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Alessandro Lequio (68 años) está apurando sus días de verano en su querida Nigrán, en pleno corazón de las Rías Baixas, en Pontevedra, donde el conde y su mujer, María Palacios (48), tienen su refugio desde hace años, su paraíso particular. El enclave idóneo para desconectar.

Se trata de una casa de estilo rústico, de inspiración tradicional gallega, construida en piedra, con contraventanas de madera y vistas al Atlántico, tal y como ha mostrado el propio Lequio a través de sus redes sociales. Allí, como cada verano, Alessandro lleva una rutina tranquila.

"Lequio está bien, es un hombre principalmente sereno y estoico", apunta a EL ESPAÑOL una fuente, que compartió plató con el conde durante más de 30 años en Mediaset España. Se refiere esta persona a que Lequio no echa de menos la televisión. Mejor: la tele no era su vida.

Lequio y María Palacios, en una imagen de su Instagram. Redes Sociales

Era solo un trabajo, que le granjeó gran popularidad o pingües beneficios económicos, sí. Y que lo pasó francamente mal -por lo injusto- cuando lo despidieron con cajas destempladas, también. Pero Alessandro ha sabido no depender de ese ego del que muchos no pueden desprenderse.

En estos nueve meses desde aquel difícil 19 de noviembre de 2025 en que dejó su silla vacía en Vamos a ver, ¿le han ofrecido ofertas? La respuesta que se da a EL ESPAÑOL es que , pero el conde italiano continúa alejado de la televisión y, de momento, su intención es continuar apartado.

"Antes tienen que solucionarse cosas", se desliza, en alusión al motivo de su despido. Conviene recordar que Unicorn Content y la cadena tomaban esta determinación después de las acusaciones de maltrato que vertió contra él su exmujer, Antonia Dell'Atte (65).

Sobre aquel delicado asunto, que venía coleando desde 2004, Lequio tan sólo manifestó en aquellos días que sus letrados estaban trabajando en ello: "He derivado las afirmaciones de Antonia DellAtte a mi abogado para el tratamiento legal correspondiente".

Suman nueve meses de desempleo para Alessandro Vittorio Eugenio Lecquio di Assaba Torlonia. El conde está viviendo un período estival de lo más intenso. Sobre todo, tal y como reflejan sus redes sociales, está pasando tiempo de calidad con su hija, Ginevra.

El mayor pasatiempo de la menor en sus días de asueto gallegos está siendo el paddle surf en la playa de Prado, próxima a Patos.

Ena -como la conocen todos- está recibiendo clases, de las que es testigo su padre. Lequio, con gran sentido del humor, postea así su story de Instagram: "We are Patos Surf", junto al hashtag Love Ena.

En estos días de relax y retiro, Lequio también ha tenido tiempo de irse de comida con buenos amigos, como es el caso del presentador Javier Sardà (68). Alessandro lo ha definido siempre como su "maestro", y este verano no ha sido la primera vez que Sardà y Lequio coinciden.

La tarta de cumpleaños de Ena. Redes Sociales

De hecho, es habitual que el presentador de Crónicas Marcianas frecuente las Rías Baixas en Galicia durante sus veranos y escapadas, dejándose ver a menudo por la zona de Bueu y Vigo. Hace unos días, ambos amigos, junto a demás comensales, degustaron la exquisita comida de Peixoto.

En paralelo, en estos días del mes de agosto, además, Lequio ha encarado dos acontecimientos a reseñar; uno, felicísimo; y el otro, un duro golpe personal. Por un lado, Lequio y María Palacios han celebrado el décimo cumpleaños de su hija Ginevra. "Ena cumple 10", escribe Alessandro.

En un contrapunto macabro, el que fue pareja de la actriz Ana García Obregón (71) ha tenido que despedirse, el pasado día 15, de una persona muy importante para familia. Sobre todo, en la educación de la pequeña de la casa: una mujer llamada Fátima, que ha perdido la vida.

"Gracias por estos tres años de cariño, cuidado y compañía. Por todo lo que has compartido con mi hija y por la huella tan bonita que dejas. Solo tenemos palabras de agradecimiento y respeto. Te vamos a echar muchísimo de menos. Gracias por haber sido parte de su vida".

A la vuelta de las vacaciones, Lequio regresará a su día a día en Madrid. "Juega al golf, hace deporte y sigue conservando los mismos amigos de siempre, con los que pasa buenos ratos", informó a EL ESPAÑOL una fuente, hace un tiempo.

Se insiste en la idea de que Dado, como lo conoce su entorno, sigue respaldado por el mismo entorno de siempre: "Sigue en contacto con los compañeros del programa". Se hace referencia a El programa de Ana Rosa y Vamos a ver, los dos últimos espacios en los que colaboró.

Mención aparte merece su amistad con Ana Rosa (70). La relación entre Alessandro y Ana Rosa nace en los primeros años 2000, cuando él pasa de los platós nocturnos y del corazón a instalarse como tertuliano fijo en El programa de Ana Rosa.

Con el tiempo, el vínculo profesional se convierte en una amistad estrecha: ella es madrina de su hija Ginevra y Lequio la ha definido en público como una persona clave en su vida, especialmente en los momentos más duros, como la enfermedad y muerte de su hijo Álex.

Ana Rosa, por su parte, ha reivindicado en más de una ocasión esa cercanía personal -"Alejandro primero es amigo mío, soy la madrina de su hija, quiero a su mujer, a María"-, y ha salido en su defensa cuando ha estado en el centro de polémicas.

En esa línea, la persona que traslada información sobre Alessandro confía: "De volver, sería con Ana Rosa o en un algún programa de su productora. Eso no lo dudes".

El gran apoyo de María

María Palacios se ha mantenido siempre en primera línea a la hora de defender públicamente a Alessandro Lequio, y lo hizo con especial contundencia tras el despido del conde de Mediaset, el pasado mes de noviembre.

En su entrevista en ¡HOLA!, rompió un silencio de décadas para subrayar que su marido "nunca ha sido ni juzgado ni condenado".

"Ni por malos tratos ni por ningún otro delito", agregó. Afirmó al cabo: "Llevamos juntos una vida y jamás he vivido ningún ápice de violencia", reivindicando que, si ahora "solo vale la palabra de una mujer", también debería valer la suya, basada en casi treinta años de convivencia.

Palacios insistió en que habló "desde la vida compartida, desde la experiencia diaria", y se presentó como el principal apoyo de Lequio en sus horas más bajas.

Su historia de amor arranca a finales del verano de 1999, cuando se conocieron en un evento en Mallorca: ella tenía 22 años, él 39 y una larga lista de relaciones mediáticas a sus espaldas, algo que generó recelos en la familia de María.

A pesar de esas reservas iniciales, la relación se consolidó hasta la boda, celebrada en noviembre de 2008 en el antiguo monasterio de Santa María de Sacramenia (Segovia), y se reforzó con el nacimiento en 2016 de su hija Ginevra Ena.

Tras más de 25 años juntos, Palacios describe a Lequio como "la única persona con la que puedo hablar estando en silencio".