Cinco meses después de su ingreso hospitalario, la baronesa Thyssen (83 años) sigue sin dejarse ver. Aunque tanto su entorno como ella misma insisten en que está totalmente recuperada de la fuerte neumonía que sufrió en el mes de mayo, lo cierto es que no ha vuelto a aparecer en ningún acto público. Tampoco privado.
Este miércoles, 16 de septiembre, su hijo, Borja Thyssen (46), y su nuera, Blanca Cuesta (52), ejercían de anfitriones en un importante acto del Museo Thyssen en Madrid. Y lo hacían con la notable ausencia de Tita.
La mecenas había asegurado hace unas semanas a sus amigos periodistas que viajaría próximamente a la capital española para atender sus asuntos del museo, pero parece que finalmente no ha podido ser.
Según fuentes consultadas por este medio, la baronesa no se ha movido de su casa de Sant Feliu de Guíxols, en la Costa Brava. No lo ha hecho desde el día que recibió el alta hospitalaria.
Ha pasado todo el verano encerrada en los confines de su mansión, recuperándose y centrándose en ella misma. Dice que está preparando sus memorias y negociando con alguna plataforma para que su vida se convierta en una serie.
La baronesa Thyssen en el Mata Mua.
Su ausencia de este miércoles no ha sido lo único que ha llamado la atención. Hay otro movimiento, el de su barco Mata Mua, que tampoco ha pasado desapercibido.
La embarcación, que ha estado todo el verano anclada en el puerto de Sant Feliu, ya ha hecho el viaje de vuelta a su puerto habitual. Los que paseen estos días por Barcelona podrán ver el impresionante velero atracado en el muelle.
Como ha podido averiguar EL ESPAÑOL, el barco se encuentra en el fondeadero catalán desde hace cuatro días, mientras la baronesa ha decidido permanecer en su mansión de Gerona.
Este ha sido el primer verano en muchos años en el que Tita no ha disfrutado de su lujosa embarcación. Como sucede habitualmente, al instalarse en su residencia de la Costa Brava, el barco fue trasladado a principios de julio desde Barcelona y amarrado frente a su domicilio para que pudiera utilizarlo durante su estancia.
Sin embargo, aunque este año la embarcación realizó el mismo trayecto, permaneció disponible para alquiler por 50.000 euros semanales, según pudo descubrir este periódico en exclusiva.
Con el final de la temporada estival y el regreso a sus obligaciones habituales, la baronesa y su barco solían abandonar Sant Feliu rumbo a sus respectivos destinos. Esta vez, no obstante, solo la embarcación emprendió el regreso: el barco volvió, pero Tita no.
Ampliación museo
El último acto que no ha contado con la presencia de Tita Cervera era de suma importancia. No era uno más. El ministro de Hacienda, Arcadi España (51), y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun (44), han anunciado este miércoles, 16 de septiembre, el proyecto de ampliación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en el edificio que fue el Palacio de Hielo y del Automóvil en la calle Duque de Medinaceli de Madrid.
El inmueble, que será cedido por el Ministerio de Hacienda para la ampliación, dotará al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de 10.000 metros cuadrados, que serán dedicados principalmente al arte del siglo XXI, según han explicado desde el Ministerio de España.
Además de los ministros, intervenieron también en el acto de presentación los patronos del museo Francesca Thyssen-Bornemisza (67), fundadora de la Colección TBA21, y Borja Thyssen.
Blanca Cuesta,Guillermo Solana y Borja Thyssen.
El hijo de Tita llegó acompañado de su mujer, muy sonriente y feliz por lo que allí se presentaba, y sin hacer ningún tipo de declaración sobre su madre.
La pareja, que afronta una nueva etapa familiar tras el traslado de su hijo mayor Sacha (18) a Estados Unidos para estudiar un doble grado de Ingeniería Mecánica y Electrónica, mostró total tranquilidad.
Después, en su intervención, Borja se emocionó al hablar de su padre, el barón Thyssen: "Mi padre me enseñó que una colección no es una posesión sino una conversación con el mundo, es un bien que se tiene, brevemente, en custodia".
De momento, no parece que Tita tenga intención de trasladarse a ningún lado. Junto a ella, sin separarse, se encuentra su hija Sabina (20) mientras que su melliza Carmen (20) va y viene a Barcelona donde estudia Derecho en la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).
