Está siendo un verano muy complicado para Philippe Roger Valère (85 años), el viudo de la recordada y querida Olivia Valère. Nunca le han gustado las disputas ni los enfrentamientos y entiende que, a su edad, se merece vivir un trance más tranquilo y sosegado.
Siempre lo ha procurado y a Olivia le prometió, antes del deceso de la empresaria, que intentaría tender puentes, buscar la concordia en el marco del mayor de los escollos al que, entonces, se enfrentaba Philippe: su difícil relación con Arnaud y Karen, los hijos mayores de Olivia.
A la guerra por la herencia que sigue librando Philippe se une la "tremenda decepción", así se describe a EL ESPAÑOL, que siente el empresario con la gestión que está haciendo la actual dirección del restaurante LOV Olivia Valère, en Marbella.
Philippe Roger Valère junto a su esposa, la recordada empresaria Olivia Valère.
Conviene matizar en este punto, para entender el desarrollo de la historia, que al morir Olivia su viudo se hizo cargo, de entre otros establecimientos, de la discoteca y del restaurante, situados en un impresionante edificio en la carretera de Istán, en la Costa del Sol.
No obstante, pronto se dio cuenta Philippe que no podía abarcar todo, que también debía pasar tiempo fuera de España y no podría estar todo lo pendiente de los negocios como le gustaría. Y cedió primero la dirección de la discoteca -hoy llamada Bonbonniere-, y, más tarde, el restaurante.
Eso sí, con resultados totalmente distintos. Si bien con el británico Joe Fournier y sus socios en España, los mexicanos Mandala Group, inquilinos actuales de la discoteca, nunca ha habido problema alguno, con la dirección del restaurante no se puede decir lo mismo.
No sólo no están gestionando el club como se le prometió a Philippe, sino que llevan sin pagar las cuotas del alquiler bastantes meses.
"Philippe ha tenido mucha paciencia, pero esto en Marbella ya es un escándalo. A Philippe le han prohibido la entrada", apunta una fuente a EL ESPAÑOL. Siempre según las versiones recabadas por este periódico, los clientes de toda la vida, que iban por Olivia, "ya ni pisan por allí".
Mientras todo esto se gestaba, un trabajador del restaurante era despedido con cajas destempladas -el hombre, de momento, no quiere hablar- y Virginia, la única hija de Philippe, fruto de su primer matrimonio, acusaba a la actual dirección de "campaña de acoso".
A Virginia tampoco le dejan entrar en su bar, Miss Valère, situado en el mismo edificio, donde tiene expuestas sus obras. Todo esto ha hecho estallar a Philippe. Pensó que el silencio era la mejor arma, pero no: ha pasado a la acción. Prepara una contundente querella.
"Se va a presentar a primeros del mes de septiembre", confía quien está bien informado. Philippe está triste. Sobre todo, enfadado con los inquilinos que en la actualidad dirigen el club.
Quien lo sabe sostiene que el viudo de Olivia está a punto de cerrar con su abogado una querella contra estas personas que "han destruido, con su mal hacer, el buen nombre de Olivia y el prestigio de todo lo que levantó en vida".
Cuenta Philippe, en una conversación con Informalia, que una persona de la actual dirección de LOV Olivia Valère se habría aprovechado de un gran momento de vulnerabilidad que vivió cuando sufrió un ictus, y le hizo firmar, en el hospital, el contrato de arrendamiento del restaurante.
"Estoy estudiando todo con un abogado de Madrid porque yo no estaba en condiciones de haber hecho ese trámite y también porque esa persona ha sacado más de 300.000 euros de la cuenta de la sociedad para pasarlo a otra suya tras una serie de transferencias", le cuenta a Beatriz Cortázar.
Philippe, roto de dolor tras la muerte de Olivia.
Ahora, EL ESPAÑOL conoce nuevos y exclusivos detalles de la visita al hospital que hizo esa persona mientras Philippe se reponía del ictus. Fue en el mes de abril de 2025 cuando la salud le dio un importante revés a Philippe en forma de ictus. La preocupación fue máxima.
En medio de este escenario tan delicado relata un informante a este medio que "esa persona fue a verle al hospital y le dijo que urgía hacerlo -el contrato-. También le dio poderes". Se le vino a decir a Philippe, con el presunto afán de convencerlo, que era tiempo de descansar y de delegar.
Que confiara a esa nueva dirección del restaurante LOV Olivia Valère, que pronto se daría cuenta que los resultados iban a ser más que positivos. Y el empresario, confiado, estampó su rúbrica.
La lucha de Virginia Valère
En paralelo a todo esto, Virginia Valère, artista plástica -muy reconocida en Miami- y única hija de Philippe Valère, ha enviado un requerimiento legal a la dirección que gestiona el restaurante LOV Olivia Valère, ubicado en la Milla de Oro marbellí.
Conviene explicar que Virginia regentaba, hasta hace poco, un bar llamado Miss Valère, dentro del edificio donde se ubican el restaurante -LOV Olivia Valère- y la discoteca -Bonbonniere-. Allí, en dicho establecimiento, exponía sus obras.
Ahora, siempre según lo explicado a este medio, no puede acceder al bar. La misiva que ha enviado, y a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, fechada esta semana, exige el cese inmediato de lo que la artista califica como una "campaña de acoso legal".
También denuncia Virginia el uso no autorizado de su obra artística en la publicidad del establecimiento.
En su escrito, Virginia sostiene, además, que la empresa ha presentado denuncias falsas de infracción de propiedad intelectual ante Google, lo que ha provocado el cierre sistemático de todas sus redes sociales.
La artista asegura operar legítimamente bajo su nombre de nacimiento, Virginia Valère, el cual no es propiedad de la empresa ni está sujeto a sus derechos de arrendamiento comercial de la marca 'Olivia Valère'.
Virginia Valère, en una imagen extraída de su Facebook.
Defiende Virginia que estas denuncias "falsas y de mala fe" han provocado "el cierre sistemático de la totalidad de mis redes sociales, destruyendo por completo mi actividad comercial, mi reputación y mi fuente de ingresos", afirma Virginia en el documento.
El segundo frente de conflicto que denuncia Virginia es la explotación comercial no autorizada de una escultura creada por ella.
Siempre según la artista, la nueva dirección del LOV Olivia Valère está utilizando la imagen de su obra de arte en la publicidad del restaurante/bar sin su consentimiento ni licencia previa, infringiendo directamente sus derechos de autor.
La Ley de Propiedad Intelectual española protege explícitamente las obras artísticas, y su uso en campañas publicitarias sin autorización del titular constituye una infracción que puede acarrear indemnizaciones severas.
En su requerimiento, Virginia Valère otorga un plazo máximo de 48 horas a la nueva dirección del LOV para cumplir dos condiciones.
Una es, retirar de forma inmediata todas las reclamaciones y denuncias interpuestas ante Google y plataformas de Meta contra su nombre; la otra, cesar el uso publicitario de la imagen de su escultura.
