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Hace unas horas, dos jóvenes posteaban en sus respectivas redes sociales una imagen que evidenciaba una reunión entre ellos, a priori informal y desenfadada. Los protagonistas no son, en absoluto, personas anónimas o acaso fuera del circuito mediático, social o del papel couché.

Se diría que al contrario: ella se llama Alicia Ortiz Alcocer (25 años), es nieta de Esther Koplowitz (79) y Alberto Alcocer (83); él es un joven extremeño, de nombre Ismael Villalobos (37). Así, a bote pronto, puede que nadie lo identifique, pero es el fundador de un próspero negocio.

Villalobos está detrás de la compañía La casa de las carcasas, que opera en toda España y allende los mares. El negocio, fundado en 2012 por Ismael en Jaraíz de la Vera (Cáceres), ha crecido hasta superar los 1.100 establecimientos en 13 países, todos gestionados por la empresa.

Alicia Ortiz Alcocer. Gtres

Algunas crónicas sitúan su fortuna en 100 millones de euros con tan sólo 37 años. Así, de vender accesorios para teléfonos móviles desde una pequeña localidad extremeña se ha consolidado como una de las mayores fortunas jóvenes y se codea con la élite empresarial madrileña.

La reunión con Alicia Ortiz Alcocer sitúa a Villalobos en el centro del interés mediático. En la foto de la dupla -de amigos, porque EL ESPAÑOL puede informar que tras esta cita sólo hay "temas de trabajo"- se observan dos copas de vino, una tablet y documentos de trabajo.

La historia de Villalobos es la de una de las expansiones comerciales más espectaculares del comercio minorista europeo. Graduado en Ciencias Políticas y natural de Jaraíz de la Vera (Cáceres), Villalobos detectó en 2013 un nicho de mercado desatendido en el sector de la telefonía.

Con una inversión inicial de apenas 4.000 euros, puso en marcha La Casa de las Carcasas, primero como una tienda 'online' de fundas y accesorios y, poco después, como una tienda física en Madrid que revolucionaría el concepto de venta rápida en calle.

El crecimiento fue meteórico. Su modelo de negocio, basado en ubicaciones prémium, una rotación constante de producto y un servicio al cliente intensivo, llamó la atención de los grandes fondos de inversión.

En 2021, la gestora de capital riesgo ProA Capital adquirió una participación mayoritaria de la compañía por una cifra superior a los 100 millones de euros -de ahí que se le atribuya una fortuna de semejante magnitud, si bien no hay mayores datos de su imperio-.

A pesar de la venta, el extremeño conservó parte del accionariado y se mantuvo al frente como consejero delegado. Esta operación consolidó su fortuna personal y le permitió seguir capitaneando el barco.

En 2025 la cadena alcanzó su tienda número 1.000 y actualmente supera los 1.100 establecimientos en 13 países. Una proyección empresarial que el pasado mes de agosto se vio respaldada con su nombramiento como miembro del consejo de administración del Sevilla FC.

El encuentro entre Ismael Villalobos y la nieta de Esther Koplowitz cuenta, además, con un nexo societario y familiar muy definido.

El padre de Alicia, Fernando Ortiz Bahamonde, es socio director y fundador de ProA Capital, la misma firma financiera que desembolsó más de 100M por el imperio de las carcasas en 2021.

Aunque por el momento no se han revelado los detalles del acuerdo, la cita sugiere que La Casa de las Carcasas podría estar planificando un giro estratégico en su imagen corporativa, eventos o activaciones de marca de la mano de Studio AOA, la agencia fundada por Alicia.

Quién es Alicia Ortiz Alcocer

Heredera de una de las sagas empresariales más influyentes de España, la sobrina de Alicia Koplowitz triunfa con su propia agencia de experiencias para marcas poderosísimas.

Ali -como la conoce su entorno- representa la renovación generacional de la élite empresarial española.

Hija de Alicia Alcocer Koplowitz y del empresario Fernando Ortiz Bahamonde, es nieta de la icónica empresaria y filántropa Esther Koplowitz.

Tras graduarse en Administración y Dirección de Empresas, decidió desvincularse de la estructura corporativa familiar para emprender su propio camino en el sector privado.

Su proyecto personal es Studio AOA, una agencia enfocada en el marketing de experiencias, la producción de eventos y la estrategia creativa para marcas de lujo.

La joven, en un acto público. Gtres

"Somos un estudio de marketing global, diseño de eventos y producción, que elabora experiencias inolvidables con innovación y atención al detalle. Porque creemos que la perfección está en los detalles y eso es lo que hace la diferencia", anuncian en redes.

A pesar de su juventud, la firma se ha ganado un hueco destacado en el sector tras firmar proyectos para la casa de modas Loewe y sumar a su cartera a multinacionales de la talla de Tous.

Con una creciente visibilidad en el mundo de la moda y tras finalizar hace unos meses una relación con un financiero belga, la nieta de Koplowitz demuestra con su cita junto a Ismael Villalobos que su agencia sigue atrayendo a los mayores patrimonios y firmas del país.

En el plano sentimental, hay que dejar claro que Alicia está enamorada. El afortunado es un belga, de nombre Edouard Rebilly. Llevan cerca de año y medio de relación. Fue el medio Vanitatis el que descubrió el romance.

Édouard Rebilly es belga y pertenece a una familia de empresarios establecida en Londres. En la capital británica, precisamente, el joven ha cursado sus estudios.

Alicia y Édouard ya han viajado juntos en varias ocasiones, entre ellas a Brasil y Argentina hace unos meses, donde coincidieron con el hermano de él. Además, ambos han presumido en redes sociales de algunos vuelos en jet privado y de varias fiestas glamurosas.

"El amor es central para mí. Me hace feliz haber encontrado una relación que me suma, que me da paz y que me hace crecer. Y el amor de mi familia es mi motor diario. ¿Idealizar? No mucho, soy bastante realista. Creo que el amor se construye con respeto", dijo hace un tiempo en ¡HOLA!

"Me enamora la inteligencia, la conversación y la curiosidad. Me gusta la gente con valores: trabajo, esfuerzo, ambición sana y buen corazón. También me conquistan el humor y la coherencia", agregó Ortiz Alcocer.