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Pocas figuras en la historia de la cultura popular hispana han alcanzado un estatus tan legendario e inalcanzable como Julio Iglesias. El artista español más universal ha cumplido 83 años este 23 de septiembre y, lejos de abrumarse por el paso del tiempo, el cantante sigue observando el mundo con la perspectiva madura y lúcida de quien lo ha conquistado absolutamente todo.

Sin embargo, su aniversario llega enmarcado en un contraste evidente: mientras el público rememora sus reflexiones vitales sobre el sentido del éxito, los tribunales españoles vuelven a situar su nombre en el foco mediático por asuntos alejados del escenario.

A lo largo de más de medio siglo de carrera, la voz de canciones míticas como Me olvidé de vivir o Hey! no solo ha cantado al amor, sino que ha conceptualizado su propia filosofía sobre la existencia.

Julio Iglesias. Wikipedia Wikipedia

"La felicidad es un instante"

Para el artista madrileño, el concepto tradicional de felicidad nunca ha sido un fin absoluto. Para él, este término se ha sobrevalorado frente a la verdadera fuerza motora de la vida: la pasión.

En una de sus reflexiones más célebres concedidas a la revista ¡HOLA! en septiembre de 2013, con motivo de su 70º cumpleaños, el intérprete dejaba clara su visión contraintuitiva sobre el bienestar personal.

"Estar entusiasmado y apasionado es más importante que estar feliz. La felicidad es un instante, una ráfaga, pero el entusiasmo y la pasión te mantienen vivo cada día", ha reconocido.

Una máxima que repetía años más tarde en una entrevista con El País en mayo de 2019, donde matizaba que la estabilidad plana no va con su naturaleza: "Yo no sé lo que es la felicidad plena, pero conozco perfectamente lo que es la pasión por vivir, por cantar y por sentirme útil".

Asimismo, durante la promoción de su álbum México en 2015, el artista subrayaba ante la cadena Univision que el secreto de su longevidad profesional no era el complacimiento, sino la insatisfacción constante: "La gente cree que ser feliz es estar tranquilo. Para mí, la tranquilidad es el principio del fin. Si te conformas, te apagas".

La justicia examina la querella de sus exempleadas

Sin embargo, este cumpleaños encuentra al artista rodeado por la sombra de una causa judicial que se resiste a cerrarse en España. Recientemente, el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha pedido opinión sobre la querella que acusa de agresión sexual a Julio Iglesias a la misma Fiscalía que, meses atrás, ya rechazó que los tribunales españoles fueran competentes para investigar estos hechos.

El origen de este frente judicial se remonta al pasado mes de enero, cuando dos extrabajadoras del cantante —una de ellas, su fisioterapeuta— presentaron una denuncia ante el Ministerio Público contra el intérprete.

Las denunciantes le atribuyeron supuestos delitos contra los derechos de los trabajadores, agresión sexual y trata de seres humanos, que habrían tenido lugar en dos de sus residencias privadas ubicadas en República Dominicana y Bahamas.

En su momento, la denuncia recayó en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde la teniente fiscal Marta Durántez concluyó que la jurisdicción española carecía de competencia territorial para investigar el caso: los supuestos hechos ocurrieron en el extranjero, ninguna de las dos denunciantes ostenta la nacionalidad española y el propio Julio Iglesias no reside en España desde hace años.

Pese al archivo inicial en esa vía, las dos exempleadas —asesoradas nuevamente por la ONG Women's Link Worldwide— han insistido formalmente por una vía más directa: la presentación de una querella ante los Juzgados Centrales de Instrucción.

Ante este nuevo paso, el magistrado instructor ha vuelto a dar traslado a la Fiscalía para que ratifique o modifique su criterio sobre la competencia de la justicia española.

Entre el poso de sus reflexiones sobre el entusiasmo vital y el laberinto judicial que afronta en su tierra natal, Julio Iglesias alcanza los 83 años fiel a su esencia: manteniendo la mirada atenta sobre un legado que rehúsa permanecer en el olvido.