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Un mes crucial se dibuja en el horizonte de María del Monte (64 años). La atención mediática gravita sobre la inminente boda de su sobrino Chema Tejado en octubre. El evento podría escenificar el esperado reencuentro con su otro sobrino, Antonio Tejado.

Todo ocurre antes de que este se enfrente a un juicio en el que se solicitan hasta 30 años de prisión por su presunta implicación como autor intelectual en el asalto a la casa de la artista en Gines, en agosto de 2023. Ante esta tormenta, la cantante ha optado por refugiarse en la serenidad de las letras.

El próximo 7 de octubre ve la luz su esperado libro, Si el corazón se equivoca, se le perdona, una obra en la que la artista se abre en canal para exponer una filosofía de vida modelada a golpes de pérdida y resiliencia.

Durante la entrega del Premio Andaluz de las Bellas Artes al compositor Manuel Alejandro en Sevilla, María del Monte abordó ante los micrófonos de Europa Press el sentido real de este proyecto editorial, desmarcándose por completo del morbo y las polémicas familiares.

"Sale prontito, el día 7 si Dios quiere. Pero vamos, que tampoco es un libro de morbo ni de cosas de esas. Es un libro un poquito más profundo que me propusieron, me ha apetecido y lo he hecho. Con mis experiencias y mi manera de ver las cosas, pero sin llegar a ser coach, porque no lo soy ni quiero", explicaba la folclórica con la sensatez que la caracteriza.

Al ser preguntada por las decepciones sufridas a lo largo de los años, aludidos inevitablemente por el proceso judicial que salpica a su entorno familiar, la cantante prefiere restar dramatismo al desengaño para resituar el dolor en la escala de lo verdaderamente irreparable.

"Bueno, es que la vida es eso: unas veces viene bien dada y otras regular. Mal dada solo viene cuando alguien se te va. Y, como todo el mundo, en toda una vida he tenido decepciones", ha confesado.

María del Monte. 'Y ahora Sonsoles'.

Duelo y heridas familiares

Su afirmación cobra un peso devastador al repasar la cadena de duelos que han sacudido su existencia en los últimos años.

Entre 2020 y 2021, la COVID-19 asestó dos golpes brutales a su núcleo íntimo con el fallecimiento de su hermano Antonio en abril de 2020 (a los 65 años) y, apenas un año después, en mayo de 2021, de su hermano Juan Carlos (padre de Antonio Tejado).

La pena iría a mayores en agosto de 2021 con el adiós a su gran pilar, su madre Bibiana Algaba, cuya muerte dejó un vacío irreparable en la vida de la cantante.

Someterse a la pérdida de tres de las personas más importantes de su vida en poco más de un año reconfiguró por completo su orden de prioridades.

De ahí que, frente al trauma que supuso el asalto a mano armada en su casa de Sevilla, donde amordazaron y amenazaron de muerte a su pareja, Inmaculada Casal, y a ella misma, y el posterior impacto emocional de ver a su propio sobrino señalado por la justicia, María del Monte mantenga una postura de contención.

Para la artista, los desengaños son peajes que se amortizan con el tiempo; el verdadero sufrimiento reside en la ausencia de quienes ya no están.