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La madrugada terminó en comisaría. Y con tres detenidos. Rafael Amargo (51 años) y su pareja, Luciana Bongianino (38) han sido arrestados este sábado en el distrito madrileño de Carabanchel tras un violento enfrentamiento con un hombre que, presuntamente, había irrumpido por la fuerza en su domicilio.

Lo que comenzó con la entrada de un intruso en un inmueble residencial acabó con la intervención de la Policía Nacional, una pelea y un nuevo episodio judicial en la trayectoria del artista granadino.

Los hechos se produjeron a primera hora de la mañana en un local de dos plantas utilizado como vivienda.

Rafael Amargo. GTRES.

Según la información publicada este sábado por El Mundo, el tercer implicado, un hombre de origen magrebí cuya identidad no ha trascendido, habría fracturado un cristal para acceder al interior. Una vez dentro, se habría enfrentado directamente con Amargo. La discusión derivó en una pelea física que obligó a movilizar a las fuerzas de seguridad.

Eran aproximadamente las 6.30 horas cuando los agentes llegaron al inmueble. Los vecinos habían alertado de la situación tras escuchar gritos y fuertes ruidos procedentes del interior. Al entrar en escena, los policías encontraron un ambiente de máxima tensión y detuvieron a los tres implicados: el bailaor, su pareja y el supuesto intruso.

Los tres fueron trasladados a dependencias de la Policía Nacional en Carabanchel para prestar declaración y esclarecer cómo se produjo la entrada en la vivienda, quién inició las agresiones y cuál fue la participación de cada uno en el enfrentamiento.

Tres detenidos y distintas acusaciones

El episodio no se limita a una intervención policial por una presunta entrada ilegal en un domicilio. Según ha adelantado el citado diario, Rafael Amargo se enfrenta a una investigación por un presunto delito de atentado contra la autoridad y otro de lesiones.

Por su parte, su pareja, Luciana Bongianino, está acusada de un presunto delito de lesiones. El tercer detenido, señalado como el hombre que habría accedido por la fuerza al inmueble, está investigado por presuntos delitos de allanamiento y agresión.

La calificación jurídica de los hechos deberá concretarse a partir de las diligencias policiales y judiciales. Por el momento, las acusaciones no equivalen a una condena. Será necesario determinar las circunstancias exactas del enfrentamiento, incluida la eventual existencia de una actuación defensiva ante la irrupción en la vivienda.

La secuencia presenta, además, dos planos distintos. Por un lado, la presunta entrada violenta de un desconocido en un domicilio particular. Por otro, la respuesta de quienes se encontraban en su interior y los hechos que motivaron su detención. La investigación deberá establecer qué ocurrió durante esos minutos y qué responsabilidad corresponde a cada uno de los implicados.

Un regreso artístico bajo otro frente judicial

La detención llega en un momento en el que Amargo trataba de reordenar su vida personal y recuperar espacio en el terreno profesional. Meses atrás, el artista había anunciado que estudiaba la carrera de Psicología y preparaba un nuevo espectáculo con el que pretendía regresar a los escenarios.

Ese proyecto de vuelta queda ahora condicionado por un episodio que vuelve a situar su nombre en la actualidad policial y judicial. La noticia irrumpe, además, en una trayectoria pública en la que los anuncios artísticos y los conflictos han convivido durante años, con un impacto evidente en la percepción mediática de su figura.

Amargo, nacido en Granada y conocido por su trabajo como bailaor y coreógrafo, destaca sobre las tablas por su arriesgada apuesta artística, que va más allá del flamenco tradicional. Sin embargo, en los últimos años su nombre ha aparecido también ligado a procedimientos judiciales y controversias que han desplazado el foco desde los escenarios hasta los tribunales.

Rafael Amargo. Cedida

De la operación Codax a la absolución de 2024

Uno de los capítulos judiciales más relevantes de su trayectoria comenzó en 2020, cuando fue detenido en el marco de la denominada operación Codax.

La investigación policial apuntaba entonces a un presunto delito de tráfico de drogas y a una supuesta pertenencia a una organización criminal. Según las acusaciones formuladas durante aquel procedimiento, la actividad investigada estaría vinculada a su entorno y a su domicilio.

La Fiscalía llegó a solicitar para el artista una pena de nueve años de prisión. Sin embargo, el proceso concluyó en abril de 2024 con su absolución por parte de la Audiencia Provincial de Madrid.

El pasado 20 de septiembre, Amargo tuvo que hacer frente a otro duro varapalo, esta vez personal: la muerte de su padre, Florentino García Martín, a quien estaba profundamente unido.