Este pasado jueves, 20 de agosto, nadie podía imaginar que iba a estallar una guerra en el seno de la familia del malogrado mago Juan Tamariz. Justo después de su emotiva despedida, su última mujer, Consuelo Lorgia, ha alzado la voz y ha señalado a los cuatro hijos del ilusionista.
Lorgia, también maga de profesión, estaba casada con Tamariz desde hacía 17 años. Vivían en matrimonio hasta que el 29 de enero, según cuenta ella, Juan se va de casa. Mejor dicho, ingresa en una residencia. Consuelo se lamenta de que los hijos no la avisaron y le prohibieron verlo.
"Se lo llevaron a la residencia a mis espaldas", dice. También asevera que todo el entorno de Juan cerró filas y cortaron comunicación con ella. Consuelo, en su debut televisivo en Y ahora Sonsoles, defiende que estaba en su derecho de querer ver a Juan y saber de él, como su mujer que fue.
Juan y Ana Tamariz, en una imagen de las redes sociales.
Se trata de una guerra delicada y, sobre todo, enconada en el tiempo. ¿Qué pudo pasar para que los vástagos de Juan, siempre según la versión de esta mujer, la apartaran de la vida del mago? ¿Es verdad todo lo que dice Lorgia? EL ESPAÑOL trata de responder.
Un buen amigo de la familia -que prefiere preservar su identidad- se muestra dubitativo y prudente al principio, cuando este medio le contacta.
"Es algo que no me corresponde a mí, pero esos hijos sólo han velado por el bienestar de un padre enfermo de párkinson, y con unos problemas de movilidad terribles. Lo de la residencia fue de común acuerdo entre Juan y sus hijos. ¡Parece que los hijos secuestraron al padre!".
Ana Tamariz.
Arguye esta persona que los íntimos amigos de Juan y familares del mago "sabíamos que esto terminaría por salir. Era cuestión de tiempo. Es una pena todo. Esto ha sido un gesto feísimo para unos hijos que están de duelo".
Tanto Mónica y Ana como Alicia y Juan Diego tienen "la conciencia tranquila" de haber hecho lo correcto. "Es muy importante un detalle: cuando los amigos de él dicen en el tanatorio que Juan tenía la cabeza en su sitio hasta el final. Que estaba bien. ¿Hace falta decir más?".
¿Cuál es el origen de este enfrentamiento?, interpela este medio. El informante responde: "En todas las familias pasan cosas. Ahí no entro. Pero, como en todo, no es una única cosa. Es complicado. Insisto, lo de la clínica es una decisión conjunta y Juan estuvo de acuerdo".
