El pasado jueves, María del Monte (64 años) daba un paso al frente en su trayectoria personal y profesional con la publicación de su libro, Si el corazón se equivoca, se le perdona.
Un ejercicio de introspección con el que la artista sevillana ha repasado los episodios más intensos de su vida, demostrando una vez más que su refugio más genuino sigue estando en sus raíces andaluzas y en la tranquilidad que le brindan las escapadas a la naturaleza.
Lejos del bullicio mediático y de las grandes ciudades, existe un enclave gastronómico que ocupa un lugar especial en el mapa sentimental de la cantante.
María del Monte, en su visita al restaurante El Martinete.
En el corazón de un Parque Natural
Se trata del restaurante El Martinete, un rincón con alma de mesón tradicional ubicado en el kilómetro 12 de la carretera Estación de Cazalla (Km 12), en la zona de la Ribera del Huesna, en la Sierra Norte sevillana.
Su gran atractivo reside no solo en los fogones, sino en su emplazamiento idílico: se encuentra justo al lado de las majestuosas cascadas del Huéznar, una de las joyas naturales más icónicas del Parque Natural Sierra Morena de Sevilla, declaradas Monumento Natural.
La artista no ha dudado en dejarse seducir por el encanto de este paraje y la contundencia de sus platos. Muestra de ello fue su visita el 22 de agosto de 2025, cuando acudió al establecimiento para disfrutar de un almuerzo en plena naturaleza.
La propia casa inmortalizó el momento en sus redes sociales compartiendo una fotografía junto a la cantante y un caluroso mensaje de bienvenida: "Hoy nos ha visitado en nuestro restaurante María del Monte, un placer conocerte".
Carnes ibéricas, caza y cocina de siempre
La propuesta de El Martinete es un auténtico alegato en favor de la cocina casera y los productos locales.
El establecimiento se ha erigido como un templo imprescindible para los amantes de las carnes a la brasa, donde los cortes de ibérico y las especialidades de caza mayor —como el venado o el jabalí— se convierten en las estrellas indiscutibles de la comarca.
Los guisos de cuchara elaborados con mimo, las raciones para compartir y los sabores recios de la sierra completan una carta pensada para reponer fuerzas tras recorrer las pozas y senderos del río Huéznar.
Sin duda, es una parada culinaria imprescindible que combina naturaleza, cocina autóctona y, desde el pasado año, el sello indiscutible de una de las grandes figuras de la música española.
