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Muchas son las interrogantes en torno a la vida actual de María Teresa Fernández de la Vega (77 años). Sobre todo a raíz de que el Consejo de Estado haya puesto en marcha por unanimidad el expediente para sustituirla en la Sección Séptima del organismo.

La exvicepresidenta primera del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acumula ya más de un año sin acudir a las sesiones de la institución tras sufrir un percance de salud derivado de una severa caída. Debido al tiempo que ha transcurrido desde su accidente, se evidencia la imposibilidad de que vuelva a desempeñar normalmente sus funciones.

Esto ha provocado que otras personas de la entidad hayan tenido que asumir las tareas correspondientes a su sección. Además, ha llevado al órgano consultivo a declarar su situación de incapacidad funcional como "irreversible". Tras este procedimiento reglamentario, acordado por unanimidad por la Comisión Permanente, se formalizará su sustitución como consejera permanente.

A día de hoy, la exdirigente socialista afronta un retiro que parece ser definitivo centrado en su recuperación médica y arropada en exclusiva por su círculo familiar más estrecho.

María Teresa Fernández de la Vega, en Madrid, en 2019. GTRES

La atención de su hermano Jesús

Sin cónyuge ni descendencia directa, el cuidado diario de María Teresa Fernández de la Vega recae, tal como detalla Informalia, sobre su único hermano, Jesús Fernández de la Vega. Exinspector de Trabajo y antiguo directivo de Repsol y, en materia de edad, algo mayor que la exministra, es él quien supervisa sus cuidados y la acompaña en sus rutinas.

Quienes han estado en contacto con su entorno señalan al citado medio que, aunque físicamente ha experimentado una notable pérdida de peso tras el percance, evoluciona de forma estable y atraviesa periodos de cierta tranquilidad.

Personas del entorno de la que fuera vicepresidenta primera del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sostienen, además, que "está delgada, pero físicamente se encuentra bien".

Jesús está "pendiente de ella en todo momento", deslizan. La acompaña de manera constante y procura que se encuentre bien atendida.

La presencia de Jesús al frente de sus cuidados responde a una alianza personal que ambos mantuvieron intacta incluso durante los años de mayor exposición pública. Ya en 2007, en una célebre entrevista concedida al escritor Juan José Millás en El País Semanal, la propia política explicaba que en su vida había "armonía" más que felicidad y hablaba por teléfono con su hermano varias veces al día para consultar decisiones y apoyarse mutuamente.

María Teresa Fernández de la Vega. GTRES

La renuncia que cambió su destino

Cabe recordar que la falta de cargas familiares directas de la política responde a una decisión consciente tomada en su juventud.

Nacida en Valencia en el seno de una familia de la burguesía funcionarial, -su padre, Wenceslao Fernández de la Vega, fue inspector y delegado de Trabajo-, completó la carrera de Derecho en Madrid antes de ingresar en el Cuerpo de Secretarios Jurídicos Laborales y convertirse en magistrada.

Durante aquellos años de formación mantuvo un noviazgo formal que derivó en compromiso. Sin embargo, a una semana de la boda canceló el enlace de forma fulminante.

La decisión provocó el consecuente disgusto a sus padres, pero Fernández de la Vega justificó años después que la inminencia del matrimonio amenazaba la independencia que buscaba consolidar.

Tras trasladarse a Barcelona en 1974 para ejercer como jueza, mantuvo otras relaciones sentimentales a lo largo de su vida, siempre de manera discreta. Eso sí, rechazó de forma categórica la convivencia bajo la figura del matrimonio o la maternidad. En ese sentido, siempre tuvo claro que su prioridad no eran las cuestiones del amor, sino su carrera en la judicatura y la administración pública.

Fernández de la Vega y Ledesma./ N. R.

Extensa trayectoria en la administración

El procedimiento abierto por la Comisión Permanente del Consejo de Estado, que incluirá un dictamen elaborado por dos consejeros y un letrado antes de elevarse al Consejo de Ministros, cierra la última etapa pública de Fernández de la Vega.

Tras pasar por el Consejo General del Poder Judicial, la Secretaría de Estado de Justicia en la etapa de los sumarios del GAL y la portavocía del Ejecutivo entre 2004 y 2010, la excolaboradora de Zapatero presidió el propio Consejo de Estado entre 2018 y 2022.

Actualmente, liberada de las obligaciones en la Sección Séptima, donde ha sido la encargada de los expedientes de Educación, Cultura y Ciencia, Fernández de la Vega permanece alejada de la vida pública, volcada en la evolución de su salud y bajo la tutela directa del hermano más incondicional. El mismo que la ha acompañado desde el inicio de su carrera.