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Veinte años después de darse el "sí, quiero", Pepa Muñoz (65 años) y Mila Nieto han vuelto a celebrar su amor por todo lo alto.

La cocinera y la empresaria reunieron este 3 de octubre a familiares y amigos para conmemorar sus dos décadas de matrimonio en una jornada en la que hubo espacio para la emoción, los discursos, la música y, por supuesto, el baile.

"La historia de amor más bonita del mundo". Así definieron ellas mismas una celebración que sirvió para echar la vista atrás y recordar todo lo que han construido juntas durante estos años, tanto en el terreno personal como en el profesional.

Su historia comenzó mucho antes de esta celebración. En 2003 pusieron en marcha El Qüenco de Pepa, un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la gastronomía madrileña.

Un negocio que ha crecido de la mano de la pareja y de su familia, formada también por sus dos hijas, Lola y Candela. La primera estudia para convertirse en chef y continuar con la tradición familiar, mientras que la segunda ha optado por la Medicina.

Uno de los recuerdos de la boda de Pepa Muñoz. Instagram @sandraaladro

Ahora, dos décadas después de su primera boda, Pepa y Mila quisieron volver a reunir a las personas más importantes de sus vidas para celebrar todo ese camino recorrido.

Una ceremonia rodeadas de amigos

La celebración estuvo cuidada al detalle. Sobre las mesas, los invitados encontraron unas tarjetas en las que Pepa y Mila compartían algunas de las palabras que, para ellas, han sido fundamentales durante estos veinte años: "Respeto, familia, amor, fidelidad, trabajo, esfuerzo, valentía, lealtad, amistad, fe, solidaridad, alegría...".

Un listado que, tal y como explicaron las protagonistas, va mucho más allá de una simple recopilación de buenos deseos.

"No son solo palabras bonitas. Son las raíces que sostienen nuestra historia y el legado que queremos seguir construyendo cada día", aseguraron.

José Luis Martínez-Almeida durante el discurso en la boda de Pepa Muñoz. Instagram

Para una ocasión tan especial, ambas escogieron estilismos muy diferentes.

Mila se decantó por un conjunto blanco cuya parte superior dejaba un hombro al descubierto, mientras que Pepa apostó por un blusón y pantalón con detalles florales en rojo. Las dos vivieron la ceremonia con evidente emoción.

Entre los invitados no faltaron algunos de sus amigos más conocidos. Samantha Vallejo-Nágera (56) acudió acompañada de su hijo Roscón (18), mientras que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (51), tuvo un papel especial durante la celebración al dedicar un discurso a las dos homenajeadas.

José Manuel Soto (65) y Raúl Prieto (50) fueron otros de los rostros que quisieron acompañarlas en una fecha tan señalada. También estuvo Fran Rivera (52) junto a Lourdes Montes (42).

Otra de las personas que quiso compartir públicamente su emoción fue Remedios Cervantes (61).

La actriz publicó una fotografía junto a Pepa y Mila acompañada de unas palabras que resumían el ambiente de la jornada: "Lágrimas, risas y mucho amor... Gracias, amigas queridas, por dejarme ser partícipe de vuestra felicidad. Por muchos años más".

Fran Rivera se arranca a bailar con Pepa

Pero si hubo algo que dejó claro que la celebración terminó convirtiéndose en una auténtica fiesta fue la música.

José Manuel Soto y el grupo sevillano Siempre Así pusieron la banda sonora a una noche que fue subiendo de intensidad a medida que avanzaban las horas.

Fran Rivera bailando con Pepa Muñoz en su reboda. Instagram

Y entre música y amigos llegó uno de los momentos más espontáneos de la noche. Fran Rivera no dudó en subirse a bailar con Pepa Muñoz para celebrar junto a ella sus veinte años de matrimonio.

El vínculo especial que une al diestro con la cocinera hizo que protagonizaran uno de los momentos más divertidos de la velada.

Así, entre discursos, lágrimas, risas y mucho baile, Pepa Muñoz y Mila Nieto volvieron a celebrar su historia de amor dos décadas después de su primera boda.

Una fiesta rodeadas de quienes han compartido con ellas parte de ese camino y que quisieron estar presentes para brindar por lo vivido y, sobre todo, por los años que todavía quedan por delante.