüe, Flavia no carga contra el duque de Segorbe y se limita a reconocer que la cuestión sucesoria es "complicada" y que está "en manos de la ley".
Subraya que ni ella ni su hermano participan de las "luchas" y que conservan una buena relación con su tío Ignacio, de quien dependen hoy las decisiones estratégicas sobre el patrimonio familiar.
Plasma la periodista en su obra: "Para Flavia, el secreto de las buenas relaciones está en saber escuchar, llevarse muy bien con todos, no ser conflictivo, tener memoria, cultura general para adaptarse a todas las situaciones y desenvolverse. Discreción y hacer la vida fácil".
Arte, subastas y compromiso social
Lejos de limitar su visibilidad al universo de la crónica social, Flavia de Hohenlohe ha labrado una prestigiosa trayectoria profesional en el ámbito del mercado del arte y la gestión cultural.
Durante más de dos décadas se mantuvo al frente de la delegación española de la casa de subastas Sotheby's, posicionándose como una de las máximas expertas y prescriptoras del sector en Europa.
En la actualidad, la aristócrata canaliza su actividad profesional y pública presidiendo la ONG Rescate, una organización no gubernamental volcada en la atención, protección e integración de personas refugiadas, víctimas de conflictos bélicos y migrantes en situación de vulnerabilidad.
En el plano familiar, Flavia estuvo casada con el empresario José Luis Villalonga Sanz, con quien tuvo tres hijos -los mellizos Rafael y José Luis y Maximiliano-, que se criaron en Londres y estudiaron en el Liceo Francés de Madrid antes de tomar camino en el mundo del arte.
