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Durante dos décadas, Pablo Motos (61 años) ha convertido El Hormiguero en uno de los espacios más reconocibles de la televisión española, colándose cada noche en las casas de millones de espectadores.

Sin embargo, tras las cámaras, el presentador ha mantenido una frontera infranqueable: su vida personal queda estrictamente al margen del espectáculo. Esa discreción ha acompañado siempre su sólida relación con Laura Llopis, su mujer y compañera de trabajo en el programa de Antena 3.

Son muy pocos los detalles que ambos han compartido públicamente sobre su historia de amor. El comunicador de Requena los ha ido desvelando con cuentagotas, pero recientemente ha dado a conocer uno de los más íntimos: el motivo por el que decidió no tener hijos biológicos.

Pablo Motos. Atresmedia.

"Yo cuando llegué ya había dos"

La confesión surgió durante la visita a plató de Julio Iglesias Jr. (53). En un momento de la entrevista, Motos quiso saber si el entorno del cantante le presionaba para ser padre.

"No. Eso es ahora o nunca porque el tiempo pasa y no voy a ser como mi abuelo", respondió el artista con humor en referencia al recordado doctor Iglesias Puga, aclarando que su pareja, Ariadna Romero, ya tiene un hijo con el que conviven en Miami.

Fue entonces cuando el invitado le devolvió la pregunta al presentador: "¿Tú eres padre?". La respuesta de Motos fue tan breve como reveladora: "Yo cuando llegué ya había dos".

Cuando comenzó su historia con Laura Llopis, ella ya era madre de dos hijas. Ambas se integraron con el tiempo en el núcleo familiar del comunicador y han terminado vinculadas profesionalmente al propio equipo de El Hormiguero: una ejerce como guionista y la otra forma parte del departamento de atrezzo.

Pablo motos y su mujer, Laura Llopis Gtres Gtres

Su boda secreta en Valencia

Durante la conversación, el presentador admitió que sí existió una época en la que se planteó ampliar la familia, impulsado por el insistente reclamo de su entorno más cercano. "Tuve una etapa donde me insistían mi mujer y mis padres. Me decían todos la misma frase: '¿No vas a tener un pelirrojete?'", relató entre risas sobre la presión que recibía en casa.

Sin embargo, su propia memoria de la infancia terminó decantando la balanza: "Yo valoraba cómo había sido de niño y pensaba: ni de coña tengo yo un delincuente enano por la casa".

La espontánea anécdota permite asomarse a la faceta más reservada de una pareja que comenzó a gestarse siendo primero compañeros de trabajo. Al principio, entre ellos no hubo un flechazo inmediato. Pero el empeño de Motos terminó consolidando una relación que dio comienzo cuando él, por fin, se lanzó a mostrar sus sentimientos.

"Nos conocimos en la radio, en Valencia, yo estaba de presentador y ella en producción. A mí me gustaba, pero ella pasaba... El desprecio más grande se queda en nada comparado con el de ella. Yo me preguntaba '¿te vas a morir sin haberla besado?', y un día me lancé", confesó años atrás el propio Motos.

Tras años de discreta relación, optaron por contraer matrimonio. Algo que hicieron con la misma mesura con la que han llevado su idilio.

Para evitar a la prensa, acudieron a un juzgado valenciano donde los funcionarios les permitieron entrar por la puerta trasera. Pese a la discreción, los trabajadores del centro los recibieron entre aplausos.

Después de la firma, la celebración se redujo a una paella en la más estricta intimidad y el regreso a casa; un reflejo fiel de cómo el rostro más visto de la televisión ha construido su vida personal: lejos del ruido mediático y sin convertir su intimidad en parte del show.