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La chaqueta torera que Isabel Díaz Ayuso (47 años) lució este 12 de octubre en los actos del Día de la Hispanidad no salió de un catálogo ni de una colección. Es una pieza única, confeccionada a medida por la Sastrería Santos a partir del tejido y los bordados de un traje de luces del torero José María Manzanares (44).

Todo comenzó el pasado 21 de septiembre, durante la entrega de los Premios Cultura de la Comunidad de Madrid. La hija de Santos -propietario de la mítica sastrería- acudió al acto con un chaleco bordado por el taller, de estética taurina pero con un aire más urbano.

"Cuando mi hija subió al escenario para hacerse una foto con ella, la Presidenta se quedó mirando el chaleco y le gustó. Mi hija le dijo que se lo había hecho su padre y ahí quedó la anécdota", cuenta en primicia Santos a EL ESPAÑOL.

Ayuso con vestido de Rocío Osorno y chaqtilla de la Sastrería Santos. Gtres

Esa misma tarde recibió una llamada de Presidencia. Ayuso quería una prenda especial para el desfile del 12 de octubre y otra para la corrida de la Hispanidad.

"Cuando alguien tan importante como ella te pide que le hagas algo de tus manos, sientes orgullo. Llevas muchos años trabajando para muchos clientes y firmas importantes, pero siempre te gusta que se fijen en tu trabajo y que sea reconocido", admite el artesano.

La Sastrería Santos no trabaja con un muestrario cerrado de prendas, ya que su especialidad son los trajes de luces, que se diseñan y confeccionan desde cero para cada torero. Aun así, enviaron a Presidencia imágenes de varios modelos llamativos, entre ellos el traje que José María Manzanares vistió en Sevilla el año pasado, bordado con hilos de cobre.

"Le gustó ese y ella misma me mandó una recreación hecha con IA del traje que se había puesto en la visita del Papa acoplando el bordado ese de Manzanares en su traje, y dice: 'Ah, pues puede quedar bonito', y le dije: 'Bueno, pues voy a hacer algo parecido'. Y de ahí surgió la idea del traje de Manzanares", cuenta el artesano.

El resultado fue una chaquetilla campera de corte femenino, sin cuello y pensada para un evento especial, con los mismos bordados que caracterizan el traje de Manzanares. Para lograr que el conjunto fuera fiel a la inspiración original, Santos pidió al torero dos metros del tejido de su traje. "José Mari se quedó encantado y me lo envió sin ningún problema", asegura.

Chaquetilla campera de corte femenino, sin cuello. Gtres

Seis personas y horas extra

La creación se convirtió en un trabajo de equipo. Tres bordadoras, además del equipo de montaje del taller y el propio Santos, participaron en la prenda: seis personas en total. "Yo también le doy a la aguja. Como soy artesano, tengo que estar siempre al pie del cañón", señala.

El tiempo apremiaba. "La semana pasada tuvimos que trabajar unas tres horas más cada día", explica Santos. La agenda de la presidenta, sumamente complicada, impidió incluso realizar pruebas.

Primero enviaron el chaleco, una pieza más sencilla, para comprobar cómo le sentaba y ajustar después la chaqueta.

El esfuerzo tuvo su recompensa. "Al contrario de poner pegas, ella estaba encantada y súper feliz. Ayer se encontraba dichosa. Sé que le gustan mucho los símbolos y la moda taurina, pero nunca había tenido algo tan profesional", revela el sastre.

La exclusiva prenda no está pensada para comercializarse. Es un encargo exclusivo, realizado para Ayuso y para aquel momento. "Le he dicho que, si la necesita más días, que la use cuando quiera", aclara Santos.

Está confeccionada a partir de un traje de José María Manzanares. Gtres

El artesano, que viste habitualmente a toreros, explica que este tipo de peticiones son excepcionales, aunque no inéditas. Entre sus trabajos más especiales recuerda el traje goyesco diseñado por Armani para Cayetano Rivera (49) en la Goyesca de Ronda, que se confeccionó en su taller, y una colaboración con Dolce & Gabbana para la inauguración de su tienda en la calle Ortega y Gasset de Madrid.

El guiño perfecto para el 12-O

Ayuso combinó la chaqueta con un vestido azul marino de Rocío Osorno, una prenda que ya había lucido en otra ocasión y que recuperó para la Fiesta Nacional.

Sobre esa base sobria destacaron los bordados florales en tonos dorados, cobrizos y ocres, que aportaron textura, volumen y un marcado carácter artesanal al estilismo.

La pieza convirtió un look clásico en uno de los más comentados de la jornada, reforzando el vínculo de la presidenta madrileña con la estética taurina y con la sastrería tradicional española.