No hay frente que no salpique a Philippe Roger Valère (85 años). El viudo de Olivia Valère encara un trance convulso, marcado por los conflictos familiares y empresariales. Pero él defiende que ninguno de estos contenciosos los ha originado él; han venido impuestos por terceros.
Cualquiera que analice su situación actual puede colegir que todo estalló cuando murió su mujer, la inolvidable Olivia. En vida, la empresaria luchó por que todo estuviera en aparente orden y concordia. Fue perecer y abrirse una espita difícil ya de contener. Los problemas suman y siguen.
En los últimos meses el nombre de Philippe ha emergido por la contienda que libra con la que, hasta ahora, era la dirección del restaurante LOV Olivia Valère, local que él cedió en régimen de alquiler. En paralelo a esta trama, el francés también está en disputa con los hijos mayores de Olivia.
Karen Valère
En realidad, esta guerra de Philippe con los vástagos mayores de Olivia -Karen y Arnaud, hijos que la empresaria tuvo fruto de su historia de amor con Albert Albouhair- viene de lejos. En concreto, desde que murió Olivia y la herencia de ésta entró en liza.
La empresaria dejó todo bien dispuesto a través de un testamento ológrafo, como siempre ha defendido Philippe Valère. Este escrito que dejó Olivia está fechado en marzo de 2011 en París, y favorecía claramente a su viudo, Philippe Roger.
El documento, conviene matizar, no le atribuía la totalidad de la herencia en propiedad a Philippe, pero sí el usufructo vitalicio sobre sus principales inmuebles y un 25% del resto del patrimonio. Los hijos mayores de Olivia han manifestado que ese documento carece de validez.
En medio de esta situación, Philippe se ha enfrentado a Karen para que ésta abandone la casa de París que él, generosamente, le prestó tiempo a atrás al hijo de ella y que, con el tiempo, Karen ha hecho suya, como si fuera de su propiedad, siempre según la versión del también abogado.
Dice Philippe que ese inmueble lo compró él antes de su matrimonio con Olivia. Al tiempo que este caso sigue su curso legal, EL ESPAÑOL confirma que el próximo 20 de septiembre Philippe iba a verse las caras en Marbella con Arnaud, el otro hijo mayor de Olivia.
No obstante, ese juicio se ha atrasado por falta de pruebas, como contrasta este medio.
Philippe Valère junto a su última mujer, Olivia Valère, en una imagen de archivo.
El motivo de este juicio tiene que ver con un delicado episodio del que Philippe ya hizo referencia en una de sus charlas con este medio. "Arnaud me quitó el coche y los cuadros de casa", manifestó entonces, en modo sucinto. Ahora, esta cuestión ha llegado a los juzgados.
En efecto, Arnaud y Philippe se verán las caras porque un día, arguye Roger Valère, Arnaud entró en la casa "y se llevó el coche y los cuadros. Cuando se puso la denuncia, Arnaud se avino y dijo que devolvía el coche, pero que los cuadros se los quedaba, porque le pertenecían".
Tal y como se cuenta, estos cuadros, sostiene Arnaud, tienen un valor de cerca de dos millones de euros. La justicia, siempre según se relata, solicitó a Arnaud que presentara la documentación pertinente, que acreditara que esas obras de arte tienen el valor que él alega.
Esos documentos acreditativos, de momento, no se han presentado y ésa es la razón de que el juicio se haya pospuesto. Insiste el informante que Philippe está fuerte y con ganas de batallar: "Lo va a hacer todo por Olivia, para que se respeten sus voluntades".
Karen Valère, en una imagen-.
Volviendo a la guerra con Karen, el otro gran litigio familiar, como decíamos unas líneas más arriba, la hija de Olivia Valère está instalada en la casa de París. Philippe, hombre afable y nada propenso a la gresca, cedió el inmueble al hijo de Karen en claro afán de cordialidad.
Pero, cuando las espadas quedaron en alto y los hijos mayores de Olivia, declararon la guerra, Philippe dijo basta. Quiere recuperar su casa y, para ello, presentó una demanda de desahucio. Esta cuestión, se explica a EL ESPAÑOL, se ha visto también ligeramente paralizada.
Faltaba que la parte de Philippe, sus letrados, presentaran un documento clave: el testamento ológrafo, cuya validez sí ha sido acreditada en Francia, pero no en España. Con ese documento, tal y como informaba Vanitatis, se celebró el juicio el 20 de noviembre.
"Philippe quiere que se vaya de la casa de París. Cuando estaba viva Olivia, por comodidad, por estudios y tal, estaba allí viviendo el hijo de Karen. Cuando muere Olivia, Philippe, por supuesto, deja al hijo de Karen, o sea, le deja estar en la casa", contó un informante a EL ESPAÑOL tiempo atrás.
"Pero cuando empiezan todos los problemas con la herencia, el papel de Karen se hace importante dentro de esta situación", se agrega. El problema viene cuando Karen decide instalarse a vivir en esa casa y hacerla suya, según se desliza. "Ha cambiado la cerradura y el contrato de la luz".
Ahora, el empresario quiere que madre e hijo desocupen la casa. Philippe asevera que siempre se ha portado de fábula con los hijos mayores de Olivia, que la buena disposición por su parte ha existido siempre. Hasta que comenzaron los problemas y decide poner orden y reclamar lo suyo.
Sea como fuere, la persona con charla con este medio reflexiona lo que sigue: "El pasado 14 Olivia hubiera cumplido 80 años. Si levantara la cabeza y viera todo esto... No se lo merecía".
La tercera guerra de Philippe
Más allá de la familia, EL ESPAÑOL ha ido informando de la tercera guerra que encara Philippe.
El viudo de Olivia ha iniciado una batalla legal contra la actual dirección del restaurante LOV Olivia Valère en Marbella tras rescindir el contrato de explotación por "incumplimientos contractuales graves" e impagos.
Según ha denunciado, la gestión actual le debe alrededor de 1.100.000 euros entre alquileres impagos desde enero y préstamos contraídos a su nombre gracias a un poder que él otorgó.
Asimismo, Roger Valère acusa a la nueva dirección de usar de forma ilegal la marca Olivia Valère y de explotar sin autorización obras de arte vinculadas a la familia, lo que ha derivado en acciones civiles y penales por infracción de marca y derechos de autor.
El conflicto se enmarca en un trance adverso de salud: Philippe afirma que cedió la dirección del local en un momento de vulnerabilidad, tras sufrir un ictus hace un año, y que desde entonces la gestión ha provocado pérdidas millonarias y daños al legado del emblemático club.
